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Las bases de Bernie Sanders se niegan a ceder ante Hillary Clinton

Cientos de descontentos por la nominación de la ex secretaria de Estado protestan y prometen continuar la “revolución” de Sanders

Los seguidores de Sanders protestan en la convención demócrata.

Mientras Sanders cedía desde las gradas del Wells Fargo Center de Filadelfia todos sus votos a Hillary Clinton y proponía que se nominara ya oficialmente a su rival en las primarias, un gran grupo de delegados del senador por Vermont abandonaba, indignado, la arena del recinto. Al otro lado de las puertas, los seguidores más recalcitrantes de Sanders, aquellos que llevan toda la convención demócrata denunciando el amaño del proceso a favor de Clinton, se taparon o amordazaron la boca en señal de protesta y cruzaron hasta la sala de prensa aledaña para hacer una sentada.

El mensaje es claro, afirmaba Motecuzoma Sánchez, un veterano de la guerra de Irak de 40 años que acudió a Filadelfia como delegado de Sanders por California y que fue uno de los cientos de indignados que participó en la protesta. “La gente se tiene que dar cuenta de que uno de los motivos por los que apoyamos a Sanders es porque era una alternativa a Clinton” y a todos “sus principios e historial de los últimos 30 años”.

Para estos activistas, “votar por Hillary es un voto para Trump”, como rezaba una de las pancartas agitadas durante la revuelta, que se prolongó más de una hora. Ambos “son totalmente inaceptables para el futuro del país”, según Sánchez y sus compañeros de protesta. Así que la revolución que el senador por Vermont proclamó durante su campaña, continuará con o sin él. O a su pesar. “La realidad es que no es algo que él empezara, es algo que ya estaba allí y él fue el catalizador que supo unirnos, fue nuestro portavoz, pero no nuestro líder”, se apresuró a puntualizar Sánchez, que dijo no perdonarle a Clinton su apoyo a la guerra de Irak “y que ayudó al gobierno de Bush a vender esa guerra”. Las encuestas insisten en que la gran mayoría de seguidores de Sanders acabarán votando en noviembre a Clinton para evitar el mal mayor que a su juicio supone Donald Trump. Pero siempre quedarán grupos de descontentos como el que este martes volvió a ensombrecer la imagen de unidad tan ansiada por el Partido Demócrata.

 

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