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La débil victoria de Sarkozy abre una crisis en la derecha

Importantes líderes de la formación del expresidente cuestionan su estrategia política

El expresidente francés, Nicolas Sarkozy, el pasado domingo en París durante la segunda vuelta de las elecciones regionales. Ampliar foto
El expresidente francés, Nicolas Sarkozy, el pasado domingo en París durante la segunda vuelta de las elecciones regionales. Getty

La cúpula del partido de Nicolas Sarkozy, Los Republicanos, ha abierto una crisis interna al día siguiente de ganar las elecciones regionales. Ante una victoria que la propia formación considera insuficiente, Sarkozy se dispone a prescindir de la número dos de la formación, Nathalie Kosciusko-Morizet, por haber cuestionado su estrategia política. Otros importantes dirigentes se han sumado a esas críticas. El liderazgo de Sarkozy se tambalea.

La derecha, que ha concurrido a las elecciones junto a los centristas, ha logrado el Gobierno de siete de las 13 regiones metropolitanas. Ha sido, en segunda vuelta, la opción más votada, pero el Frente Nacional (FN) ha obtenido un número récord de votos (6,8 millones) y la izquierda mantiene cinco regiones. Un estrecho colaborador de Sarkozy, Luc Chatel, admitía este lunes que los resultados del partido están por debajo de lo esperado. La noche electoral, Kosciusko-Morizet criticó la estrategia de Sarkozy de negarse a fusionar sus listas con otros o retirarse para frenar al FN.

Es una estrategia que ha dejado en evidencia que el artífice de la derrota del FN en la segunda vuelta fue, en solitario, el Partido Socialista. La retirada de sus listas en ambas regiones y su llamamiento al voto para los conservadores allá donde el FN estaba más fuerte ha sido un sacrificio que ha reportado votos adicionales pero prestados a la derecha. En contra de tal planteamiento, ahora considerado fallido, el ex primer ministro Jean-Pierre Raffarin ha pedido unir fuerzas con el Gobierno socialista para batir juntos al Frente Nacional.

“¿La solución es endurecer nuestro discurso?”, se ha preguntado otro importante dirigente, Bruno Le Maire, que cree que tal estrategia lleva al partido a un callejón sin salida.

Sarkozy ha proclamado que Los Republicanos es la única alternativa creíble. “No existe tal alternativa”, le respondió este lunes el ex primer ministro François Fillon. “Tenemos que acelerar”. Sarkozy convocó el lunes al comité político del partido y ahí, además de evocar un adelanto de las primarias (para elegir al candidato de la derecha para las presidenciales de 2017), que varios dirigentes rechazaron, anunció un nuevo equipo dirigente para enero y un consejo nacional para febrero que defina la línea política. Es su respuesta al primer revés electoral que sufre tras su regreso a la política el año pasado.

Kosciusko-Morizet ha reaccionado a su próxima destitución con ironía: “Es curioso que cuando se abre un debate sobre la línea política se expulse a los que no están de acuerdo. Es una estrategia peligrosa después de que el FN obtuviera un récord de votos”. El también ex primer ministro y principal rival de Sarkozy para las primarias, Alain Juppé, criticó desde su feudo de Burdeos la decisión del presidente del partido: “La exclusión no es la respuesta adecuada”. Kosciuko-Morizet promete remover las agitadas aguas de la derecha: “Pensar que el partido se refuerza depurando es una vieja idea estalinista”.

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