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El principal rival de Duterte en las elecciones filipinas admite su derrota

El alcalde de Lavao aventaja a sus rivales en 6,1 millones de votos, según el recuento provisional

Duterte, en el centro, con dos de sus familiares, el pasado día 7.
Duterte, en el centro, con dos de sus familiares, el pasado día 7. REUTERS

Mar Roxas II, el principal rival de Rodrigo Duterte en las elecciones presidenciales en Filipinas, ha reconocido su derrota en los comicios del lunes frente al hasta ahora alcalde de Lavao. "Es evidente que el alcalde Duterte será el próximo presidente", ha declarado Roxas a sus seguidores. Los resultados aún provisionales muestran que el polémico Duterte supera en 6,1 millones de votos a su principal competidor, según France Presse.

El propio Duterte, de 71 años, ha dado ya por hecha su victoria y ha tendido la mano a sus rivales tras una "virulenta" campaña electoral. "Quiero tender mi mano a mis rivales para comenzar desde ya la curación", ha afirmado. El portavoz de Duterte, Peter Lavina, ha desvelado ya algunas de las próximas medidas que podría aplicar el candidato una vez acceda a la Presidencia, entre las que destaca una prohibición de la venta de alcohol a nivel nacional para luchar contra el crimen.

"Esto podría ser adoptado a nivel nacional a través de una consulta", ha sostenido, defendiendo que "no tiene nada que ver con negar las libertades", argumentando que la gente podría beber en sus viviendas, según ha informado la cadena de televisión filipina ABS-CBN.

Roxas, durante la rueda de prensa en la que concedió su derrota.
Roxas, durante la rueda de prensa en la que concedió su derrota. AP

El hasta ahora alcalde de Davao, la tercera ciudad más poblada del país, ha defendido abiertamente la ejecución de criminales y ha recibido las críticas de las organizaciones de defensa de los derechos humanos. El actual presidente del país, Beningno Aquino, llegó a compararle con Hitler.

Los 54 millones de filipinos fueron convocados a las urnas tras varios años de crecimiento económico que, sin embargo, no ha supuesto una reducción significativa de la pobreza en el país. La criminalidad, la drogadicción, la corrupción han beneficiado enormemente a Duterte, que a pesar de sus bravuconerías y violencia verbal se ha postulado como un candidato con la férrea voluntad de cambiar el sistema.