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El FBI investiga al yerno de Trump por sus contactos con Rusia

Jared Kushner se reunió en diciembre con el embajador y un banquero ruso

Trump y Kushner en un acto en febrero. En vídeo, perfil del yerno y asesor del presidente.

La investigación del FBI a los lazos con Rusia del entorno de Donald Trump ha entrado en una nueva fase de consecuencias inciertas y elevada carga política. Afecta por primera vez a un familiar del presidente de Estados Unidos y a un alto cargo en activo de la Casa Blanca. El FBI ha incluido a Jared Kushner, yerno del republicano y uno de sus asesores más cercanos, en sus pesquisas sobre la trama rusa, según fuentes cercanas a la investigación citadas por medios estadounidenses.

La investigación no es sorprendente si se tiene en cuenta que en marzo la prensa destapó que Kushner se había reunido en diciembre —entre las elecciones presidenciales de noviembre y la investidura presidencial de enero— con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, que está en el epicentro de la conexión rusa que acecha a Trump. El yerno del republicano también se entrevistó con Sergey Gorkov, responsable del banco ruso Vnesheconombank, que ha sido objeto de sanciones estadounidenses por las injerencias rusas en Ucrania

El FBI busca determinar la naturaleza y los objetivos de esas conversaciones, que la Casa Blanca atribuye a contactos habituales entre el equipo del presidente electo y países extranjeros. Según el diario The Washington Post, Kushner no es una parte central de la investigación ni ha sido acusado de ninguna irregularidad.

Tras revelarse sus reuniones de diciembre, que él no detalló en el registro de información previo a su entrada a la Casa Blanca, el yerno del presidente aceptó comparecer en el Senado, algo que todavía no ha hecho. Un comité de la Cámara Alta explora si hubo coordinación entre el equipo de Trump y el ciberataque ruso contra el Partido Demócrata que buscaba ayudar al republicano a ganar las elecciones. Otros comités legislativos y un fiscal especial, designado la semana pasada, también investigan la llamada trama rusa.

“Previamente el señor Kushner se ofreció voluntario de compartir con el Congreso lo que sabe de esos encuentros. Hará lo mismo si es contactado en relación con cualquier otra petición”, dijo Jamie Gorelick, uno de sus abogados, tras filtrarse que está en el punto de mira del FBI.

Kushner, un multimillonario de 36 años y sin experiencia política, es el marido de Ivanka Trump, que también trabaja como asesora en la Casa Blanca. Para cumplir las leyes contra nepotismo y conflicto de intereses, Kushner no cobra un sueldo y se ha desvinculado de sus numerosos negocios inmobiliarios, pero sigue siendo un beneficiario indirecto de la mayoría de ellos y su familia ha tratado de explotar comercialmente su cercanía a Trump.

Kushner tiene un perfil público discreto pero su influencia en el día del Gobierno es enorme, como también la fue en la trastienda de la campaña electoral de Trump. Entre su cartera de asuntos, están las relaciones con Oriente Próximo, México, China y el intento de impulsar un proceso de paz entre israelíes y palestinos.

Se mueve con comodidad en la sombra y, a diferencia de Donald e Ivanka Trump, huye de los focos. En sus cuatro meses en la Casa Blanca, apenas ha hablado en público. Eso le ha librado de la erosión diaria que sufre el presidente, pero corre ahora el riesgo de quedar manchado si crece su protagonismo en la investigación del FBI.

Los dos epicentros de las pesquisas son Michael Flynn, el primer consejero de Seguridad Nacional de Trump hasta que tuvo que dimitir por mentir sobre sus conversaciones con el embajador Kislyak. Y Paul Manafort, que dirigió la campaña del republicano hasta agosto tras destaparse sus negocios con oscuros empresarios rusos y ucranios. Ambos cobraron de empresas rusas. Flynn, según el Departamento de Justicia, era susceptible de "chantaje" de Moscú.

Flynn estuvo presente en la reunión, a principios de diciembre en la Torre Trump de Nueva York, entre Kushner y el embajador ruso en Washington. A finales de diciembre, Flynn y el diplomático hablaron por teléfono sobre las sanciones que acababa de imponer el gobierno de Barack Obama al Kremlin por su injerencia electoral.

Tras esa llamada, Moscú decidió no responder a esas penalizaciones. Se interpretó como un gesto de buena voluntad a Trump que iba a asumir el cargo en pocas semanas. Flynn dimitió en febrero tras saberse que mintió al vicepresidente Mike Pence cuando le dijo que no habló de sanciones con el embajador.

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