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El recuerdo a las víctimas del atentado de Londres ilumina Trafalgar Square

Los londinenses acuden en masa a la vigilia convocada por el alcalde para homenajear a los fallecidos

Gente enciende velas en la vigilia en recuerdo a las víctimas, este jueves AP

Las velas iluminaron este jueves Trafalgar Square, la plaza más emblemática de Londres, en recuerdo de las víctimas del atentado frente al Parlamento británico en el que murieron este miércoles cinco personas. Christopher, un joven nacido en las colonias británicas, repartía cirios entre el gentío que había acudido a la vigilia convocada por el alcalde de la ciudad, el laborista Sadiq Khan. "Estoy aquí por las familias y los amigos de los que están sufriendo, incluso por la familia del asesino", decía Christopher, y no mentía: uno de los fallecidos es el hombre que a bordo de un coche y con un cuchillo como todo arsenal se propuso sembrar el terror en la capital británica.  

El homenaje servía para demostrar al mundo que los británicos no tienen miedo y que están más unidos que nunca. Había varios líderes de comunidades religiosas que lanzaron un mensaje de unidad frente a los que pretenden fomentar el odio. "Los extremistas no entienden la verdadera naturaleza de la fe. La religión es paz", decía el imán Mohammad Yazdani Raza, del London Fatwa Council. A su lado, el rabino Herschel Gluch aseguraba que los musulmanes "contribuyen de manera esencial" a la vida londinense. "Es el momento de demostrar más solidaridad", apuntaba.

La esencia de Westminster ha vuelto a la normalidad 24 horas después del ataque terrorista pero por el lugar todavía se ven furgones policiales, reporteros de televisión retransmitiendo desde lugares estratégicos y un perímetro de calle sigue cortada. Codrin, camarero rumano del Westminster Arms, un clásico pub inglés situado junto a la Abadía, asegura que ha sido un día como cualquier otro: "Ni siquiera ayer dejamos de abrir a las cinco. Vino mucha gente y aunque hablaban de lo que había pasado, nadie huyó ni se dejó acobardar".

El puente está atestado de turistas haciéndose selfies con el parlamento de fondo o documentando con sus móviles el lugar del ataque. Entre ellos está José Manuel Fabra, de San Fernando, Cádiz. Ha llegado hoy con su familia y asegura que en ningún momento se planteó cancelar el viaje, un regalo de Reyes de sus hijos: "La mejor respuesta a esas cosas es ni tener miedo ni demostrarlo".

En la esquina de White Hall con Derby Lane hay un retrato de Keith Palmer, el policía asesinado por el atacante, rodeado de flores. "Lo ha traído la gente", dice un policía, y añade que ni "el jefe de su jefe de su jefe sabe cuándo se levantará el cordón policial". El londinense James Chespy acaba de dejar un ramo amarillo: "Mostrar respeto era lo que debía hacer". Ante la pregunta de si se siente inseguro en la ciudad, resopla casi ofendido. "¿Has visto a todos estos caballeros -y señala a los policías-? ¡Por supuesto que no!". "No tenemos miedo ni vamos a cambiar nuestros planes porque te puede tocar en cualquier lugar", coincide Roberto Grilli, italiano de Rávena.

Frente a St. James's Park, un grupo de turistas americanas se hacen fotos junto al monumento conmemorativo del atentado de Bali en 2002. "Me he pasado la noche mirando Twitter", cuenta Kelay Bacon, de 26 años, "pero estoy más triste que asustada". El memorial es una esfera con palomas grabadas y una inscripción en el suelo que reza así: "You were robbed of life. Your spirit enriches ours" (Os robaron la vida. Vuestro espíritu enriquece el nuestro).

Sin duda, muchos están pensando lo mismo hoy.

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