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Ascienden a 36 los muertos recuperados en un incendio durante una fiesta en Oakland

Continúa la búsqueda de cuerpos de desaparecidos mientras amigos y familiares reclaman responsabilidades

Los bomberos realizan labores de rescate el lunes, en la fábrica
Los bomberos realizan labores de rescate el lunes, en la fábrica AP

Dos días después de la desgracia, Oakland pide responsabilidades. Las muertes por el fuego del pasado viernes en una nave donde tenía lugar un concierto de música electrónica llega a 36 personas, mientras bomberos y equipos de rescate prosiguen las labores para rescatar y reconocer más cuerpos. Hasta el momento han registrado el 70% del devastado edificio.

A falta de un responsable claro, se culpa a la deficiente situación del edificio. Como ejemplo, las escaleras del primer al segundo piso estaban construidas con palets, el suelo cubierto con alfombras, la sala contaba con abundantes muebles de madera. Un polvorín que hizo que el techo se viniese abajo minutos después de comenzar el incendio poco antes de la medianoche.

Melinda Drayton, responsable del equipo de bomberos a cargo de la tragedia ha reconocido en conferencia de prensa que el número de víctimas va a seguir creciendo. Lo delicado de la estructura les hace ser cautos con respecto a los tiempos, pues van a dar prioridad a su propia seguridad. En la madrugada del domingo al lunes tuvieron que parar y salir del edificio ante un posible derrumbe. Johnna Watson, portavoz de la policía local, reconoce lo difuso del caso: “Nos piden respuestas y no las tenemos. Vamos a trabajar para tenerlas, no solo por las familias, sino por responsabilidad con la comunidad”.

Por el momento solo se ha identificado a 11 de las víctimas. Familiares y amigos mantienen un listado común en Google Docs y la página del evento en Facebook se ha convertido en el punto de contacto para compartir información. En lugar de usarlo como espacio para condolencias, han reiterado el interés de usarlo de una manera más práctica para evitar una cascada de mensajes solidarios pero de escasa utilidad en momentos de incertidumbre.

En un país donde las demandas por responsabilidad civil y riesgos están a la orden del día todavía quedan espacios que funcionan al margen de la normativa. Este el caso del Barco Fantasma, Ghost Ship, en inglés, como se llamaba la nave que daba cobijo a artistas y servía como sala de exposiciones, encuentros y conciertos. Comenzaron a habitar el espacio en 2014, en su mayoría eran artistas llegado de San Francisco que huían del alza de precios de la ciudad. El 13 de Noviembre el ayuntamiento recibió quejas de vecinos por ruidos y construcciones ilegales dentro del centro. Cuatro días después enviaron a un inspector, que no puedo entrar al espacio y la investigación quedó abierta pero sin ningún avance adicional.

Oakland no recuerda una tragedia similar desde 1991, cuando un incendio en un túnel de tráfico acabó con la vida de 25 personas. Fue en los alrededores de la Universidad de Berkeley. El viento procedente del cercano Monte Diablo complicó las labores de extinción y las llamas alcanzaron varias casas.