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Obama reafirma su compromiso con las monarquías árabes frente a Irán

El presidente norteamericano asegura que los países del Golfo y EE UU están unidos frente al ISIS

El presidente de EE UU, Barack Obama, habla este jueves en Riad con el jeque Mohamed, príncipe heredero de Abu Dhabi y hombre fuerte de Emiratos Árabes. Ampliar foto
El presidente de EE UU, Barack Obama, habla este jueves en Riad con el jeque Mohamed, príncipe heredero de Abu Dhabi y hombre fuerte de Emiratos Árabes. AFP

Habrá que esperar para saber si el presidente Barack Obama ha logrado convencer a los líderes árabes del Golfo durante su reunión de este jueves en Riad. Al concluir la visita, la primera a la región desde la firma del acuerdo nuclear con Irán, aseguró que EE. UU. va a seguir haciendo frente a las agresiones que puedan sufrir esos aliados, y dijo compartir su preocupación por el comportamiento de la República Islámica, el vecino cuya sombra se interpone en sus relaciones. “Seguimos unidos en nuestra lucha para destruir al ISIS”, dijo en referencia al Estado Islámico.

“He reiterado la política de Estados Unidos de usar todos los elementos a nuestro alcance para asegurar nuestros principales intereses en la región del Golfo, y contrarrestar y hacer frente a cualquier agresión externa contra nuestros aliados y nuestros socios”, declaró Obama al término de la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

El presidente, citado por Reuters, también dijo que todos los dirigentes de ese grupo (que además de Arabia Saudí incluye a Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Bahréin y Omán) estaban comprometidos a luchar contra el Estado Islámico (ISIS) y reducir la tensión en los conflictos regionales. Tanto Riad como Abu Dhabi participan en la coalición que bombardea al ISIS en Irak y Siria. Sin embargo, los responsables norteamericanos les han pedido reiteradamente que hagan un mayor esfuerzo, en especial en apoyo de Bagdad. La Casa Blanca ha dejado claro que desea cuanto antes una solución política para las guerras de Siria y Yemen.

Con anterioridad, los funcionarios que acompañan a Obama se encargaron de transmitir a los periodistas que Washington sigue profundamente implicado en la seguridad del golfo Pérsico (Arábigo, para los árabes). Sus declaraciones insistieron en que EE. UU. va a seguir cooperando con esas monarquías para fortalecer sus ejércitos y compartir información para combatir a los grupos islamistas violentos.

Las aspiraciones políticas

“El presidente Obama y el rey Salmán hablaron de las medidas adoptadas por los Gobiernos para mejorar las aspiraciones políticas y económicas de sus ciudadanos”, según la cuenta Twitter de la Embajada de EE. UU. en Riad. El eufemismo parece referirse a la necesidad de reformas expresada con anterioridad por el presidente. Sus portavoces también han afirmado que mencionó los derechos humanos ante el monarca, aunque claramente esos asuntos no han sido centrales a la visita, más enfocada a reforzar el compromiso de las monarquías en la lucha contra el ISIS y la solución de los conflictos regionales.

Pero tras cualquier comentario siempre surgía la cuestión de Irán, el país con el que Arabia Saudí rivaliza por el liderazgo de la región y del mundo islámico. La influencia iraní en Irak, Siria, Líbano y las comunidades chiíes de otros países de la zona obsesiona a Riad y a sus aliados del CCG.

“Incluso con el acuerdo nuclear, reconocemos colectivamente que tenemos graves preocupaciones sobre el comportamiento iraní”, señaló Obama haciéndose eco del malestar y antes de admitir que las diferencias con los aliados son inevitables. No obstante, el presidente advirtió del riesgo de enfrentamiento con Teherán. “A ninguno de nuestros países le interesa un conflicto con Irán”, añadió.

Su viceconsejero de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, defendió que “en los asuntos esenciales, hay acuerdo sobre los objetivos”. Las discrepancias de los últimos años, explicó en una sesión informativa, se refieren a las tácticas. En sus palabras, la reunión de dos horas de Obama con el rey Salmán la víspera, fue “una oportunidad de aclarar el ambiente” que incluyó una “discusión muy abierta y sincera” sin obviar los asuntos que han sido fuente de tensión, aunque no los especificó.

Obama ha estado acompañado por los secretarios de Estado, John Kerry, y de Defensa, Ashton Carter, que se han reunido con sus homólogos árabes. La ofensiva diplomática buscaba suavizar meses de tensiones surgidas entre EE. UU. y sus aliados árabes sobre los desafíos que afronta la región, y el papel de Irán.

"La relación ha cambiado", declaró a la CNN el príncipe Turki al Faisal, exjefe de los servicios secretos de Arabia Saudí. Para este destacado miembro de la familia real el reino no puede seguir dando por hecha la continuidad de una alianza que se remonta a 1945. “¿Cuánto podemos depender de EE. UU.? ¿Cuánto podemos fiarnos del liderazgo norteamericano? ¿Qué intereses nos unen? Son cosas que tenemos que recalibrar”, manifestó.

Sin embargo, en la conferencia de prensa que siguió a la cumbre, el presidente dijo que se habían exagerado las tensiones y que lo que había era meras diferencias tácticas sobre cómo tratar con Teherán.

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