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La UE incluye los ciberataques y las noticias falsas entre sus mayores retos

Theresa May insta a "mantener los ojos abiertos a las acciones hostiles de Rusia"

Donald Tusk habla con Theresa May durante la cumbre de la UE con los países de la Asociación Oriental.
Donald Tusk habla con Theresa May durante la cumbre de la UE con los países de la Asociación Oriental. AFP

Los ciberataques, las noticias falsas y en general la llamada guerra híbrida, que emplea instrumentos no convencionales para desestabilizar, se han convertido en “uno de los mayores problemas” de la Unión Europea (UE). El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha lanzado esta alerta al término de la cumbre celebrada que ha reunido este viernes a los líderes de los países comunitarios con los del vecindario que comparten con Rusia. Sin aludir directamente a este país, Tusk se ha referido a las “consecuencias de intervenciones contra los valores [europeos] a ambos lados del Atlántico” y ha instado a permanecer vigilantes.

Los lazos que Bruselas ha establecido con sus vecinos orientales pretenden proyectar estabilidad en una región muy expuesta a la influencia rusa. Pero esa tarea requiere un trabajo previo. “Si queremos protegernos y ayudar a nuestros vecinos, primero tenemos que ser conscientes de las amenazas dentro de la UE”, ha aconsejado Tusk, ex primer ministro polaco.

Aunque la UE insiste en que este acercamiento a los países del Este —Ucrania, Moldavia, Armenia, Georgia, Azerbaiyán y Bielorrusia— no va dirigido contra nadie, los mensajes de advertencia frente a Rusia sobrevolaron la cumbre. El ministro español de Exteriores, Alfonso Dastis, instó a sus colegas a cooperar “frente a amenazas, como los ciberataques, que trascienden fronteras nacionales”. España se muestra ahora más receptiva a este problema tras haber detectado intentos de injerencias rusas en la crisis catalana.

Más explícita fue la primera ministra británica, Theresa May, una de las pocas dirigentes que mencionó directamente a Rusia. May habló de las “agresiones rusas en Georgia y Ucrania” y aludió al apoyo que debe prestar la UE para hacer frente a la desinformación y los ciberataques. "Debemos mantener los ojos abiertos a las acciones hostiles de países como Rusia, que amenazan el potencial de crecimiento de este vecindario y que intentan romper nuestra fuerza colectiva", había asegurado May a su llegada a la cumbre. Reino Unido es uno de los países europeos que más atención presta a este asunto, tras haber constatado episodios de interferencia del entorno de Moscú tanto en la campaña del Brexit como en las elecciones generales del pasado junio.

También la canciller alemana, Angela Merkel, apeló a la necesidad de acompañar a los vecinos orientales frente a una Rusia “que frena la prosperidad en la zona”, según las fuentes consultadas. En público, la líder germana consideró "muy importante para la seguridad europea" la cita con los vecinos del Este. Entre los países más sensibilizados con la influencia rusa, Polonia abogó por garantizar la seguridad en la región oriental. “Tenemos que hacer frente a la propaganda hostil”, pidió la primera ministra, Beata Szydlo.

Integridad territorial

La declaración conjunta que suscribieron los 28 países comunitarios con los seis que conforman la asociación oriental recoge —también sin nombrar a Rusia la necesidad de frenar esas amenazas. Los socios abogan por defender “la integridad territorial, la independencia y la soberanía” de todos los Estados firmantes, así como por promover la ciberseguridad. Y admiten la necesidad de “reforzar los esfuerzos de comunicación estratégica”, la expresión que utiliza la UE para combatir la desinformación proveniente de agentes externos. España insistió particularmente en incluir en el comunicado la referencia a la integridad territorial de los países.

La asociación oriental nació en 2009 como un intento europeo de atraerse a los vecinos que comparte con Rusia. El Kremlin lo acogió con hostilidad, especialmente por el acercamiento de Bruselas hacia Ucrania, clave para mantener su influencia en la región. El momento más tenso de esta alianza se produjo a finales de 2013, cuando el entonces presidente ucranio, Víctor Yanukóvich, rechazó en el último minuto un acuerdo de asociación con la UE para mantenerse en la órbita de Moscú. Yanukóvich fue depuesto, pero el conflicto derivó en la intervención del Kremlin en la guerra de Ucrania, con la toma de Crimea como punto álgido.

Desde entonces, la asociación oriental se mantiene, pero con continuos altibajos. Por una parte, la UE recela de dar perspectivas de integración en el club a unos países muy alejados de los estándares comunitarios, con una ciudadanía europea crecientemente reacia a abrir las puertas a los vecinos. Por otra parte, la enorme atracción que ejerce Rusia sitúa a algunos de los países de la región más próximos a Moscú que a Bruselas. "Esta no es una cumbre de ampliación ni de adhesión", zanjó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Carrera para desbloquear el Brexit

El ultimátum que Bruselas ha dado a Reino Unido para que presente propuestas concretas que desbloqueen el Brexit vence en pocos días. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, le trasladó este viernes a la primera ministra, Theresa May, que el plazo inamovible para comunicar esos planes de divorcio culmina el 4 de diciembre. Ambos líderes se reunieron durante una hora en Bruselas. La premier británica aceptó ese calendario, según relató una fuente europea al tanto de la discusión, que definió como “larga y honesta”.

Antes de ver a Tusk, la líder británica arrancó unos minutos a Angela Merkel —aunque el encuentro no estaba previsto— y se reunió por separado con los dirigentes de Bélgica, Dinamarca y Lituania. Todos los esfuerzos obedecen a un mismo deseo: tratar de que los 27 Estados que permanecerán en la UE se declaren listos para pasar a la segunda fase del Brexit, la que perfilará la relación futura, en la cumbre del 15 de diciembre. Para ello, Tusk exige iniciativas sobre cómo evitar una frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte (perteneciente a Reino Unido), así como claridad en la llamada factura de salida.