Maduro amenaza con demandar a los promotores del referéndum en su contra

El presidente de Venezuela convierte la rueda de prensa con medios internacionales en un alegato sobre la imposibilidad de revocarle

Nicolás Maduro, durante la rueda de prensa
Nicolás Maduro, durante la rueda de prensaMIGUEL GUTIERREZ (EFE)

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha ofrecido una rueda de prensa en la que ha pretendido salirle al paso a lo que considera “la peor agresión en décadas” contra un gobierno de la nación sudamericana. Para sustentar esa idea el gobernante repitió las frases hechas con las que el discurso chavista se ganó en el pasado la solidaridad del pensamiento progresista en el mundo. Pero en realidad la conferencia estaba dirigida a amenazar a sus opositores y a todos aquellos que los respaldan. El jefe de Estado ha prometido demandar a las personas responsables de organizar la recogida de firmas la convocatoria de un referéndum revocatorio de su mandato.

El chavismo una vez más ha dejado claro que no está dispuesto a ir a las elecciones este año y ha culpado a la oposición de apresurarse para que el proceso se celebre a finales de año. Según sus cuentas esto es imposible. Maduro sugirió que sus rivales perdieron unos tres meses decidiendo cuál de las fórmulas previstas en la Constitución era la idónea para salir de su gobierno. “Recuerden que yo estoy completando el período presidencial del comandante Chávez, que empezó el 10 de enero. Ustedes pudieron solicitar desde el día once de enero el referéndum”, dijo.

El argumento de Maduro es parcialmente serio. Otra interpretación sugiere que la mitad del período de Maduro se cumplió el 19 de abril cuando se juramentó como presidente, cinco semanas después de la muerte de Chávez. La oposición comenzó a tramitar el revocatorio a mediados de abril. Todo forma parte de la naturaleza gaseosa del régimen venezolano. Las leyes son lo suficientemente ambiguas como para proceder de distintas formas.

Maduro comenzó su intervención declarándose víctima de una conspiración internacional para derrocar a su gobierno

La normativa electoral del referéndum también ha sido interpretada a conveniencia por el Consejo Nacional Electoral. De los cinco rectores de la institución cuatro son activos simpatizantes del chavismo y no han dudado en fallar a favor del criterio del gobierno. Según ellos, la oposición tenía hasta 30 días no solo para reunir el 1% del padrón electoral sino para verificar la validez de cada firma. Pero al culminar todo ese proceso en cinco días y entregar 1.850.000 firmas, mucho más de las casi 197 mil que necesitaban, el régimen considera que el proceso está lleno de irregularidades. Maduro ha recordado esas denuncias para insistir en el respeto a los lapsos y agregar. “Todos los que firmaron como responsables de esas firmas tienen responsabilidad penal. Han pretendido defraudar la ley y voy a proceder a demandarlos”.

El anuncio fue tan ambiguo que no está claro si el Presidente procederá contra cada firmante o contra los responsables de organizar la recolección de rúbricas. En cualquier caso, el chavismo avanzó un poco más en la idea de desalentar a sus opositores y atemorizar a todos aquellos que, al firmar, están buscando decidir el futuro de Venezuela en un plebiscito. “El referéndum no es una obligación, es una opción. Las únicas elecciones inaplazables son las presidenciales”, agregó el gobernante a modo de conclusión.

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Ha sido también llamativo que Maduro tampoco haya mencionado entre los comicios obligatorios la venidera elección de gobernadores prevista para el mes de diciembre. Algunos analistas y sectores de la oposición han querido ver en este gesto la prueba de que el gobierno podría estar evaluando suspender esos comicios ahora que ha declarado el estado de excepción, que está pendiente de ser ratificado por la opositora Asamblea Nacional. La medida, que luce como el postrero esfuerzo por intentar revertir una situación de anomia generalizada en el país, le da amplios poderes al Presidente para saltarse todas las formalidades establecidas en la Constitución.

Antes de entrar en los temas del referéndum, Maduro comenzó su intervención declarándose víctima de una conspiración internacional para derrocar a su gobierno y denunció una “brutal” campaña política y mediática contra su Ejecutivo. El jefe de Estado venezolano denunció que “Venezuela quiere ser llevada a una situación generalizada de violencia que sirva como excusa posterior a una intervención militar internacional”. Maduro también anunció el inicio de una “contraofensiva” política para hacer frente a las “amenazas” y “agresiones” que Venezuela recibe desde el exterior y que, según Caracas, giran en torno al eje Miami-Madrid-Bogotá.

El mandatario se dedicó a repasar titulares de la prensa internacional y a denigrar, con nombre y apellido, a los periodistas autores de las informaciones. Este diario se encuentra entre las cabeceras criticadas por Maduro.

El gobernante, sin embargo, ha reconocido que esos intentos por derrocarle no han derivado en protestas violentas como las ocurridas entre febrero y junio de 2014, cuando las principales capitales del país se paralizaron parcialmente. Las manifestaciones, convocadas por el dirigente Leopoldo López, el alcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma y la entonces diputada María Corina Machado, culminaron con 423 muertos y casi 1000 heridos y la prisión de López, sentenciado a 13 años y nueve meses de prisión por aquellos eventos.

Maduro acusó a los dueños de los medios impresos venezolanos "y a la oligarquía parasitaria" local de organizar el plan para derrocarle. También aprovechó la ocasión para relacionar a la mayoría opositora del Parlamento de respaldar esos supuestos planes.

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