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Alemania refuerza la ayuda contra el ISIS con el envío de 1.200 soldados

La cooperación contempla labores de reconocimiento, seguridad y logística

La canciller alemana, Angela Merkel, con los ministros de Defensa, Ursula von der Leyen, y de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier
La canciller alemana, Angela Merkel, con los ministros de Defensa, Ursula von der Leyen, y de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, este martes en Berlín.

El apoyo que la canciller alemana, Angela Merkel, ofreció a Francia tras los atentados de París del 13 de noviembre se concretará con una misión formada por 1.200 soldados que apoyarán en la zona los bombardeos franceses, estadounidenses y rusos contra el Estado Islámico (ISIS). La operación, que ahora mismo sería la mayor del Ejército alemán en el extranjero, está aún pendiente de la aprobación por el Bundestag, trámite que se cumplirá esta semana.

Alemania ultima la cobertura legal que le permitirá intervenir en Siria contra el ISIS. El Consejo de Ministros presentó el martes una propuesta que un mes antes parecía impensable, pero que los brutales ataques contra París han hecho posible. El Gobierno prepara una operación de labores de reconocimiento, seguridad y logística. Los 1.200 soldados no participarán directamente en bombardeos, pero sí darán cobertura a los ataques aliados. La aprobación de la Cámara Baja del Parlamento o Bundestag es un trámite que se da por supuesto debido a la amplísima mayoría de la que dispone la gran coalición democristiana-socialdemócrata.

La operación levanta recelos en el SPD

Nadie duda de que el Gobierno alemán vaya a obtener el del Bundestag a la operación militar en Siria. Pero la votación puede no ser tan fácil como hacía esperar la abrumadora mayoría con la que cuenta la gran coalición.

La cúpula del Partido Socialdemócrata (SPD) se encontró con más de una docena de diputados rebeldes en una votación previa en el Bundestag, según informa el Spiegel online. En el grupo democristiano solo hubo un voto en contra y dos abstenciones. 

La misión militar en Siria contará con la oposición de Die Linke (La Izquierda), que amenaza con llevar al Gobierno al Tribunal Constitucional porque no hay un mandato explícito de la ONU; y alerta de que la intervención aumentará el riesgo de atentados en Alemania.

Con este paso, Merkel se ve arrastrada a una guerra que puede ser larga —pese a que la operación está limitada inicialmente a un año, Andre Wüstner, el presidente de la asociación de los trabajadores del Ejército, considera que podría alargarse durante una década— y en la que en principio no tenía previsto inmiscuirse. Alemania ya suministra armas y entrena a los peshmergas kurdos del norte de Irak, pero esta será su primera intervención en el avispero sirio.

“La aportación alemana se dirige a la lucha contra el terrorismo para apoyar especialmente a Francia e Irak en su alianza contra el ISIS”, dice el Gobierno.

Nada más producirse los ataques de París, la canciller alemana mostró su apoyo incondicional a Francia. Poco después, Berlín anunció que enviaría a Malí 650 soldados para descargar a Francia de sus actividades en el oeste de África con la intención de que pudiera centrarse en la “guerra” que, según las palabras del presidente François Hollande, libra contra el ISIS. Merkel, que no ha usado la palabra guerra, accedió a las peticiones de París de ampliar su ayuda también al frente sirio y dio el visto bueno a una operación que consta de media docena de aviones Tornado, una nave nodriza para suministrar combustible a los bombarderos y una fragata de apoyo al portaviones francés Charles de Gaulle.

La intervención militar, con un coste de 134 millones de euros, va acompañada de los esfuerzos diplomáticos para lograr una paz duradera en Siria. Berlín, como sus aliados occidentales, sigue descartando colaborar con el presidente Bachar el Asad, al que consideran corresponsable de la tragedia que vive el país. Pero la necesidad de centrar la lucha contra los yihadistas del ISIS ha relajado el tono. El Gobierno alemán no descarta ahora colaborar con el Ejército del régimen, siempre que El Asad haya abandonado el poder y dirija el país un Gobierno de concentración nacional.

“No habrá cooperación alguna con las tropas bajo el mando de El Asad”, dijo la ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen. “No cooperaremos con responsables con las manos manchadas de sangre”, añadió.

La postura de Berlín se acerca a la manifestada recientemente por el ministro de Asuntos Exteriores francés, Laurent Fabius. Tratan así de que no se repita el error cometido en Irak, país en el que la insistencia occidental en purgar todos los elementos del régimen de Sadam Hussein facilitó la descomposición del Estado y la aparición de grupos terroristas como el ISIS.

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