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Londres se prepara para una posible ‘Grexit’

Cameron reactiva sus planes sobre riesgo de salida de Atenas de la eurozona

El primer ministro británico, David Cameron.
El primer ministro británico, David Cameron. EFE

Reino Unido ya prepara planes de contingencia ante la convicción de que el riesgo de una salida de Grecia de la eurozona ha aumentado a raíz del pulso planteado por Alexis Tsipras a la Unión Europea. El primer ministro, David Cameron, se reunió este lunes con los responsables del Ministerio de Finanzas y del Banco de Inglaterra para evaluar el impacto que ese hipotético y temido paso del Gobierno de Atenas tendría en los bancos y compañías británicos.

Los asesores de Cameron han matizado que todavía ven posible un compromiso entre el Gobierno de Tsipras y los restantes socios de la eurozona, pero al tiempo consideran que Londres debe permanecer “especialmente vigilante ante el riesgo de contagio en los mercados financieros” que entrañaría el abandono de la moneda única europea por parte de Grecia. “El Gobierno [británico] asumió un amplio grado de planificación de contingencias durante 2012, cuando las presiones sobre la zona euro implicaron a Grecia. Dado que ahora hay un nuevo Gobierno griego, es el momento adecuado para revisarlo”, indicó un portavoz de Downing Street.

Aunque el escenario de una salida de Grecia de la eurozona afectaría de forma inmediata, según el análisis del Ejecutivo británico, a las empresas y a los bancos acreedores británicos, la exposición directa sobre este último sector es evaluada como relativamente pequeña. El principal temor de Londres, sin embargo, reside en el riesgo de un efecto contagio en las economías más débiles de la eurozona, con la consiguiente merma de la estabilidad económica y financiera en el ámbito de la UE. Este punto es de suma importancia para Reino Unido. La eurozona es su principal socio comercial, de ahí la urgencia en planificar los pasos a seguir ante la eventualidad de que Tsipras se atreva a cerrar la puerta al euro.

El desafiante discurso del nuevo primer ministro y líder de la izquierda griega ha puesto nerviosos a los mercados porque sugiere que la posibilidad de un acuerdo entre Atenas y sus socios europeos es hoy más difícil, coinciden los analistas británicos. “Nadie cree que vaya realmente a ocurrir, pero es pertinente que analicemos el riesgo de que Grecia abandone la zona euro”, matizaba una fuente del Ministerio de Finanzas británico en vísperas de la reunión de este lunes.

El canciller del Exchequer, George Osborne, quien no asistió al encuentro para atender la cumbre del G20 en Estambul, pidió la semana pasada a su homólogo griego, Yanis Varoufakis, que actuara “con responsabilidad”, alertando de que la disputa de Atenas con los restantes socios de la Unión “se está convirtiendo rápidamente en el mayor riesgo para la economía global”. Para Osborne, la elección se dirime entre “la competencia y el caos”, hacia el que cree que se aboca Grecia en su reto a las potencias europeas, aunque éste signifique el cumplimiento de las promesas electorales que llevaron a Syriza al poder.