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Quién es quién en el polvorín yemení

Los rebeldes Huthi, las fuerzas gubernamentales, los leales al expresidente Saleh o Al Qaeda en la Península Arábiga son los actores del caos en el país árabe más pobre

Milicianos Huthi en los alrededores del Palacio Presidencial en Saná ayer, lunes 19 de enero.
Milicianos Huthi en los alrededores del Palacio Presidencial en Saná ayer, lunes 19 de enero. EFE

La inestabilidad, el desgobierno y la violencia desangran Yemen desde la primavera árabe que en 2011 logró expulsar de la presidencia a Ali Abdalá Saleh. El ataque este martes al domicilio del presidente Abdrabbo Mansur Hadi por parte de milicianos armados pone de relieve la crisis institucional y de intereses que afronta el país, el más pobre de los árabes, ahogado en una frágil transición política.

La ministra yemení de Información, Nadia Sakkaf, una veterana periodista que ha anunciado el ataque a través de Twitter, asegura que hay “tres partes implicadas en el conflicto”. Los rebeldes Huthi han iniciado este último estallido de violencia en Saná, la capital del país, pero, ¿quién es quién en el caos yemení?

En la crisis actual, los tres principales actores son:

Los rebeldes Huthi. Los milicianos de Ansarullah, o Partidarios de Dios, son más conocidos como Huthis por el nombre del clan que inició (y aún dirige) su insurrección a mediados de la década pasada. Inicialmente se levantaron en armas en defensa de la comunidad chií zaidí, a la que pertenece un tercio de los 26 millones de yemeníes, frente a la discriminación socioeconómica y el ascenso del extremismo suní. Después de varios años de combates intermitentes contra las fuerzas gubernamentales, alcanzaron un alto el fuego en 2010. Al año siguiente se mostraron muy activos en la revuelta popular que terminaría por derribar a Ali Abdalá Saleh, el hombre que dirigió los destinos de Yemen durante 33 años.

Hasta que a mediados del septiembre pasado, desencantados con la transición política en marcha y después de semanas de protestas, tomaron Saná sin apenas resistencia, haciéndose con el control de facto del Gobierno. Tutelan los ministerios y los principales centros oficiales, como el aeropuerto internacional o el Banco Central. Además, la confesión chií de los milicianos Huthi les ha convertido en un objetivo prioritario de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA).

Las fuerzas gubernamentales. Son los miembros de las fuerzas de seguridad leales al presidente Abdrabbo Mansur Hadi, apoyado por la comunidad internacional, que intenta —de momento sin éxito— un acuerdo que permita desactivar la violencia en Saná. 

Las fuerzas leales al expresidente Saleh. Tanto milicias tribales como soldados que no aceptaron que el déspota tuviera que marcharse por la presión popular. Eso incluye algunos miembros de la que fue su guardia presidencial y otras unidades. Analistas y observadores consideran que el paseo triunfal de los milicianos Huthi sobre Saná hubiera sido imposible sin la cooperación de militares afines; parte del Ejército sigue manteniendo lealtad a Saleh, un zaydí que durante su mandato libró seis guerras contra los Huthi, pero que a quien ahora muchos ven manipulando la situación para ofrecerse como solución al caos.

En la crisis general del país se añaden también otros actores:

Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA). Nació como tal en enero de 2009, con la unión de grupos de terroristas yemeníes y saudíes vinculados a la organización de Bin Laden. Yemen es su central de operaciones para la península Arábiga. Considerado por Estados Unidos uno de los grupos yihadistas más peligrosos, se beneficia del escaso control del Gobierno sobre la mayor parte del territorio yemení, y controla el centro y el sureste del país. AQPA ha reivindicado el atentado contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo; el grupo recluta y entrena a yihadistas en sus campos yemeníes. Tras la marcha del poder de Saleh, el presidente Hadi logró retomar con el apoyo de líderes tribales algunas zonas controladas en el sur por AQPA.

El movimiento separatista del Sur. En el antiguo Yemen del Sur, al deseo de mejorar las condiciones de vida se une el sentimiento separatista que esa región ha albergado desde la unificación con el Norte en 1990 y que ya originó una guerra civil cuatro años después. Es conocido simplemente como Al Hirak (El Movimiento).

El Ejército. Las fuerzas gubernamentales luchan o intentan luchar en los tres frentes. A su llegada al poder, Hadi remodeló en profundidad las Fuerzas Armadas del país, y destituyó al hijo del expresidente Saleh como jefe de la Guardia Republicana y a otros parientes que estaban al frente de varios servicios de seguridad. El Ejército se hallaba dividido tras la transición en unas divisiones partidarias del cambio que significaba Hadi y otras aún leales a Saleh.