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Los diplomáticos también advierten a Trump contra el veto migratorio

Un centenar de funcionarios creen que la medida puede poner en peligro a EE UU

Las protestas por el veto migratorio impuesto por el Gobierno de Donald Trump no vienen solo de la ciudadanía y de la oposición demócrata. También el cuerpo diplomático estadounidense, ahora bajo mando de Trump, está muy preocupado por una medida que, consideran más de un centenar de funcionarios, va a lograr todo lo contrario de lo que afirma la Casa Blanca, que insiste en que con la orden se pretende hacer de Estados Unidos un país más seguro y que ha retado a quien no esté de acuerdo con esta política a dejar el gobierno.

El Departamento de Estado en Washington
El Departamento de Estado en Washington AFP

“Una política que cierra nuestras puertas a más de 200 millones de viajeros legítimos con la esperanza de prevenir que un número pequeño de viajeros que tienen intención de hacer daño a estadounidenses se aproveche del sistema de visados para entrar en EE UU no va a lograr su objetivo de hacer a nuestro país más seguro”, señala el borrador de la carta de disentimiento, filtrado a varios medios y que se espera sea presentada tan pronto como este lunes a la cúpula del Departamento de Estado.

El resultado final del veto migratorio, subrayan los autores del texto, es que “no provocará una caída de los ataques terroristas en EE UU, pero sí una caída de la buena voluntad internacional hacia los estadounidenses y amenazas a nuestra economía”.

El portavoz interino del Departamento de Estado, Mark Toner, confirmó la existencia de la misiva. “Somos conscientes de un mensaje del canal de disentimiento respecto a la orden ejecutiva titulada ‘Protegiendo a la Nación de la Entrada de Terroristas Extranjeros en Estados Unidos’”, dijo en una declaración remitida a este diario, en la que aseguró que será estudiada con la máxima atención.

“El Canal de Disentimiento es una veterana vía oficial para que empleados del Departamento de Estado presenten opiniones y perspectivas alternativas en asuntos de política”, recordó. Este “canal” está en vigor desde 1971 y permite a los empleados del Departamento de Estado expresar su oposición a una política del gobierno sin temor a sufrir represalias laborales. Fue creado en respuesta a la preocupación que generaba en muchos funcionarios la Guerra de Vietnam. “Este es un proceso importante que el secretario de Estado en funciones (Tom Shannon), y el Departamento en su conjunto, valoran y respetan porque permite a sus empleados expresar opiniones divergentes de forma franca y privada a la cúpula” del ministerio, aseveró Toner.

Pero desde la Casa Blanca llegaba un mensaje todo menos conciliatorio. “¿Tienen esos burócratas de carrera un problema (con la orden de Trump)? Creo que o cumplen ese programa o se pueden ir”, dijo en su rueda de prensa diaria el portavoz de Trump, Sean Spicer.

Aunque este tipo de protesta diplomática no es inusual, pero sí lo es, destaca The New York Times, el alto respaldo que ha recibido, además de lo pronto que se ha producido, cuando la nueva Administración cumple apenas una semana. Según el diario neoyorquino, más de cien miembros del Departamento de Estado han suscrito ya la carta de disentimiento a la política de Trump. El año pasado, el presidente demócrata Barack Obama también recibió una carta de disentimiento de altos diplomáticos que no estaban de acuerdo con su política hacia Siria y le urgían a que ordenara ataques militares contra posiciones de Damasco. Ese mensaje, que recibió el entonces secretario de Estado, John Kerry, iba respaldado por la no despreciable cifra de 51 firmas, un número inusualmente alto. Y eso que eran menos de la mitad de las que ahora critican el veto de Trump.

La carta de disentimiento ha recibido el respaldo público de al menos uno de los antiguos miembros del Departamento de Estado, Philip J. (P.J.) Crowley. “No necesitamos sacrificar nuestra reputación como nación ni alienar a sociedades enteras para estar seguros”, tuiteó el que fuera portavoz del organismo en el primer mandato de Obama. Y envió una advertencia a la beligerante Casa Blanca: "Mientras que los diplomáticos pueden dimitir si consideran imposible apoyar las políticas del presidente, una Casa Blanca que ignora las preocupaciones de sus tropas solo puede acabar teniendo problemas".

 

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