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Mitt Romney no será candidato a la Casa Blanca en 2016

El exgobernador republicano de Massachusetts intentó la nominación en 2008 y fue contrincante de Barack Obama en 2012

Mitt Romney, en una imagen de 2013.
Mitt Romney, en una imagen de 2013. EFE

Durante unas horas en la mañana de este gélido viernes en Washington se creo la –falsa- expectativa de que la noticia del día sería la decisión de Mitt Romney de volver a intentar –por tercera vez- conquistar la Casa Blanca. Finalmente, en un mundo mediático plagado de tuits, desmentidos anteriores a los comunicados y una lucha a cara de perro por tener el breaking news, la noticia fue que no había noticia. El exgobernador de Massachusetts no será candidato a la nominación republicana para las elecciones presidenciales de 2016. Se trataba de la candidatura que no fue.

El exgobernador comunicó su decisión a un pequeño grupo de colaboradores durante una conferencia telefónica la mañana de este viernes, en la que dijo que después de “pensar largo y tendido optar de nuevo por la presidencia, he decidido que lo mejor es dar a otros líderes del partido la oportunidad de ser nuestro nominado”.

Las especulaciones sobre su futuro político quedan zanjadas, Mitt Romeny se convierte en historia, la de 2012 y 2008 pero no en la de 2016

Las especulaciones sobre su futuro político quedaban así zanjadas, Mitt Romeny se convierte en historia, la de 2012 y 2008 pero no en la de 2016. Analistas políticos consideraban que no será una decisión fácil de asumir para Romney, hombre movido por un fuerte sentido de la responsabilidad hacia su país que en un correo electrónico a un íntimo grupo de amigos confensaba el pasado fin de semana creer que no solo estaba cualificado para ser el próximo presidente de EEUU, sino que era el único cualificado para cambiar el rumbo de la nación debido a su experiencia profesional como líder y jefe empresarial y su profundo sentido del deber inherente a su fe mormona.

La excitación –a pesar de lo que tenía de revival de hace tres años- se produjo cuando algunas agencias de noticias lanzaban en forma de urgente que Romney sí sería candidato. En el fondo, todo parecía indicar que si Romney se iba a comunicar con sus donantes y asesores era para dar la buena nueva y no al contrario. Y sin embargo, las señales de que lo que sucedió podía pasar estaban ahí.

Jeb Bush, quien se perfila como la elección republicana para 2016 para competir en una batalla casi dinástica con una probable candidata Hillary Clinton, contrataba los servicios de David Kochel, quien manejó las campañas en Iowa de Romney en 2008 y 2012, como su principal estratega al frente del Comité de Acción Política (PAC, siglas en inglés) Right to Rise.

Romney ha decidido finalmente no presentarse a pesar de que los sondeos le daban una mejor ventaja –no mucha- que a su eventual contrincante Jeb Bush. “Un Bush no puede derrotar a un Clinton”, aseguraba un donante que dijo Romney, para cuyo círculo la idea de que Bush intentara el asalto a la Casa Blanca era “una broma”.

Tenemos un antiguo candidato presidencial en el otro lado que de repente está muy preocupado por la pobreza”

Barack Obama

Entre el “oh, no, no, no. No, no, no, no, no. No, no, no”, con el que Romney contestó a la pregunta de un periodista tras el estreno de Mitt, un documental sobre sus dos intentos presidenciales previos, y el simple y único “no” de este viernes ha habido un viaje cargado de expectativas personales y un intento de adaptación a la realidad social. Puede que Romney no acabara de entender cómo pudo perder en 2012 y que considerara que 2016 era solo una cuestión de hacerse con unos pocos más de votos. Y es ahí donde entra el giro en la perspectiva, lo que para él era mostrar a la gente “que se preocupa”, que le importa el común ciudadano, que no es ajeno “al 47%” que rechazó en el ciclo anterior.

Al respecto, incluso el presidente Barack Obama bromeó en la noche del jueves durante un discurso ante el caucus demócrata de la Cámara de Representantes en Filadelfia. Sin mencionarle por su nombre, el mandatario dijo en tono de broma y provocando la carcajada entre los asistente: “Tenemos un antiguo candidato presidencial en el otro lado que de repente está muy preocupado por la pobreza”. “Eso está muy bien”, dijo irónico Obama. “¡Venga! ¡Vamos! ¡Hagamos algo al respecto”.

Jeb Bush, ajustado a los tiempos modernos, comunicaba su reacción a la decisión de Romney a través de una cuenta de Facebook. “A pesar de que estoy seguro de que la decisión no ha sido fácil, se que Mitt Romney nunca dejará de luchar por renovar la promesa americana de animar la libre empresa y fortalecer nuestra defensa nacional”. “Mitt es un patriota y soy uno entre los muchos que esperan que sus días de servir a nuestra nación y nuestro partido no se hayan acabado”.

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