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Unos 60.000 voluntarios vigilarán las elecciones turcas

La oposición y ONG se organizan para controlar la limpieza de los comicios del domingo La OSCE envía una misión de observación

Dos mujeres caminan junto a carteles electorales con la imagen del primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, en Estambul.
Dos mujeres caminan junto a carteles electorales con la imagen del primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, en Estambul. EFE

“No se lo tomen a broma. Ha sido un gato el que, al introducirse en un transformador, ha provocado el corte de electricidad”. Así zanjó el ministro de Energía turco, Taner Yildiz, las críticas por los misteriosos apagones durante el recuento de votos en las elecciones locales de 2014. No fue el único incidente; se hallaron votos de la oposición quemados, varias personas fueron detenidas con sacos llenos de sufragios a favor del partido gobernante y el recuento hubo de repetirse en varias provincias.

De ahí que sólo el 48% de los turcos confíe en que las elecciones del 7 de junio vayan a ser limpias, según una encuesta de la Universidad Koç. Ante las sospechas, oposición y ONG se movilizan para vigilar los comicios. El Consejo de Europa y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) han enviado misiones de observación que ya han presentado quejas por el uso de medios públicos por parte del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y la desigual cobertura mediática a favor del oficialismo.

También han surgido iniciativas civiles, como la de la ONG Oy ve Ötesi, que ya en 2014 monitorizó dos citas electorales y, en el caso de las municipales, contribuyó con su recuento paralelo a forzar un nuevo escrutinio en Yalova, que terminó dando la alcaldía a la oposición. “Nuestro objetivo es echar una mano para garantizar que las elecciones son completamente libres y limpias”, explica Ayse Toprak. Unos 60.000 voluntarios participarán en la campaña de Oy ve Ötesi repartidos por más de la mitad de las capitales de provincia y 162 distritos rurales.

El Gobierno ha ordenado medidas para evitar los apagones y la Comisión Electoral recuerda que habrá muchos controles. Pero la oposición no se fía. “Sólo confiamos en nuestro propio sistema de recuento y, allá donde tenemos menos presencia, colaboraremos con otros partidos de la oposición”, avisa el diputado del partido kurdo HDP Ertugrul Kürkçü.

La desconfianza se ve reforzada por el hecho de que la composición parlamentaria podría cambiar completamente: si el kurdo HDP, al que las encuestas dan entre el 9% y el 11% de los votos, supera la barrera del 10%, tendrá muy difícil revalidar su mayoría absoluta. Dado lo ajustado que puede ser el resultado, “estas son las elecciones en que más rentable saldría cometer un fraude”, ironiza Sinan Ülgen, director del centro de investigaciones Edam. "Los recuentos independientes hacen extremadamente difícil el fraude", añade Ülgen, "pero el problema es que las instituciones públicas encargadas de velar por la limpieza de las elecciones están tan politizadas que han perdido toda credibilidad".

El jefe de campaña del AKP, Mustafa Sentop, atribuye las quejas de la oposición a que "saben que van a perder" y recuerda que jueces, abogados e interventores de cada uno de los partidos estarán presentes ante las urnas.