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El uribista Duque y el exvicepresidente Vargas Lleras redoblan su pugna electoral en Colombia

El antiguo 'número dos' de Santos ha logrado el apoyo de la mayoría del Partido Conservador

El candidato a la presidencia de Colombia Germán Vargas Lleras.
El candidato a la presidencia de Colombia Germán Vargas Lleras. EFE

La carrera presidencial en Colombia ha mostrado esta semana las primeras señales concretas de que el próximo 27 de mayo, fecha de la primera vuelta, puede producirse un vuelco con respecto al escenario dibujado hasta ahora por las encuestas. El candidato uribista, Iván Duque, sigue encabezando los sondeos. No obstante, su principal rival, el exalcalde de Bogotá Gustavo Petro, aspirante de la izquierda, ha experimentado un estancamiento después de meses de idilio con las proyecciones electorales. La figura política que tiene probablemente más posibilidades de romper la baraja y competir en segunda vuelta con Duque es Germán Vargas Lleras, quien el pasado miércoles obtuvo el apoyo de la mayoría de la bancada conservadora.

Exvicepresidente de Juan Manuel Santos, Vargas Lleras (Bogotá, 1962) dejó el cargo en marzo de 2017 para preparar su candidatura. Acompañó al actual mandatario durante sus dos legislaturas. Fue ministro del Interior y de Vivienda. Inauguró infraestructuras y fue la cara visible de un proyecto de entrega de 100.000 casas gratis a las franjas sociales más vulnerables. Nieto del presidente liberal Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), es un hombre íntimamente vinculado al establishment y al sistema de valores tradicionales. En un contexto de elevada polarización entre el dirigente del Centro Democrático y Petro, busca llegar a segunda vuelta para tratar de aglutinar a la vez el voto de centro, el respaldo de amplios sectores de la derecha y el antiuribismo. 

Sus resortes tienen que ver con la llamada maquinaria, esto es, la capacidad de movilización en el territorio de los aparatos de los partidos en busca de apoyos. Su lista, Mejor Vargas Lleras, está sostenida por Cambio Radical, su antigua formación, y fraguó alianzas con el Partido de la U y una buena parte del Partido Conservador, que ahondó su división tras la decisión de los exmandatarios Álvaro Uribe y Andrés Pastrana de ir juntos a las presidenciales. "Con enorme agrado recibo la adhesión a nuestra campaña, demuestra su apoyo que es este un proyecto amplio, incluyente, pero sobre todo el único que cuenta con las mayorías suficientes para llegar a la Presidencia en primera vuelta", manifestó el aspirante. Su número dos es el exministro de Defensa y exembajador en Washington Juan Carlos Pinzón, que actúa de contrapeso y mantiene una red de contactos internacionales.

Un pronóstico de la firma Cifras y Conceptos para Caracol Radio difundido esta semana sitúa a Duque y a Vargas Lleras en segunda vuelta, que se celebrará el 17 de junio. Sin embargo, el impulso del primero le mantiene en cabeza con una ventaja de alrededor del 13% de los sufragios. Esta circunstancia ha modificado, al menos en parte, el relato de la campaña. Los dos aspirantes han intensificado su pugna por conquistar al electorado. El principal obstáculo del exvicepresidente, que intenta jugar la carta de la experiencia en la gestión, es precisamente la polarización entre la derecha y la izquierda. Ese clima volvió a manifestarse el miércoles con agresiones, tanto a Duque como al propio Vargas Lleras, antes de un debate. "El país no puede permitir que los debates presidenciales, que deben ser escenario para la confrontación de ideas y la argumentación, se conviertan en espacios para la polarización entre la derecha y la izquierda por parte de los seguidores de lado y lado”, afirmó este último.

El proceso de paz con las FARC es, por otro lado, uno de los argumentos de su adversario. El uribismo lo considera como una especie de tapado de Santos, que tiene un índice de popularidad muy bajo y no ha intervenido en la campaña. "Creo firmemente en el avance que para este país tuvo el acuerdo de paz y celebro la desmovilización y la entrega de armas", asegura Vargas Lleras. "Advertí en su momento mis preocupaciones sobre la reincidencia y el alcance de la Justicia Especial para la Paz (JEP) y la sentencia de la Corte Constitucional aclaró ambos temas, dejando claro que teníamos razón en nuestras preocupaciones". Duque tampoco quiere "hacer trizas" lo pactado en La Habana con la antigua guerrilla. No obstante, es mucho más crítico con ese proceso y prometió importantes modificaciones. Esta posición, si bien puede ayudarle en primera vuelta, es arriesgada en una hipotética segunda vuelta con Vargas Lleras por un efecto bumerán que podría aglutinar en torno al exvicepresidente, al mismo tiempo, el voto del sistema tradicional y de los que apoyan los acuerdos.