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Erdogan anuncia que Turquía volverá a las urnas el próximo 1 de noviembre

Los islamistas no logran cerrar una coalición tras perder la mayoría absoluta en junio

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a la izquierda, y su primer ministro, Ahmet Davutoglu, en una reunión esta semana en Ankara.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a la izquierda, y su primer ministro, Ahmet Davutoglu, en una reunión esta semana en Ankara. EFE / Presidencia de Turquía

“Si Dios quiere, el 1 de noviembre Turquía repetirá las elecciones”. Con estas palabras, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunciaba este viernes su intención de convocar nuevos comicios —la decisión se hará efectiva el lunes— después de dos meses en que los partidos políticos con representación parlamentaria han sido incapaces de cerrar una coalición de Gobierno. Un hecho que añade aún más incertidumbre a un país en el que se ha recrudecido de nuevo la guerra contra el PKK —varios centenares de personas han muerto en los enfrentamientos de las últimas semanas entre este grupo armado kurdo y las fuerzas de seguridad— y que cada vez está más inmerso en el conflicto de la vecina Siria.

El pasado 7 de junio, las urnas arrebataron la mayoría absoluta al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista), dirigido por el primer ministro en funciones, Ahmet Davutoglu, pero cuyo líder espiritual sigue siendo Erdogan. Este miércoles, Davutoglu devolvió a la presidencia de la república el mandato para formar gobierno, después de sus infructuosas negociaciones con el Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata) y el Partido de Acción Nacionalista (MHP, ultranacionalista), lo que ha puesto en marcha el mecanismo electoral.

Oficialmente, la convocatoria se producirá este lunes

Formalmente, el plazo legal para pactar una coalición no termina hasta el lunes, pero, contraviniendo lo previsto por la norma, Erdogan se ha negado a otorgar el mandato a la segunda formación más votada, el CHP. “No hay por qué perder el tiempo con aquellos que no conocen la dirección de Bestepe”, dijo Erdogan en referencia a su monumental palacio presidencial, construido saltándose varias sentencias judiciales en su contra. Además, la oposición ha denunciado las injerencias de Erdogan en el poder ejecutivo, pese al carácter “neutral” que la Constitución prevé para el jefe de Estado, y sus intentos de convertir Turquía en un régimen presidencialista. Y ahora, los socialdemócratas tachan de “golpismo” la negativa a permitirles explorar la formación de un Gobierno de coalición.

Maniobra de Erdogan

La Carta Magna turca establece que, en caso de convocar el presidente nuevas elecciones por la imposibilidad de formar gobierno, se cree un Ejecutivo de transición en el que todos los partidos presentes en el hemiciclo tendrán reservado un contingente de ministros proporcional a sus resultados electorales. El CHP y el MHP ya han declinado participar en tal Gobierno, denunciando que la vuelta a las urnas es una maniobra de Erdogan para intentar recuperar la mayoría absoluta del AKP y que añade inestabilidad a la crítica situación por la que pasa Turquía.

En cambio, el Partido de la Democracia de los Pueblos (HDP, izquierdista y prokurdo) sí ha manifestado su intención de entrar al Ejecutivo transitorio, lo que llevaría al Gobierno, por primera vez, a esta formación a la que parte de la opinión pública ve como el brazo político del PKK.

Mientras, la lira sigue alcanzando, día tras día, mínimos históricos y acumula una depreciación del 20% en lo que va de año. El índice de confianza de los consumidores ha caído en agosto hasta su punto más bajo desde marzo de 2009 —cuando Turquía se vio afectada por la crisis financiera global—, pese a lo cual, el ministro de Economía turco, Nihat Zeybekçi, negó que vaya a haber problemas económicos graves en el país euroasiático: “Turquía es un gran país y es fuerte. Algunos aseguran que está a punto de estallar una crisis económica, pero no habrá tal crisis. Por el amor de Dios, confiad en mí”.