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Basave y Colosio, el relevo político que se cocina en el norte de México

Los hijos de dos históricos políticos debutan en las elecciones de Monterrey con Movimiento Ciudadano

Luis Donaldo Colosio Riojas y Agustín Basave Alanís, en Monterrey.
Luis Donaldo Colosio Riojas y Agustín Basave Alanís, en Monterrey.
Monterrey (México)

Para Agustín Basave Alanís (Monterrey, 1983) y Luis Donaldo Colosio Riojas (Magdalena de Kino, 1985) el consejo de sus familiares y amigos siempre fue que no entraran en la política. Hijos de sendas figuras de la arena política mexicana y herederos de sus nombres hasta la última letra, Basave y Colosio han ignorado la advertencia y han debutado en estas elecciones como candidatos a cargos públicos en el Estado de Nuevo León (norte de México). Basave, hijo del expresidente del PRD, quiere llegar a la Cámara de Diputados, mientras que Colosio, primogénito del excandidato presidencial del PRI asesinado en 1994, participa en la contienda como aspirante a diputado para el Congreso de Nuevo León.

Los dos candidatos han arrancado su debut en las campañas electorales presumiendo de un lazo casi fraternal y de la mano del partido Movimiento Ciudadano. El vínculo entre ambos se remonta a la infancia cuando sus padres trabajaban juntos. Tras el asesinato de Colosio, el padre de Basave siguió teniendo contacto con el mayor de los hijos del excandidato presidencial. “Fue de las poquísimas personas que por aprecio se mantuvieron firmes y presentes con la familia”, cuenta Colosio.“Mi papá lo llevaba al estadio y hacía cosas con Donaldo que a veces yo también quería hacer”, añade Basave. Pero la amistad entre ambos se consolidó en las aulas del Tecnológico de Monterrey donde estudiaron Derecho.

Ahora, sentados en el salón del departamento de Basave en la ciudad de Monterrey, explican que lo más lógico tras terminar sus estudios fue abrir un despacho de abogados. En Basave Colosio Sánchez comenzaron una consultoría parlamentaria que tenía como clientes a diversos políticos de todos los partidos. Allí, los líderes de Movimiento Ciudadano se acercaron a Basave para hacerle una propuesta de cara a las elecciones de 2018. El letrado ya había rechazado en 2015 una candidatura independiente. Colosio, por su parte, había ignorado tres invitaciones para entrar a la política en los últimos 10 años. Los apellidos les pesaban.

“La primera vez que me lo propusieron tenía 21 años y me invitaron a ser diputado plurinominal federal. No me gustó la idea, me molestó mucho porque yo sabía que me lo estaban ofreciendo como una especie de ‘vamos a tenerlo aquí cerquita’. Se me hizo una falta de respeto, una irresponsabilidad ofrecerle a un escuincle [niño] que no había terminado sus estudios, una responsabilidad de ese tamaño”, recuerda Colosio sin delatar a los partidos que se le acercaron. En 2017, decidió que estaba listo profesional y emocionalmente y aceptó la propuesta que Movimiento Ciudadano —una formación política joven y con poco arraigo en Nuevo León— le hizo. Basave aceptó encabezar la candidatura a diputado federal para dejar que Colosio permaneciera en Monterrey con su esposa y dos hijos, en caso de ganar las elecciones. “Mi ambición no se mide por el cargo, se mide por el efecto que puede llegar a tener mi trabajo a través de ese cargo”, defiende Colosio.

Ninguno de los dos ha optado por afiliarse al partido y ambos reconocen que mientras sus objetivos coincidan con los de la formación política permanecerán bajo su amparo. De Movimiento Ciudadano destacan su pluralidad y la meritocracia. “Es un partido que nos da mucha libertad, mucha independencia. El hecho de que sea un partido emergente en Nuevo León nos da una libertad absoluta”, apunta Basave. Desde su trinchera al norte del país los aspirantes han observado las candidaturas independientes con la gubernatura inconclusa de Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco; la ascendente carrera política del candidato a la gubernatura de Jalisco, Enrique Alfaro, de la mano de Movimiento Ciudadano; así como el crecimiento exponencial de iniciativas ciudadanas como Wikipolítica.

Para Basave está claro que la crisis de los partidos políticos en México no implica su fin, sino su transformación. Que los métodos de la democracia participativa son “accesorios y correctivos” de las formaciones políticas y que la escena de Nuevo León —tradicional y conservadora— necesita de una renovación. “Creo que hay que recuperar a los partidos políticos porque el vehículo funciona y el modelo es perfectible. Hay muchas cosas que están mal, hay muchas cosas que se pueden mejorar pero no hay que cambiar el vehículo, es al conductor. No hay democracia moderna sin partidos políticos”, argumenta.

La campaña electoral le ha permitido a los dos políticos conocer de primera mano el enfado de los mexicanos con la clase política. “El primer reclamo que todo el mundo te hace es la falta de comunicación y presencia que tiene el diputado, alcalde o senador. Nada más se aparecen a pedir el voto y no regresan nunca. Hay una crisis de representación en la que la gente se siente ignorada”, explica Colosio, que ha recorrido las calles de su distrito donde abundan las personas mayores. Dice Basave que cuando acude a actos de campaña al lado de Colosio, la gente se concentra en el vástago del excandidato presidencial como buscando el parecido con su padre. Lo miran durante varios minutos y lo escuchan con atención. “Sigo pensando que la decisión de Donaldo fue complicada y bien valiente. Si para cualquier mexicano hacer política es difícil, imagínate para alguien que carga con el apellido y la esperanza. Es una decisión tremenda”.

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