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El Parlamento griego afronta dividido la votación de las leyes de Bruselas

Con Syriza partido, Tsipras deberá aprobar las leyes con el apoyo de la oposición

Un ciudadano se sienta pensativo frente al Parlamento griego
Un ciudadano se sienta pensativo frente al Parlamento griego. Getty Images

El proyecto de ley (28 páginas, dos artículos) con las acciones prioritarias que deben ser aprobadas por el Parlamento griego para empezar a negociar el tercer rescate financiero fue presentado ayer con algunas horas de retraso. El texto tuvo que ser reescrito para subsanar varios errores provocados por la urgencia de los socios comunitarios, que habían puesto como límite para el trámite este miércoles. La presunta obstrucción formal de la presidenta del Parlamento, Zoí Konstandopulu –contraria al nuevo memorando, y que se abstuvo de dar su mandato al Gobierno para negociar en Bruselas-, fue también responsable de la demora.

Hasta la medianoche de hoy, si no más tarde –fuentes oficiales aseguran que la votación podría realizarse a primera hora del jueves-, los 300 diputados deberán pronunciarse sobre los dos artículos, uno con el acuerdo logrado el lunes en Bruselas, y otro con las medidas urgentes. Entre ellas, la modificación del IVA y la reforma de las pensiones, así como la de la autoridad estadística. Para el próximo día 22 queda pendiente la tramitación de otras dos leyes prioritarias.

En una sesión que se prevé tormentosa, el primer ministro, Alexis Tsipras, tiene garantizado un respaldo suficiente gracias a los tres partidos de la oposición proeuropea (conservadores, socialistas y liberales). Qué harán sin embargo su partido, Syriza, y el socio de coalición, Griegos Independientes (ANEL, en sus siglas griegas), que reunieron ayer a sus respectivos grupos parlamentarios, sigue siendo una incógnita.

Como un goteo, varios diputados del partido de Tsipras –entre ellos el viceministro de Exteriores, Nikos Juntís, que renunció a su escaño- anunciaron en las últimas horas su oposición, sumándose a la treintena de ‘rebeldes’ que el pasado sábado ya negaron el mandato al Gobierno para negociar en Bruselas una propuesta casi idéntica a la rechazada en referéndum el pasado día 5 (y, a su vez, un pálido reflejo del durísimo acuerdo final, impuesto por los socios).

Panayotis Lafazanis, ministro de Reconstrucción Productiva y Energía y líder de la Plataforma de Izquierda –el ala radical de Syriza-, manifestó ayer que los suyos votarán en contra, pero recalcó que no tiene intención de dimitir; al contrario, pidió a Tsipras, en vano, que diera marcha atrás y retirara el proyecto. ANEL, por su parte, reiteró su apoyo al Gobierno de Tsipras siempre que no incluya en la futura coalición a la oposición conservadora y liberal, pero también anunció que no respaldaría el acuerdo.

La anunciada remodelación del Gabinete tendrá lugar, con todas las cartas boca arriba, tras la votación parlamentaria. Fuentes del Ejecutivo descartaron la posibilidad de que Tsipras dimita –como se venía especulando desde el lunes- y señalaron que el primer ministro considera esa decisión “una falta de ética”, así como una obligación personal asumir la responsabilidad contraída en Bruselas, aun a costa de la división de Syriza.

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