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Macron aprovecha la dimisión de cuatro ministros para recomponer un gabinete con mujeres en más carteras

El ministro saliente Bayrou defiende su probidad y reitera su apoyo al presidente

Lo que debía ser una mera formalidad técnica, el nombramiento de un nuevo Gobierno tras las elecciones legislativas del domingo en Francia, se ha convertido en una recomposición significativa de puestos y figuras, aprovechando la salida de cuatro ministros afectados por investigaciones sobre una posible conducta irregular. El nuevo gabinete del presidente Emmanuel Macron es más grande y tiene a más mujeres en carteras relevantes, como la de Justicia recién abandonada por François Bayrou, que reivindicó su inocencia y reiteró su respaldo al ejecutivo pese a que ya no formará parte del mismo.

El presidente francés, Emmanuel Macron junto al ministro de Defensa de Francia, Jean-Yves Le Drian. Foto: AFP

El nuevo equipo que estará bajo las órdenes inmediatas de Édouard Philippe, primer ministro, está compuesto por 19 ministros —11 mujeres y ocho hombres— y por diez secretarios de Estado, tres mujeres y siete hombres. Son un ministro y seis secretarios de Estado más que en el primer gobierno de Macron.

El gabinete recién compuesto “se inscribe en el mismo espíritu que el primer gobierno: paridad hombre-mujer, miembros de la sociedad civil, deseo de renovación con caras nuevas”, resumió Philippe tras conocerse la extensa lista.

De los cinco nuevos ministros con que cuenta el reformado gabinete, cuatro son mujeres. Uno es un nuevo puesto, el de ministra delegada del ministro del Interior, que ha sido encargado a Jacqueline Gourault.

Mientras, Nicole Belloubet, una jurista de 62 años procedente de las filas socialistas y que fue la primera mujer miembro del Consejo Constitucional, asume la cartera de Justicia dejada por Bayrou. Las dos carteras importantes que estaban hasta ahora ocupadas por sendas ministras que también han dimitido seguirán en manos femeninas. Florence Parly, de 54 años y también procedente de las filas socialistas, asumirá la cartera de Defensa que dejó libre Sylvie Goulard, mientras que Nathalie Loiseau asumirá la de Asuntos Europeos que desocupó Marielle de Sarnez. Los tres ministros salientes son miembros de MoDem, el partido centrista que fue clave en la meteórica ascensión de Macron y que ahora está siendo investigado por presuntos por supuestos empleos ficticios con dinero del Parlamento Europeo.

La marcha por sospechas de nepotismo del que fuera la mano derecha de Macron, Richard Ferrand, al frente hasta el lunes de Cohesión Territorial fue resuelta con el único cambio interno de carteras: el hasta ahora ministro de Agricultura, Jacques Mézard, ha ocupado el puesto de Ferrand. Stéphane Travert, un exsocialista reconvertido al movimiento En Marcha de Macron, asume por su parte Agricultura.

En una rueda de prensa convocada poco antes de que el Elíseo anunciara el nuevo gabinete, Bayrou, líder del partido, rechazó de forma tajante cualquier irregularidad cometida por su formación y se dijo víctima de un intento de “desacreditar a la persona encargada de presentar la ley de moralización” de la vida pública, el proyecto de ley que Macron ha sentado como prioridad y que pretende acabar con prácticas muy arraigadas en la política francesa como el nepotismo y el conflicto de intereses.

“Nunca hemos hecho empleos ficticios, todos los que han trabajado han tenido un contrato y se demostrará”, sostuvo respecto de la investigación preliminar que abrió la semana pasada la fiscalía de París y que ha provocado la cadena de dimisiones de los miembros de MoDem del Gobierno. Bayrou, el único ministro dimisionario en tomar la palabra, aseguró que tomó la decisión de dejar la cartera que también le convertía en fiscal general para poder defenderse libremente sin que se le acusara de intentar interferir en las instancias judiciales bajo sus órdenes.

“No acepto vivir sin libertad de palabra, no acepto ser condenado al silencio cuando está en juego el honor de las personas a las que represento”, agregó.

La permanencia de Bayrou en el gabinete se había convertido en algo incómodo para el gobierno de Macron, que presentó hace un mes a sus ministros como un equipo de personas “irreprochables”.

“Simplifica la situación, que era difícil”, reconoció el portavoz del Gobierno, Christope Castaner, nada más conocerse la decisión de los ministros de MoDem. Una vez dado el paso de hacerse a un lado, todo fueron parabienes para un político que se había vuelto demasiado incómodo, pero al que no se quiere marginalizar puesto que todavía es un socio de envergadura del Gobierno, al que aporta 40 diputados en la Asamblea Nacional. Tras escuchar la conferencia de Bayrou, Castaner valoró sus palabras como un discurso “digno y responsable”. Philippe, que tuvo sus desavenencias con Bayrou cuando todavía era ministro, lo describió por su parte como un hombre de “carácter íntegro que a veces irrita, pero que a menudo seduce” y aseguró que su partido, MoDem, sigue siendo un “pilar” del Gobierno de Macron.

 

Macron pierde a ministros, pero no su apoyo

Pese a su salida en falso del Gobierno, François Bayrou no piensa retirarle su confianza y su respaldo sin fisuras a Emmanuel Macron, el hombre al que ayudó a colocar en el Elíseo. “Estoy totalmente decidido a darle al presidente mi apoyo”, afirmó el exministro de Justicia. “La elección de Emmanuel Macron es una oportunidad para el país, para Europa y para el equilibrio del mundo”, afirmó el exministro de Justicia y líder del partido centrista MoDem, clave en el ascenso del hoy presidente durante la campaña electoral. Macron “está a la altura de sus funciones y necesita una mayoría amplia” que su partido le seguirá brindando, prometió, aunque La República en Marcha (LRM) de Macron cuente por sí sola con una holgada mayoría de 308 diputados que le basta, en principio, para aplicar las reformas que quiere impulsar.

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