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La lista para las legislativas enfrenta a Macron con su aliado Bayrou

El presidente electo de Francia asumirá el cargo el domingo y después nombrará a su primer ministro

El centrista François Bayrou, aliado airado de Emmanuel Macron
El centrista François Bayrou, aliado airado de Emmanuel Macron AFP

Es el primer tropiezo en una transición presidencial hasta ahora casi perfecta. La reacción airada de François Bayrou, veterano centrista aliado con Emmanuel Macron, empañó el anuncio de la lista del partido de Macron, La República en marcha (LRM), para las legislativas de junio. La lista, paritaria entre mujeres y hombres, y compuesta en un 52% por miembros de la sociedad civil, es un paso más en la renovación de la política francesa que promete el presidente electo. Bayrou, líder del pequeño partido MoDem, cree que la propuesta no respeta su acuerdo. Sostiene que, si no hay cambios, LRM será un mero reciclaje del agonizante Partido Socialista.

El domingo Macron asumirá el cargo de presidente y el lunes, previsiblemente, nombrará a su primer ministro. Las elecciones legislativas del 11 y el 18 de junio son claves para el nuevo mandatario, que necesita una mayoría parlamentaria para gobernar en los próximos cinco años.

En menos de una semana, el tiempo transcurrido desde la victoria electoral del domingo, el equipo de Macron ha logrado ofender a dos figuras dominantes de los últimos años y décadas. Primero fue el ex primer ministro socialista Manuel Valls, que vio denegada su ambición de presentarse como candidato a las legislativas por el partido presidencial. Finalmente, ambas partes llegaron a un compromiso aceptable para todos: Valls se presentará por libre en su distrito de Evry, en las afueras de París, y LRM no le opondrá ningún candidato que le complique la elección. El otro ofendido es Bayrou, exministro, exdiputado francés y europeo, expresidente del partido de Valéry Giscard D’Estaing, la UDF, fundador de MoDem (Movimiento Democrático) y alcalde de la ciudad de Pau.

Bayrou logró su momento de gloria cuando en las elecciones presidenciales de 2007 sacó un 18,5%. Hasta la irrupción reciente de Macron, él era el centrista por excelencia en Francia. Tras sopesar concurrir a las últimas elecciones presidenciales, en febrero decidió unirse a Macron. La alianza, que preservaba la autonomía de MoDem, dio un impulso a la candidatura de Macron al Elíseo y le ayudó en regiones como el oeste y entre votantes de centroderecha.

Ahora llega el momento de cobrarse el apoyo, y Bayrou y Macron no se ponen de acuerdo sobre el precio. Bayrou se queja de que, de los 428 candidatos designados para sendas circunscripciones, sólo 38 son de MoDem, una cifra inferior a la que él dice haber pactado y que no reflejaría su aportación al triunfo electoral de Macron. Richard Ferrand, secretario general de LRM, negó este viernes en la cadena RMC que existiese tal acuerdo para repartirse distritos. Quedan, en todo caso, 148 para repartir, y algunos podría acabar en manos de MoDem, cuyo buró político prevé una reunión el viernes. “Anoche [por el jueves] hablé con Emmanuel Macron por teléfono. Me aseguró que todo se revisaría”, dijo Bayrou a Le Monde.

Una parte de los 148 distritos no asignados están reservados para candidatos del centro derecha que en los próximos días podrían unirse al proyecto de Macron. O bien presentándose por LRM, o con las propias siglas de Los Republicanos —el partido de la derecha tradicional— para después crear con LRM, en la Asamblea Nacional, una mayoría presidencial. Si Macron nombra a un primer ministro procedente de la derecha, este podría arrastrar a decenas de candidatos a las filas presidenciales.

Al presentar una lista con una mayoría de candidatos sin experiencia política, Macron redobla el esfuerzo por transformar el paisaje político. Todos se han sometido a un estricto proceso de selección entre 19.000 aspirantes, más parecido a una contratación de personal en una gran empresa que a las prácticas habituales en los partidos. Sólo 24 de los 428 elegidos son hoy diputados, un 5% del total. Pertenecen a la órbita socialista, lo que abre a Macron a las críticas de la derecha y de Bayrou. Si, durante la campaña para las presidenciales, sus rivales le llamaban Hollande bis —Macron creció políticamente bajo el ala del presidente socialista François Hollande— ahora le acusan de reciclar al PS.

Macron quiere regenerar la clase política: si gana las legislativas, la Asamblea General se llenará de jóvenes, de profesionales, personas que jamás se han encargado de la gestión pública ni han pisado los pasillos del poder en París. Al mismo tiempo, lo hace de una forma hiperpersonalista: su partido es el partido del presidente, fabricado a su medida, incluso con sus iniciales. E hipercentralizado. La decisión sobre quién entre y quién no en la lista la toma un comité reducido de personas en la sede de LRM en el distrito XV de París.

Entre los candidatos anunciados figuran personas anónimas, pero también otras como Gaspard Gantzer, consejero de comunicación de Hollande y compañero de promoción de Macron en la Escuela Nacional de Administración; el matemático Cédric Villani, medalla Fields en 2010; el veterano juez anticorrupción Éric Halphen; o Bruno Bonnell, un empresario de los videojuegos y la robótica que presentó la versión francesa del El aprendiz, el famoso reality show de Donald Trump.

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