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Un vídeo de 1989 cuestiona la legitimidad del líder supremo de Irán

La filtración sobre la asamblea que designó a Jamenei revela los tejemanejes que lo encumbraron

Un grupo de mujeres sostiene retratos del ayatolá Alí Jamenei y de su predecesor, Ruhollah Jomeini, en una protesta en la ciudad iraní de Qom.
Un grupo de mujeres sostiene retratos del ayatolá Alí Jamenei y de su predecesor, Ruhollah Jomeini, en una protesta en la ciudad iraní de Qom. AP

La preparación de Ali Jamenei para suceder al ayatolá Jomeini como líder supremo de Irán siempre ha sido cuestionada por sus detractores. Ahora un vídeo sobre la asamblea que lo designó en 1989 ha revelado no sólo los tejemanejes que lo encumbraron, sino sus propias dudas al respecto. “No estoy capacitado para el cargo”, admite poco antes de convertirse en la máxima autoridad política y religiosa de la República Islámica. La filtración, justo en el momento en que su figura ha vuelto a ser puesta en entredicho durante las recientes protestas, apunta a una brecha en el núcleo duro del régimen.

Se sabía que la Asamblea de Expertos había debatido la posibilidad de liderazgo colegiado, la opción que prefería Jamenei, pero no hasta qué punto su idoneidad había sido cuestionada por varios miembros. Él mismo, que entonces tenía 49 años y era presidente de Irán, reconoce antes de que se vote su candidatura que plantea un problema técnico. “Ni desde el punto de vista constitucional ni desde el religioso estoy capacitado para el cargo. La mayoría de los caballeros [los clérigos presentes] no aceptarán mis decisiones como líder”, explica.

Jameneí era un clérigo de rango medio (hoyatoleslam) cuando los expertos se reunieron de emergencia a puerta cerrada tras la muerte de Jomeini el 3 de junio de 1989. Su nombramiento chocaba con la exigencia de la Constitución de que el líder supremo fuera una “fuente de emulación” (marja), la cúspide en la jerarquía religiosa chií (rama del islam mayoritaria en Irán). Pero sólo los miembros del órgano clerical, fundado siete años antes para garantizar el relevo en la cúpula del poder e interpretar la Constitución, estaban al tanto de lo sucedido durante tan trascendente cita. Ellos y los técnicos de la televisión estatal que grabaron el vídeo, cuyo contenido íntegro se había mantenido secreto hasta ahora.

Un periodista iraní residente en EE UU, Shahed Alavi, que afirma haber recibido las imágenes de “una fuente en Irán”, las ha difundido en varias entregas desde el pasado día 8. En ellas se revela que el cónclave elige a Jamenei como “líder temporal” hasta el referéndum para revisar la Carta Magna, pero decide ocultarlo a la población. La consulta, que se celebrará el 27 de julio siguiente sin la requerida aprobación parlamentaria, eliminó el requisito de que el líder sea un marja y lo convirtió en “jurisconsulto absoluto”. Ese pasaje, y los que cuestionan la legitimidad del elegido, fueron censurados en las informaciones que dieron los telediarios de la época.

“Quienes estén de acuerdo con el liderazgo del señor Jamenei, que se levanten”, decía el entonces presidente de la Asamblea, Ali Akbar Hachemi Rafsanyani, en la versión oficial. La secuencia íntegra introduce la provisionalidad de la decisión: “Quienes estén de acuerdo con el liderazgo del señor Jamenei hasta la celebración del referéndum —es temporal, no es permanente, que se levanten”.

El influyente Rafsanyaní, fallecido hace un año, propuso a Jamenei como candidato, aparentemente confiado en que podría manipularlo y eventualmente sustituirle. "El resultado de esta sesión no se hará público", añade en la grabación ahora conocida. Ya en su momento corrieron rumores. Tanto es así que el político se sintió obligado a desmentirlo en sus memorias, en las que atribuyó las habladurías a “los enemigos de Irán”.

No fue el único que mintió. El ayatolá Mohamad Momen, encargado de examinar de jurisprudencia islámica (fiqh) a los candidatos a la Asamblea de Expertos, también queda en evidencia. Momen no estaba de acuerdo con la elección de Jameneí y no se levantó cuando lo pidió Rafsanyani. Sin embargo, en dos entrevistas posteriores, manifestó que la votación fue secreta y que él aconsejó a Jameneí que asumiera el liderazgo. Sin duda confiaba en que el vídeo no saliera de los archivos de la televisión.

¿Por qué se ha difundido precisamente ahora cuando unas inesperadas protestas han vuelto a cuestionar al líder supremo y al sistema islámico? Alavi asegura desconocer la tendencia política de quien le envió la grabación. “Ni sé ni me importa a quién beneficia”, declara a EL PAÍS, tras subrayar que lo relevante es que los iraníes, “en especial los jóvenes que siguen al líder”, estén al tanto de los tejemanejes del sistema. “Quienes dirigen nuestro país, lo hacen al estilo de la Mafia; violan la ley y esconden la corrupción”, denuncia. En su opinión, “son las autoridades quienes tienen que responder por qué han mantenido este importante vídeo escondido durante casi treinta años”.

Las protestas por la carestía de la vida y la falta de libertades que estallaron el pasado 28 de diciembre en Mashhad y que luego se extendieron a todo el país, terminaron cuestionando la figura de Jamenei, a quien tachaban de “dictador” y pedían que dimitiera. En todo caso, sólo alguien del núcleo del sistema podía tener acceso al vídeo, ya que la radiotelevisión iraní está bajo control de los sectores más conservadores. De ahí que algunos analistas empiecen a cuestionar su coherencia interna y sugieran la existencia de una brecha no ya entre conservadores y pragmáticos, sino dentro de aquellos, que son quienes de verdad controlan los centros de poder.

Desde que estalló el escándalo del vídeo, varias fuentes conservadoras han intentado justificar lo ocurrido durante la controvertida sesión, sin cuestionar la autenticidad del vídeo. “Aquel día las discusiones habían llegado a un callejón sin salida y la Constitución no daba solución al problema”, recuerda el portal de noticias Javan citando a la Casa del Líder. Justifica así que se suprimiera el requisito de ser fuente de emulación y poder ratificar a Jamenei, como finalmente sucedió el 5 de agosto de 1989.

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Esta crónica se ha elaborado con información de Ali Falahi.