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Sarkozy rompe el “frente republicano” contra la ultraderecha

La UMP rechaza apoyar a un socialista para impedir un triunfo electoral del FN

Nicolás Sarkozy y el presidente francés François Hollande.
Nicolás Sarkozy y el presidente francés François Hollande. AFP

Nicolas Sarkozy rompió ayer el pacto tácito por el que los dos grandes partidos de Francia, el socialista y la Unión por un Movimiento Popular (UMP), han boicoteado la elección de candidatos de la extrema derecha desde hace veinte años. De paso, ha originado una tormenta interna en su partido. El denominado “frente republicano” ha saltado en pedazos después de que el expresidente y líder de la UMP diese libertad de voto a sus militantes y simpatizantes en la elección parcial del próximo domingo en el departamento de Doubs, donde se disputan un escaño en la Asamblea una candidata del Frente Nacional (FN) y un socialista.

Sarkozy rechazó dar “consignas” a sus electores. “No debe haber un nuevo diputado en la Asamblea, pero los electores deben ser libres para elegir”, afirmó ante sus parlamentarios. Es decir, aconseja no votar al FN, pero no pide apoyar al PS, lo que aumenta las opciones de un triunfo ultraderechista. Su secretario general y representante del ala más derechista, Laurent Wauquier, fue más lejos: “El frente republicano no funciona. Existe desde hace 20 años y el FN sigue al alza”.

La gravedad no reside tanto en el propio resultado que se produzca en Doubs, sino en las consecuencias que para toda Francia puede tener la ruptura de ese cordón sanitario contra la ultraderecha. Si el FN gana el domingo, logrará un tercer escaño en un Parlamento de 577 diputados. Pero si la estrategia de la UMP se mantiene en futuras elecciones, la ultraderecha podría lograr importantes cuotas de poder.

La primera vuelta de la elección de Doubs, celebrada el pasado domingo, dio el triunfo a la candidata de la ultraderecha, Sophie Montel, que logró el 32,6% de los votos, seguida del socialista Frédéric Barbier (28,8%). El aspirante de la UMP, Charles Demouge, con el 26,5%, quedó eliminado para la segunda vuelta, lo que supuso un duro e inesperado fracaso para Sarkozy, que encabeza la formación desde noviembre.

Los socialistas confiaban en que, al igual que ellos han aconsejado en el pasado votar a candidatos de la derecha enfrentados al FN en segundas vueltas, la UMP haría ahora lo propio. El primer ministro, el socialista Manuel Valls, de hecho, hizo un llamamiento a la responsabilidad de “todos los republicanos”.

Las primeras reacciones de la UMP fueron en esa línea. “Yo votaría al PS”, señaló el exprimer ministro Alain Juppé, alcalde de Burdeos, que mantiene unas tensas relaciones con Sarkozy y le disputa la candidatura de la UMP a las presidenciales de 2017.

Anoche, la cúpula de la UMP fijó su posición oficial: no votar al FN, pero tampoco a los socialistas. O sea, votar en blanco o abstenerse. La propuesta es distinta a la de Sarkozy, pero el resultado es el mismo: la ruptura del tradicional cordón sanitario frente a Le Pen.