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EP Global BLOGS Coordinado por JOAN FAUS

Y al octavo día, el portavoz Sean Spicer reapareció

El portavoz de Donald Trump vuelve a comparecer ante las cámaras tras la polémica entre periodistas

Sean Spicer en la sala de prensa de la Casa Blanca.
Sean Spicer en la sala de prensa de la Casa Blanca. AP

Al octavo día, Sean Spicer reapareció. El portavoz de Donald Trump, después de más de una semana sin hacer comparecencias ante las cámaras, volvió a retomar la tradicional pero no obligatoria rueda de prensa diaria de la Casa Blanca. La ausencia de estas generó durante los últimos días polémica entre periodistas en Washington.

Desde el aterrizaje de Trump y su extravagante equipo, el interés por los briefings diarios ha crecido exponencialmente respecto a Administraciones pasadas. A las semanas de comenzar, las preguntas a Spicer congregaron a más de 4 millones de televidentes, una cifra superior a la de las telenovelas. En los tres canales principales, CNN, Fox News y MSNBC, la audiencia repuntaba en un 10% cuando el portavoz tomaba el estrado. El beneficio económico, derivado de la publicidad, es por tanto innegable.

Pero el aumento del interés también justifica la necesidad de continuar con ruedas de prensa grabadas y documentadas. La subida de audiencia es muestra de la novedad e impredecibilidad que genera esta Administración. Mucha gente opina que con Trump en la Casa Blanca hay que prestar mayor atención a lo que sucede en el Gobierno. Los medios, según una amplia gama de expertos, son más necesarios ahora que en gobiernos anteriores. Entre otras informaciones, fueron varios periódicos los que revelaron que el general Michael Flynn, ahora exasesor de seguridad nacional de Trump, había mentido al vicepresidente sobre sus comunicaciones con rusos antes de llegar a la Casa Blanca.

La ausencia de Spicer generó nerviosismo. Algunos como Jim Acosta, de la cadena CNN, de índole progresista, denunciaron con entusiasmo lo que consideraban una “opacidad” sin precedentes de la Casa Blanca. “La Casa Blanca de Estados Unidos debería contestar a preguntas en cámara para poder grabar lo que dicen”, afirmó durante una conexión en directo a principios de semana, insistiendo que las ruedas de prensa son un elemento tradicional en la relación entre los medios y los Gobiernos en EE UU. “Es la Casa Blanca, es la Casa Blanca” —repitió incrédulo— “es extraño, no sé en qué mundo vivimos, no entiendo. Entramos a la sala de prensa y se niegan a contestarnos con las cámaras encendidas”, dijo Acosta, visiblemente molesto.

Mientras, sus colegas periodistas de la cadena conservadora Fox News se burlaron de la parrafada de Acosta y otros reporteros de canales pro-demócratas. “Jim Acosta debería comerse un sándwich de jamón, parece que tenía los azúcares bajos”, se mofó la comentarista Lisa Kennedy. Otra propuso que los periodistas escriban las respuestas de Spicer a mano y escriban artículos en lugar de conectar por televisión. Y criticó a medios de ser hipócritas: “solo les importan las audiencias”, desacreditando el alarmismo de Acosta con motivos económicos.

Ante la desaparición de Spicer, la Casa Blanca no ofreció explicaciones más allá de alegar que consideran que las comparecencias solo son una vertiente de su trabajo para comunicar a los medios y la gente sus decisiones. Pero algunos periodistas opinan que la ausencia de comentarios grabados demuestra una estrategia de repliegue para minimizar los mensajes de la Casa Blanca frente al exhaustivo escrutinio que recibe a medida que avanza la investigación del fiscal especial sobre la trama rusa. Según confirmaron medios la semana pasada, el presidente Trump se encuentra ahora bajo investigación por este fiscal sobre si pudo intentar obstruir la justicia —un delito que podría llevar a su impeachment— al despedir al entonces director del FBI James Comey.