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El partido de Corbyn sufre su peor resultado en Escocia en 100 años

Los ‘tories’ emergen como oposición a los nacionalistas del SNP

Kezia Dugdale y su pareja, este domingo
Kezia Dugdale y su pareja, este domingo Getty Images

La página más negra para el laborismo en este superjueves la escribieron los votantes escoceses, que reafirmaron el declive del partido al norte de la frontera y lo relegaron al tercer puesto en las elecciones al Parlamento nacional de Holyrood. Los laboristas escoceses, liderados por Kezia Dugdale, cosecharon su peor resultado en cien años.

El Partido Conservador superó por primera vez en 60 años al laborista en Escocia, duplicando el número de escaños que obtuvieron en 2011. Los tories liderarán por primera vez la oposición al independentismo del SNP. El partido de Nicola Sturgeon, que repetirá como ministra principal, encadena su tercera victoria aunque se queda a dos escaños de la mayoría absoluta que le auguraban los sondeos.

La artífice del milagro tory tiene 37 años y se llama Ruth Davidson. La candidata dejó claro en su campaña que su objetivo era quedar segunda y proporcionar una oposición real ante las ambiciones secesionistas del SNP, que siguen vivas después de la derrota en el referéndum de independencia de 2014. “La gente quiere un partido fuerte que haga frente al independentismo”, declaraba la semana pasada a EL PAÍS. “Se dijo que se respetaría la decisión de los escoceses y no se ha hecho”, añadió.

Con la incertidumbre que el desplome de los precios del petróleo arroja sobre la potencial solvencia de una Escocia independiente, el SNP no ha centrado su campaña en la secesión. En vez de eso, ha optado por defender su gestión en el Gobierno y su lucha por los intereses escoceses en el Parlamento de Westminster, donde son la tercera mayor fuerza desde las generales del año pasado. El debate sobre la estrategia para sumar a su causa a los votantes preocupados por la economía, anunció Sturgeon durante la campaña, se abrirá este verano.

En la campaña escocesa hay quien ha querido ver la constatación del cambio social de una nación, que los independentistas han presentado como un signo más de su distanciamiento respecto al establishment político de Westminster. Las candidatas de los tres primeros partidos son mujeres y ninguna supera los 45 años. De los seis candidatos en la contienda, cuatro han hablado públicamente de su homosexualidad (la conservadora, la laborista, el verde y el de UKIP).

“Eso dice mucho de lo que ha cambiado la sociedad escocesa en los últimos años”, opinaba el joven militante nacionalista George Bruce, recién licenciado en Cambridge, que hacía campaña por el SNP en Edimburgo la semana pasada. “Lo que no me parece normal es encender la BBC y ver siempre a hombres mayores cortados por el mismo patrón. Lo raro es que todos respondan al arquetipo de hombre de más de 50 años, heterosexual y de pelo gris”.