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El conservador Antonio Tajani presidirá la Eurocámara

El italiano logra el cargo gracias al apoyo del Partido Popular Europeo y del ala euroescéptica

El Partido Popular Europeo controla ya las tres grandes instituciones comunitarias. El italiano Antonio Tajani se convirtió este martes en el nuevo presidente del Parlamento Europeo, una silla hasta ahora ocupada por los socialdemócratas. Tras cinco años de liderazgo de Martin Schulz, un pacto de última hora entre populares y liberales otorgó el puesto al excomisario europeo. Ese giro marca oficialmente el fin de la gran coalición parlamentaria entre Partido Popular, socialistas y liberales.

Tajani, en la sede de la Eurocámara en Estrasburgo,ayer.

Aunque Italia es país fundador de la Unión Europea y mantiene una nutrida representación en las instituciones, es la primera vez que un italiano accede a la cúpula de la Eurocámara. Pese a presentarse como abanderado de una alianza europeísta, Tajani ha logrado el puesto, paradójicamente, gracias al apoyo del ala conservadora y euroescéptica de la institución: los tories británicos (precisamente el mismo día en que la primera ministra Theresa May anunciaba una estrategia dura de ruptura con Europa) y los ultraconservadores polacos de Kaczynski. Tras cuatro rondas de votación que se prolongaron durante más de 12 horas, Tajani logró 351 papeletas de los eurodiputados frente a las 282 que fueron a parar al candidato socialdemócrata, Gianni Pittella.

La necesidad que tienen los socialistas de distanciarse de esa etiqueta de la gran coalición y la negativa del grupo popular a seguir manteniendo en el cargo a Schulz, un presidente con un alto perfil político, determinó este giro. “Necesitamos un Parlamento Europeo fuerte y un buen presidente. Que parezca un presidente, no un primer ministro”, deslizó Tajani en su presentación ante la Eurocámara.

Frente a esa postura, el socialdemócrata —y también italiano— Pittella mantuvo su candidatura hasta el final defendiendo “una Europa más justa y más libre”. Pero los apoyos logrados (esencialmente de su grupo y de la izquierda minoritaria) no bastaron.

El primer gesto de ese nuevo marco de entendimiento entre populares y liberales fue la retirada, antes de iniciar la votación, de la candidatura liberal, que representaba el ex primer ministro belga Guy Verhofstadt. Los 68 escaños de este grupo fueron a parar, presumiblemente, al Partido Popular (es imposible saberlo del todo porque el voto de los eurodiputados para elegir al presidente es secreto). La entente se tradujo en un acuerdo escrito por el que ambas fuerzas se comprometen a impulsar la mejora de la seguridad interior y exterior de Europa, las políticas medioambientales y la inversión en crecimiento y empleo.

Pero para el triunfo de Tajani fue decisivo también el apoyo euroescéptico. El grupo que los aglutina anunció, poco antes de la última ronda, que otorgaba su confianza a Tajani. Como muestra de acercamiento hacia las fuerzas recelosas respecto a Europa, Tajani se había comprometido previamente a ser “neutral, al servicio de todos los europeos, centrado en las cosas que realmente importan: seguridad, migración y empleo”. Un mensaje que se ajusta bien a las demandas tories de reducir el radio de acción de la UE.

El cambio de escenario en la Eurocámara puede hacer tambalearse otros puestos de mando comunitarios. El más claro es el del presidente del Consejo Europeo —representa a los Estados miembros—, Donald Tusk. La falta de apoyo del Gobierno polaco al ex primer ministro de su país, cabeza visible del centroderecha moderado que ahora ha quedado desplazado por los extremistas de Ley y Justicia, puede hacer peligrar su cargo, que debe revalidarse el próximo mayo. También puede perjudicarle la incomodidad de algunos países miembros respecto a la estrategia de Tusk al frente de la institución.

El Partido Popular Europeo ya ocupó al mismo tiempo la presidencia de las tres instituciones comunitarias entre 2009 y 2012. Pero entonces esta formación tenía más apoyo electoral en el continente y además la Eurocámara pesaba menos que ahora como actor político.

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