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Turquía intensifica sus bombardeos sobre la guerrilla kurda del PKK

Los milicianos vuelan un importante oleoducto y matan a un sargento

Un avión de carga estadounidense, este miércoles, en la base turca de Incirlik.
Un avión de carga estadounidense, este miércoles, en la base turca de Incirlik. AP

Pese a la contención que exigieron los aliados occidentales en la cumbre de la OTAN del martes, Turquía no parece tener intención de reducir su campaña militar y policial contra Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). De hecho, este miércoles llevó a cabo el mayor bombardeo a las posiciones del grupo armado desde que inició la ofensiva la semana pasada. La guerrilla kurda respondió igualmente intensificando sus ataques, que dejaron un militar muerto y media docena de heridos, y volando uno de los oleoductos más importantes del país, que transporta unos 300.000 barriles de crudo al día.

Desde la noche del martes hasta el amanecer del miércoles, los cazas de las Fuerzas Aéreas turcas bombardearon prácticamente la totalidad de los campos de entrenamiento y bases del PKK en el montañoso norte de Irak, así como en el monte Dügün, de la provincia turca de Sirnak, donde destruyeron dos posiciones defendidas por ametralladoras antiaéreas. La guerrilla kurda confirmó en un comunicado la dureza de los ataques y añadió que los turcos lanzaron fuego de artillería sobre varias zonas de las montañas de Sirnak y el norte de Irak. El Estado Mayor del Ejército turco explicó que esta operación es la respuesta a la muerte de dos oficiales de las fuerzas de seguridad el día anterior.

“Incluso si sólo tenemos un mártir continuaremos las operaciones contra la organización que haya orquestado el ataque”, avisó el primer ministro, Ahmet Davutoglu, usando la jerga habitualmente utilizada para referirse a los soldados y policías muertos en combate. “No podrán poner a prueba nuestra paciencia y determinación”, añadió. En una alocución a su grupo parlamentario, el mandatario turco recalcó que desde las elecciones del 7 de junio se han producido 657 “ataques terroristas” en Turquía que han acabado con la vida de 52 personas, 11 de ellas, miembros de las fuerzas de seguridad. Si bien, no especificó que 32 de las víctimas son producto del atentado suicida cometido el pasado 20 de julio por el Estado Islámico (EI). Pese a ello, el 85% de los 1.309 detenidos en las operaciones policiales antiterroristas de la última semana no son yihadistas, sino militantes kurdos e izquierdistas.

La espiral de acción-reacción también ha encontrado un gran contribuyente en el PKK, que, en lo que califica de “respuesta” al “ejército invasor” de Turquía, lanzó numerosos ataques sobre objetivos militares y civiles en diversas provincias del este del país, en los que resultaron heridos al menos cinco militares y un policía y falleció un sargento de la Gendarmería. Miembros del PKK también volaron un tramo del oleoducto que comunica los pozos de petróleo de Kirkuk, en Irak, y el puerto de Ceyhan, en Turquía, en un punto cercano a la línea de delimitación fronteriza. El Ministerio de Energía turco explicó que hubo de “cerrar las válvulas para detener la pérdida de más petróleo”. “Hemos tomado medidas para que el ataque no tenga mayores efectos sobre la oferta y demanda de petróleo", añadió el titular de esta cartera, Taner Yildiz.

Turquía intensifica sus bombardeos sobre la guerrilla kurda del PKK

El Parlamento turco se reunió este miércoles de forma extraordinaria para debatir los recientes ataques del EI y el PKK, además de la campaña antiterrorista iniciada por el Gobierno. Sin embargo, la moción presentada por la oposición socialdemócrata para crear una comisión de investigación sobre los atentados de la pasada semana fue desestimada. “Nosotros habíamos advertido sobre el nacimiento del EI y hemos presentado las mociones necesarias para iniciar una investigación en profundidad, pero todas han sido rechazadas por el Gobierno”, se lamentó el diputado socialdemócrata Levent Gök. De hecho, según una encuesta de Metropoll, la mayoría de los turcos —incluido los votantes islamistas— considera que el mayor peligro para Turquía en su frontera sur es el Estado Islámico, por encima de las milicias kurdas y del régimen de Bachar el Asad.