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Hollande ordena reforzar al Ejército iraquí con suministros de artillería pesada

Francia aumentará sus bombardeos en Siria e Irak a raíz de la matanza de Niza

François Hollande, este viernes en el Elíseo.
François Hollande, este viernes en el Elíseo. AFP

Una vez reforzada la seguridad interior con más policías, militares y reservistas, Francia ha concretado este martes su respuesta en el exterior al nuevo atentado de inspiración yihadista de Niza del día 14. París equipará con artillería pesada al Ejército iraquí, que desde hace semanas ha emprendido una amplia ofensiva contra el ISIS, a quien estas semanas intenta desalojar de Mosul, uno de sus principales feudos en Irak.

El presidente francés, François Hollande, ha hecho ese anuncio tras una nueva reunión, la cuarta desde el ataque de Niza, del Consejo de Seguridad y Defensa, al que asisten el jefe del Gobierno, varios ministros y los jefes de los tres ejércitos y de los servicios de espionaje.

El mandatario ha ordenado también aumentar el número de bombardeos franceses sobre tropas del ISIS en Siria e Irak. Para eso, ha dado luz verde al regreso a la zona del portaviones Charles de Gaulle, el buque insignia de propulsión nuclear de la flota francesa. Su presencia en la zona, a partir de finales de septiembre, permitirá prácticamente duplicar los bombardeos que ahora efectúan cazas franceses desde Emiratos Árabes y Jordania.

Estas iniciativas en el frente bélico exterior “no cambian la naturaleza de nuestra intervención”, ha precisado Hollande, para añadir que, en ningún caso, se plantea la posibilidad de enviar tropas sobre el terreno.

El jefe del Estado se ha referido a la agria polémica levantada por la derecha y la ultraderecha para poner en duda el dispositivo policial de seguridad en Niza. Es “esencial” preservar la unidad, alertó, cuando los terroristas buscan precisamente sembrar la discordia.

También respondió a los populistas que reclaman medidas anticonstitucionales para perseguir a los musulmanes y a los inmigrantes como supuestos enemigos. “Sería perder la batalla”, argumentó Hollande, ceder con medidas fuera de la ley y acabar “estigmatizando” a los practicantes de una religión, el Islam, que Francia respeta.

“La amenaza terrorista está ahí. A nivel elevado. Y va a durar. Pero debemos defendernos y venceremos”.