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El Gobierno griego supera una moción de censura contra el acuerdo con Macedonia

La mayoría parlamentaria del Ejecutivo se reduce al perder un diputado que votó a favor

Protesta contra el acuerdo sobre Macedonia, este sábado en Atenas.
Protesta contra el acuerdo sobre Macedonia, este sábado en Atenas. EFE

El acuerdo entre Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia (FYROM, en sus siglas inglesas) para dar un nombre definitivo al pequeño país balcánico (2,1 millones de habitantes) amenaza con degenerar en una tormenta política a uno y otro lado de la frontera, pese a haber sido saludado con entusiasmo por la comunidad internacional al pretender poner fin a un contencioso enquistado desde 1991. Con el ambiente inflamado por manifestaciones callejeras en contra del pacto —siete de cada diez griegos se oponen, según una encuesta publicada hoy—, y la extrema derecha helena pidiendo expresamente la cabeza del traidor primer ministro, Alexis Tsipras, el Gobierno de Atenas ha superado este sábado una moción de censura presentada por la conservadora Nueva Democracia (ND), el principal partido de la oposición. La votación arrojó un resultado de 153 votos en contra de la moción y 127 a favor.

Uno de los diputados de su socio de coalición, la derecha soberanista Griegos Independientes (ANEL) —que en una pirueta digna de estudio cerró filas con Syriza pese a estar radicalmente en contra del acuerdo con FYROM—, secundó la moción contra el Gabinete del que su partido forma parte. Los 145 diputados de Syriza y los nueve de ANEL daban hasta hoy al Ejecutivo 154 escaños en una Cámara de 300. Ahora la mayoría ha quedado reducida a 153, ya que el disidente fue expulsado de inmediato de ANEL.

El ambiente no puede estar más caldeado. El viernes, un diputado del partido neonazi Aurora Dorada (tercera fuerza en el Parlamento) pidió durante el debate de la moción la intervención del Ejército para derrocar al Gobierno y así impedir la aplicación del acuerdo; la víspera, un rotativo de extrema derecha había pedido la ejecución (material) de Tsipras y el ministro de Defensa por traidores. El diputado en cuestión, Konstantinos Barbarusis, fue expulsado también de su partido y huyó tras incoarse contra él un proceso penal por alta traición en tiempo récord (ocho horas); en la noche del sábado aún permanecía en paradero desconocido. La persecución policial del coche del prófugo la noche del viernes por la autovía Atenas-Patras fue digna de una película de aventuras.

Para añadir más sal a la herida, el titular de Exteriores griego se reservaba un golpe de efecto durante la sesión parlamentaria: la desclasificación de documentos relativos a la negociación con Skopje de Gobiernos anteriores, especialmente los conservadores, a los que aquellos no dejan precisamente en buen lugar. Durante el debate, Tsipras acusó a Kiriakos Mitsotaskis, líder de Nueva Democracia, de “abrir una caja de Pandora” y de “pescar en las aguas turbias” del nacionalismo extremo con la única intención de hacer caer al Gobierno, informa Efe.

"Lo último que le preocupa a Mitsotakis son los argumentos que menciona en la moción de censura. Tampoco le interesa el fortalecimiento de la posición internacional del país, ni la recuperación de la economía, ni la reestructuración de la deuda. Lo único que busca es la caída del Gobierno antes de abandonar el programa de rescate en el que ustedes metieron al país", dijo Tsipras, en referencia al tercer rescate financiero, que concluye oficialmente el próximo 20 de agosto y es la principal baza, junto al acuerdo con FYROM, del Ejecutivo de Syriza.

Tsipras desgranó algunos puntos del pacto sellado esta semana con el primer ministro macedonio, Zoran Zaev, que prevé que el nombre definitivo de FYROM será República de Macedonia del Norte para diferenciarla claramente de la región homónima griega, y lo defendió como una solución equilibrada. Las únicas concesiones de Atenas para cerrar el pacto —a saber, que los habitantes de Macedonia del Norte serán llamados macedonios, igual que su idioma— son vistas por el grueso de la oposición como traiciones a la Macedonia griega (norte del país y cuna del héroe nacional Alejandro Magno y su padre, Filipo de Macedonia).

Por parte de Skopje, el recorrido tampoco está libre de escollos, no sólo por el preceptivo referéndum sobre el acuerdo, y una reforma constitucional posterior para eliminar lo que Atenas consideraba reivindicaciones territoriales, sino por la dura oposición en la misma cúpula del poder. El presidente del país, Gjorge Ivanov, del partido conservador nacionalista VMRO-DPMNE, es un radical detractor del acuerdo y ya ha anunciado que no lo rubricará. Una reunión de Ivanov el jueves con el primer ministro Zaev (socialdemócrata) duró dos minutos escasos y terminó con un portazo. Los ministros de Exteriores firmarán el acuerdo este domingo en los lagos Prespa, una reserva natural de gran valor medioambiental enclavada en la frontera que los dos países comparten con Albania.