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Francia decreta la clausura de su central nuclear más antigua

El cierre de Fessenheim era una promesa de campaña de Hollande

Fessenheim, la central nuclear más antigua de Francia
Fessenheim, la central nuclear más antigua de Francia AFP

“Dicho y hecho”. Con un corto tuit celebratorio, la ministra de Medio Ambiente de Francia, Ségolène Royal, ha anunciado oficialmente el cierre de Fessenheim, la central nuclear más antigua del país. La noticia supone, a priori, el cumplimiento de una promesa de campaña del presidente François Hollande cuando este está ultimando su mandato, aunque la central seguirá operando tiempo después de que el socialista haya abandonado el Elíseo. Es decir, que la decisión podría ser todavía revertida por su sucesor.

El decreto ordenando el cese de operaciones del complejo operativo desde 1977 en la frontera con Alemania ha sido publicado este domingo en el boletín oficial. Pero su fin no será inmediato. De hecho, no tiene siquiera una fecha concreta. Según la orden de cierre, esta se hará efectiva solo cuando entre en funcionamiento un nuevo reactor nuclear de nueva generación en la central de Flamanville, junto al Canal de la Mancha. La empresa eléctrica semipública encargada del proyecto, EDF, ha anunciado que el nuevo reactor podrá estar operativo como pronto en 2019. Para entonces, ya estará en pleno mandato un nuevo gobierno, y no todos los candidatos a ocupar el Elíseo están de acuerdo con el cierre de Fessenheim.

El conservador François Fillon lleva repitiendo desde hace un año que “Fessenheim no debe cerrar”. El candidato de Los Republicanos critica una medida que puede costar 2.000 puestos de trabajo solo para cumplir, dice, “un acuerdo electoral entre los socialistas y los ecologistas”. También la líder del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, ha calificado de “absurdo” el cierre de la vieja central nuclear. Por el contrario, el socialista Benoît Hamon y el líder izquierdista Jean-Luc Mélenchon han abogado por cerrarla, al igual que el centrista Emmanuel Macron.

Hollande incluyó el cierre de Fessenheim en sus promesas de campaña en 2012, en el marco de un compromiso para reducir del 75% al 50% el peso de la energía nuclear en la electricidad generada en  Francia, el país más nuclearizado del mundo en relación con su población.

El cierre de Fessenheim es también un viejo reclamo de Alemania, que no considera segura esa nuclear pegada a su frontera. 

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