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Así es desde dentro la peregrinación a La Meca

Dos millones de fieles convergen durante cinco días en los lugares santos del islam

Musulmanes llegan en peregrinación al monte de Arafat, cerca de La Meca.
Musulmanes llegan en peregrinación al monte de Arafat, cerca de La Meca. EFE

Muchas religiones tienen un centro fruto de la búsqueda espiritual del ser humano. Para el islam ese lugar se halla en La Meca, centrado en la estructura cúbica a la que los musulmanes dirigen sus oraciones, la Kaaba. De acuerdo con la tradición, este cubo fue construido por Adán y luego reconstruido por Abraham. El santuario que se extiende en torno a la Kaaba abarca una superficie de 250 kilómetros cuadrados en los que existen prohibiciones como talar, cazar y pelear.

El Haj mayor consiste en una serie de rituales que se realizan entre los días 8 y 13 del último mes del calendario musulmán, Dulhiyya. Primero, todos los peregrinos visten el ihram, que para los hombres consiste en dos simples toallas blancas, una para cubrir la parte superior y otra para la parte inferior del cuerpo, sostenida por un cinturón. En el caso de las mujeres, no hay una norma establecida más allá de vestir con modestia y dejar visibles las manos y el rostro.

El siguiente paso es recorrer 20 kilómetros para ir a la llanura de Arafat, al sureste de La Meca. Para los musulmanes fue en este lugar donde Adán y Eva se encontraron después de ser expulsados del Edén. Los peregrinos tienen que llegar allí antes del mediodía del noveno día y quedarse hasta la puesta del sol. La estancia en Arafat es un tiempo de reflexión y absolución. Luego se dirigen a Muzdalifah, en camino de Mina, donde recogen los guijarros que al día siguiente lanzarán contra tres muros que representan a Satanás.

Más de dos millones de peregrinos se concentran el 10 de Dulhiyya en Mina, a ocho kilómetros al este de La Meca. Allí se extienden 44.000 tiendas a prueba de fuego que conforman un paisaje espectacular. Según la versión islámica, Mina es el lugar donde Abraham quiso sacrificar a su hijo Ismael, pero empezó a dudar. El diablo intentó persuadirlo con sus tentaciones y susurros, pero Abraham percibió que se trataba de Satanás, le lanzó piedras y lo ahuyentó. En el tiempo de Mahoma construyeron tres pilares que representaban este episodio. Los peregrinos lanzan siete piedras a uno de ellos y luego tienen que sacrificar una oveja por persona (o un camello entre siete). De ahí el nombre de Fiesta del Sacrificio, una de las celebraciones religiosas más importantes para los musulmanes.

Hoy en día el Gobierno saudí ha construido una galería de dos pisos para hacer más cómodo el ritual de Jamarat (la lapidación) y en lugar de las tres columnas, ha puesto tres muros con el fin de facilitar el acceso de peregrinos al lugar, pero el ritual de Jamarat siempre ha sido un momento de tensión y agobio.

Tras el sacrificio, los peregrinos se rapan la cabeza (en el caso de las mujeres, basta cortarse un poco el pelo o las uñas) y permanecen en Mina para lapidar los tres muros durante los días 11 y 12. A partir del mediodía de esta última jornada, la multitud regresa a La Meca para realizar la fase final de los rituales el día 13. Allí, los peregrinos circunvalan el Kaaba siete veces y hacen sai, que significa esfuerzo. Este rito consiste en caminar siete veces entre dos colinas y revivir así el trajín de Agar, la mujer de Abraham, en busca de agua para su bebé, Ismael, en medio del desierto.