Una foto de Buteflika agita en Argelia el debate sobre la sucesión

El primer ministro de Francia tuiteó una imagen donde se ve al presidente argelino muy debilitado

Imagen difundida el 10 de abril en Twitter por el primer ministro de Francia, Manuel Valls (izquierda), tras su encuentro con el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika.
Imagen difundida el 10 de abril en Twitter por el primer ministro de Francia, Manuel Valls (izquierda), tras su encuentro con el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika.ERIC FEFERBERG (AFP)

El primer ministro de Francia tal vez solo quiso promover su viaje oficial a Argelia con lo que quizás interpretó como una foto más. Pero Manuel Valls abrió con ella la cortina y la polémica sobre el secreto mejor guardado de Argelia, que es la salud del presidente, Abdelaziz Buteflika, de 79 años. En la mañana del domingo 10 de abril Valls tuiteó a sus 452.000 seguidores este mensaje: “Intercambios económicos, humanos y de seguridad: la relación franco-argelina es fuerte, histórica y estratégica”. Y para ilustrarlo, acompañó el mensaje con una foto en la que se veía a un Valls sonriente junto a un Buteflika lívido con la mandíbula desencajada.

Buteflika, que lleva 17 años y cuatro mandatos seguidos como presidente, sufrió un derrame cerebral en 2013. Desde entonces, solo sale del país para recibir tratamiento médico en Francia y recibe a los dignatarios extranjeros en Argel. La última vez que habló en público fue el 8 de mayo de 2012. Desde hace varios meses se acrecientan los rumores sobre quién está realmente al mando del poder en Argelia, si es el presidente o bien su hermano Said, de 58 años, o su entorno inmediato. En noviembre, 19 antiguos aliados del presidente difundieron una carta en la que solicitaban ser recibidos en persona por Buteflika. Pero el presidente guardó silencio y jamás los recibió.

La foto de Valls contrastaba con la que difundió la radio pública nacional, donde se veía a un Buteflika sonriente y más saludable. El diario El Watan, publicaba este jueves un artículo demoledor donde comentaba la “imagen patética” del presidente y afirmaba: “La visita de Valls a puesto fin a una mentira. Eso que algunos creían, sospechaban y temían ha resultado ser una verdad dolorosa. El presidente está muy fatigado. Y es, por tanto, plenamente legítimo plantearse la pregunta de quién gobierna en Argelia y hasta cuando durará esta situación”.

El debate fue agitándose en las redes sociales y en la prensa. El dirigente opositor Soufiane Djilali, declaró el sábado en una conferencia de prensa: “El régimen argelino agoniza, debería abandonar la escena y dejar paso a una nueva república. Es a usted, señor Buteflika, a quien le corresponde esa responsabilidad. Usted tiene que decidir cuándo y como dejar el poder”.

La opositora Louisa Hanoune, también conocida como La Pasionaria argelina, fundadora y líder del Partido de los Trabajadores, ha señalado que es al pueblo argelino al que le corresponde dejar o quitar al presidente. “Si el pueblo quiere momificarlo es su problema”, señala.

Respecto a Valls hay varios medios y políticos que le han criticado por publicar la foto. Algunos, incluso, alegaban que se trata de un atentado contra el derecho a la intimidad de las personas enfermas. Sin embargo, el influyente medio digital TSA, afirmaba este domingo: “No, Manuel Valls no ha hecho nada grave. (…) Su tuit no es un complot contra Argelia ni un crimen. Durante su viaje ha tuiteado muchas fotos con dirigentes argelinos. Lo hace siempre en sus desplazamientos al extranjero. Es una práctica banal para un primer ministro extranjero. El problema está en la comunicación oficial argelina que utiliza fotos antiguas del presidente para ilustrar artículos actuales; y también en la insistencia de los dirigentes [argelinos] en querer presentar al presidente como un hombre normal cuando está realmente debilitado. Este puede ser el gran momento para hablar seriamente de la sucesión”, concluye el editorial.

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Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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