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“El nuevo Gobierno ya sabe lo que pasaría con un ajuste como en Brasil”

Facundo Moyano, hijo del sindicalista más conocido de Argentina, es diputado de la oposición y resume el sentido del paro en el país

El diputado Facundo Moyano con su padre, Hugo Moyano.
El diputado Facundo Moyano con su padre, Hugo Moyano. twitter

Hugo Moyano es el sindicalista más conocido de Argentina. Ha protagonizado ya cuatro huelgas contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Su hijo Facundo, sindicalista, secretario general del sindicato de peajes y diputado de la oposición, resume el sentido de este paro. Se produce a cuatro meses de las elecciones primarias y es un aviso no solo a Kirchner, ya de salida, sino sobre todo al nuevo Gobierno, ya que se espera que haga fuertes ajustes como en Brasil. Facundo Moyano deja claro en conversación con EL PAÍS que la huelga es una demostración de que no lo tendrá fácil.

Pregunta. ¿Este es un aviso al nuevo Gobierno para 2016?

Respuesta. No es el objetivo principal de este paro pero por supuesto que también está ahí esa lectura. Esta huelga la van a seguir en la Casa Rosada [sede del Gobierno argentino] pero también todos los presidenciables, que están tomando nota. Es un mensaje claro: si en un momento así, con el movimiento obrero dividido, hacemos este paro, esta protesta sería mucho más fuerte con un ajuste generalizado como en Brasil. Ahora saben que se van a tener que sentar a hablar.

P. ¿El sindicalismo recupera fuerza en Argentina?

R. El Gobierno actual hace y deshace como quiere, tiene mayoría, puede votar las leyes que quiera en el Congreso, controla el dinero y las provincias, que dependen de su financiación. Y actúa como si la realidad no existiera. Pero eso se va a acabar. Todas las encuestas dejan claro que el nuevo Congreso va a estar dividido, sin mayorías fuertes. Van a estar obligados a sentarse a hablar con el movimiento obrero.

P. ¿Esperan un ajuste fuerte después de las elecciones?

R. Para nosotros el ajuste ya existe. La inflación es un método de ajuste. Se está ajustando por acción u omisión. En 2014 se perdió un 5% de poder adquisitivo. La mitad de los trabajadores cobra 5.500 pesos (611 dólares). Nosotros creemos que va a venir una devaluación, en una economía tan dependiente de Brasil el tipo de cambio nos hace no competitivos. Hay que ordenar subsidios y una serie de factores. Pero todo hay que hacerlo con diálogo, sin que afecte al bolsillo de los argentinos.

P. ¿Esta es una batalla por el poder dentro del peronismo?

R. El peronismo está en muchos lugares. El Frente para la Victoria (la formación de Kirchner) se quiere atribuir el monopolio del peronismo. Hay mucho peronismo fuera de ahí. Yo ahora le estoy dando apoyo a Sergio Massa (candidato presidencial y exjefe de gabinete de Kirchner), ahí hay peronismo. El Gobierno no puede seguir como si no pasara nada. No sé si esto va a preocupar a la presidenta que está en sus últimos meses de mandato, pero creo que le jugará en contra en su interna, aunque ese es un tema que no nos afecta.

P. En cualquier caso la huelga no es total, en el centro de Buenos Aires se ve movimiento.

R. Tampoco esperemos que sea como un domingo o un feriado. La administración pública trabaja, el taxi tampoco ha parado, mucha gente va a trabajar en su vehículo. De cada 26 viajes que se hacen en Buenos Aires solo dos van en tren o subte. Pero el paro es un éxito, es contundente, sobre todo porque incluso la CGT oficialista (la parte del sindicato fiel a Kirchner) ha dado libertad a sus afiliados.