Críticas al Gobernador de Canadá por tocar a la Reina de Inglaterra en un acto público

David Johnston alega que lo hizo para evitar que la monarca “resbalara al descender por los escalones” durante un acto conmemorativo en la Casa de Canadá en Londres

David Johnston coge el brazo izquierdo de Isabel II en un acto oficial el pasado miércoles en Londres.Vídeo: GETTY IMAGES / EL PAÍS

Los protocolos están para saltárselos… siempre y cuando parezcan justificados. Es lo que debió pensar David Johnston, el Gobernador General de Canadá en Londres, al agarrar suavemente el brazo (a la altura del codo) de la reina de Inglaterra —de 91 años de edad— a la salida de un acto conmemorativo en la Casa de Canadá y evitar, de esta forma, un posible tropiezo. “Soy muy consciente del protocolo y si lo rompí fue para asegurarme de que la reina no resbalara al bajar los escalones”, afirmó al canal de noticias CBC. Johnston añadió que creyó apropiado saltarse las normas debido a que la alfombra que cubría los peldaños “estaba un poco escurridiza”. Aunque el sitio web de la Casa Real no establece ningún código de conducta en estos casos, sí reconoce el deseo de mucha gente por guardar las formas tradicionales en unos encuentros en los que no suele haber gestos amistosos entre las partes.

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De hecho, el ademán habitual no va más allá del típico apretón de manos. En cualquier caso, Johnston no es el primero en cruzar la línea de la etiqueta protocolaria. En 2009, Michelle Obama rodeó con su brazo la espalda (a la altura de los hombros) de Isabel II en respuesta al saludo previo de la monarca que, en un gesto de cariño inusual, abrazó por la cintura a la esposa del expresidente de Estados Unidos. Sin embargo, el periódico inglés The Times sostuvo que fue la exprimera dama la que primero rodeó con su brazo a la reina. La cita ocurrió en el Palacio de Buckingham con motivo de una cumbre del G20. En este caso, fuentes de la Casa Real aseguraron que fue una demostración mutua y espontánea de “afecto y cariño”.

Gestos amistosos que no siempre se han visto como tales ante comportamientos demasiado cercanos con miembros de la familia real británica. Como le ocurrió al primer ministro Paul Keating, que se ganó el apodo de “el lagarto de Oz”, al rodear con el brazo a la reina en 1992. Catalina, la duquesa de Cambridge y esposa del príncipe Guillermo también vivió una situación parecida hace tres años cuando el deportista Lebron James posó con ella en una fotografía donde él aparecía tocando su hombro derecho.

La reina de Inglaterra acudió al acto del pasado miércoles para conmemorar el 150 aniversario de la fundación de Canadá y entregó un broche de zafiro al pueblo canadiense en el marco de los 65 años de su reinado al frente de Inglaterra. El Palacio de Buckingham ha preferido quitar hierro al asunto y no ve “ningún problema” en que Johnston echara una mano a Isabel II. En declaraciones a la CBC, el Gobernador afirmó: “Fue un simple gesto humano”. 

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