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El PRI crea una comisión de ética para prevenir la corrupción en campaña

Cinco militantes viajarán por el país para investigar acusaciones contra sus candidatos

José Antonio Meade, en una conferencia de prensa el 7 de marzo.
José Antonio Meade, en una conferencia de prensa el 7 de marzo. REUTERS

La corrupción no existe en el PRI. Al menos no en el vocabulario de su candidato presidencial, José Antonio Meade. El aspirante presidencial, que está batallando para abandonar el tercer lugar de los sondeos rumbo a los comicios del 1 de julio, no mencionó una sola vez la palabra “corrupción” durante la presentación en sociedad del Comité de Ética de la organización. El político dijo este jueves que la comisión itinerante estará encargada de vigilar las conductas de los militantes que aspiren a un cargo en las elecciones de este verano, en las que se votarán más de 3.400 cargos públicos.

“[La comisión] habrá de estar pendiente y recorriendo el país para difundir y promover los principios del código de ética de este instituto y, muy importante, en esta contienda que está por empezar: prevenir cualquier conducta que atente contra este principio”, dijo Meade acompañado por los integrantes del Comité. De esta forma, el partido trata de atajar los escándalos de corrupción que han manchado la reputación del partido.

El aspirante presidencial dijo que los cinco militantes que forman este órgano asegurarán la rendición de cuentas viajando por todo el país. El 1 de julio se elegirán, además de un nuevo Congreso, nueve gobernaturas. “Tienen la posibilidad de acopiar información, de solicitar comparecencias, de emitir recomendaciones y de hacer extrañamientos a cualquier militante que se desvíe de los principios de ética”, agregó el aspirante presidencial.

La comisión está presidida por un expresidente del partido, José Antonio González Fernández, quien encabezó la organización durante algunos meses en el Gobierno de Ernesto Zedillo. Otro exdirigente, Jorge de la Vega Domínguez (1986-1988), también integra el comité junto a Irma Cué de Duarte, exministra de la Suprema Corte de Justicia, la abogada Guadalupe Gómez Maganda y Fernando Zendejas. Los suplentes son Mercedes del Carmen Guillén Vicente, María Fernanda Bayardo Salím y Karina Culebro Mandujano.

Los escándalos de corrupción en los que han incurrido algunos gobernadores del PRI a lo largo de este Gobierno han lastrado la reputación del partido ante los votantes. Meade, sin embargo, fue muy claro en romper el argumento lógico que vincula a aquellos que son perseguidos por un delito del resto de la militancia. “Hay un deseo de justicia que reivindique el trabajo del militante”.

En un sondeo reciente indica que solo el 4.9% de los encuestados cree el presidente Peña Nieto es honrado. La cifra representa una disminución de 2.2% desde febrero de 2017. Es la valoración más baja recibida por el mandatario mexicano, que tiene una desaprobación de 69 puntos porcentuales según la medición de Consulta Mitofsky.

Meade ha dicho que su vida y trayectoria será la primera en estar en escrutinio. “La solicitud es que estén permanentemente pendientes de mi gestión, de mi conducta, de mi desempeño… Cualquier desviación ética será públicamente denunciado por quienes hoy están aquí”, dijo el aspirante presidencial a sus compañeros.

Meade aprovechó el acto para hablar de la sombras que ponen en duda la reputación de honestidad de uno de sus rivales, Ricardo Anaya. El candidato del Frente (PAN-PRD-Movimiento Ciudadano) ha sido vinculado por la Fiscalía en un oscuro caso de lavado de dinero por un predio. El candidato del PRI, que se ha fijado a Anaya como objeto de acoso y derribo para robarle el segundo lugar en las encuestas, aseguró que el aspirante vive por encima de sus ingresos como servidor público. “El principal responsable de la conducta ética es la persona. Cuando se falla a la ética no se puede encontrar responsabilidad en nadie distinto de las decisiones que personalmente hemos tomado”. Ni siquiera para hablar de Anaya Meade habló de corrupción.