Alemania autoriza la venta de mini horcas para “ajusticiar” simbólicamente a Merkel

La justicia considera que las miniaturas, que fabrica un artesano vinculado a la ultraderecha, no suponen una incitación a la violencia

Horca en miniatura que vende a través de su web la asociación de derechas Heimattreue.
Horca en miniatura que vende a través de su web la asociación de derechas Heimattreue.

¿Arte o incitación al asesinato de político? La interrogante fue resuelta por la Fiscalía de Chemnizt cuando llegó a la conclusión de que la venta de pequeñas horcas de madera destinadas a ajusticiar simbólicamente a la canciller Angela Merkel y al ministro de Asuntos Exteriores, Sigmar Gabriel, era legal y no implicaba un acto de incitación a la violencia contra personas.

La inédita decisión de la fiscalía se produjo a raíz de la iniciativa comercial de Jens Döbel, un habitante de la pequeña localidad de Niederdorf, en el Estado federado de Sajonia, que decidió poner a la venta pequeñas horcas de madera con sendos letreros donde se puede leer “Reservada para Angela, Mutti, Merkel” y “Reservada para Sigmar, der Pack, [el paquete] Gabriel”. Las pequeñas horcas artesanales de madera, que miden 21 centímetros de alto y 15 de ancho y cuestan 15 euros, llamaron la atención de la Fiscalía, que abrió un expediente para determinar si la venta violaba las leyes vigentes.

Antes de que fuera hecha pública, el periódico Süddeutsche Zeitung la dio a conocer el pasado miércoles bajo un título sugerente: “La justicia de Sajonia permite la venta de horcas para Merkel y Gabriel”. Según el periódico, la fiscalía autorizó la venta porque las horcas pueden ser consideradas como una expresión artística y, por lo tanto, no hay que tomarlas en serio.

“No se puede demostrar que el inculpado desee incitar de forma seria a la gente para atacar a Merkel y Gabriel”, señala la Fiscalía. “El mensaje de las horcas no se puede interpretar como el deseo de ahorcar a políticos del gobierno, sino como una forma simbólica de querer su muerte y esto no está penado por la ley”, añade. La Fiscalía también llega a la conclusión de que tampoco se puede demostrar que el artesano esté a favor de ese tipo de violencia.

Más información
China ordena cerrar un curso de patriarcado para mujeres
La isla de Man, adiós y hola al paraíso fiscal de los portugueses
La última locura de la secta Caballeros del Filo de Cristal: ocultar a niñas en bidones en el desierto de Utah

El artesano decidió construir sus pequeñas horcas después de participar en una manifestación organizada por el grupo xenófobo Pegida en Dresde. El 12 de octubre de 2015, Jens Döbel llegó a la manifestación portando una horca de tamaño natural donde había colgado los famosos letreros dedicados a Merkel y Gabriel. La imagen de la horca causó indignación en el país y la fiscalía de la ciudad abrió una investigación para determinar si el artesano había violado la ley. En marzo de este año, la Fiscalía cerró el expediente, una decisión que animó al artesano, que tiene un prontuario de ultraderechista, a fabricar las pequeñas horcas para venderlas como souvenirs políticos. El local elegido para la venta fue la sede de la pequeña organización de derecha Heimattreue (Fiel a la patria).

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

A causa del éxito mediático que originó la publicación del Südddeutsche Zeitung, la asociación publicó este miércoles en su página web una información donde anuncian que han decidido ofrecer a la venta las famosas horcas a través de Internet a un precio de 18,50 euros “En el curso de la mañana hemos vendido dos y por cada horca vendida donaremos 5 euros para ayudar a la gente sin hogar en Chemnitz”, dijo el presidente de la asociación, Thomas Witte, a EL PAÍS durante una entrevista telefónica. A Witte y a su organización tampoco parece preocuparles la posibilidad de que la venta de horcas incite a la violencia contra políticos. “La Fiscalía dijo que las horcas eran arte”, dijo Witte.

Síguenos en Twitter y en Flipboard

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS