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El Partido Liberal Demócrata se ofrece como la llave “contra el extremismo”

Partido Liberal Demócrata británico, Nick Clegg
El líder del Partido Liberal Demócrata británico, Nick Clegg, este miércoles en Londres. EFE

Cada voto al Partido Liberal Demócrata coloca una barrera en la puerta del 10 de Downing Street al independentista escocés Alex Salmond y al populista antieuropeo Nigel Farage. Así lo ha expresado esta mañana Nick Clegg, líder del partido que Gobierna en coalición con los conservadores desde 2010, en la presentación de su programa para las elecciones del próximo 7 de mayo. El programa de un partido que, ha dicho que Clegg, encarna el freno a “los bandazos hacia los extremismos”.

El vicepresidente del Gobierno ha reconocido que solo David Cameron o Ed Miliband pueden ser el próximo primer ministro de Reino Unido, pero ni el conservador ni el laborista tendrán una mayoría suficiente para formar un Gobierno sin ayuda. “La decisión”, ha dicho Clegg, “es quién queremos que esté a su lado”. Su partido es la alternativa a la “coalición del agravio”, ha añadido, que supondría entregar la llave del Gobierno a los nacionalistas escoceses (que con sus escaños liderados por Salmond podrían apoyar a un Ejecutivo en minoría laborista) o a UKIP.

“Aportaremos corazón a un Gobierno tory o cerebro a un Gobierno laborista”, ha dicho Clegg, que ha defendido su papel como socio minoritario en el Ejecutivo de coalición. “Decidimos hacer lo justo y responsable aunque supusiera trabajar con gente con la que no estamos de acuerdo”, ha agurado. Y ha destacado su labor en estos años al mantener “un Gobierno estable y anclado en el centro”.

Los votantes no tienen por qué elegir entre conservadores o laboristas. “Si vota a los liberales-demócratas puede usted tener a los dos”, ha dicho Clegg. El voto a su partido, ha añadido, es un voto por “una sociedad más justa y una economía más fuerte” o “un freno a los recortes excesivos y el endeudamiento excesivo”.

El suyo, ha advertido Clegg, es un programa de Gobierno, no de oposición. Y se centra en unas pocas prioridades, que no son exactamente líneas rojas, pero sí la base sobre la que negociarán cualquier acuerdo para entrar en una coalición.

El Liberal Demócrata, ha dicho Clegg, es “el partido de la educación”. Y su principal promesa es aumentar el gasto en educación en 2.500 millones de libras (casi 3.500 millones de euros) cada año durante la próxima legislatura. Se trata de un tema delicado para un partido que, una vez en el Gobierno, renunció a una de sus principales promesas de 2010, la de no permitir que aumentaran las tasas universitarias. La renuncia a esa y otras promesas es uno de los motivos por los que el apoyo al partido ha caído del 20% que obtuvieron hace cinco años al cerca de 8% que les otorgan hoy las encuestas.

Entre las promesas de los liberales-demócratas están también un compromiso de seguir conteniendo el gasto para acabar con el déficit para el curso 2017-2018, y aumentar límite de exención del impuesto sobre la renta de los 10.000 libras (casi 14.000 euros) anuales actuales hasta las 12.500 (unos 17.400 euros). Además, ha prometido que apoyará un referéndum sobre la permanencia o no en la Unión Europea solo en el caso de la entrada en vigor de un nuevo tratado.

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