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El lugarteniente del rebelde ugandés Joseph Kony será entregado a La Haya

Dominic Ongwen, hombre fuerte de Joseph Kony, está custodiado por fuerzas de EE UU

Imagen sin datar de Dominic Ongwen.
Imagen sin datar de Dominic Ongwen. AFP

El rebelde ugandés Dominic Ongwen, comandante del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, en sus siglas en inglés), va a ser entregado a la Corte Penal Internacional (CPI). La fiscalía le acusa de crímenes de guerra y contra la humanidad por reclutar niños soldado, y por haber convertido a las niñas capturadas por sus guerrilleros en esclavas sexuales. Su líder, Joseph Kony, pretende establecer en el país un régimen teocrático apoyado en la Biblia. Además, es uno de los presuntos criminales más buscados por la propia Corte. Ongwen fue arrestado la pasada semana en la República Centroafricana. Según Washington, el rebelde desertó de las filas del LRA en la base militar de Obbo, (sureste del país) donde está custodiado por fuerzas estadounidenses. Las autoridades centroafricanas serán las que entreguen a Ongwen ante la CPI debido a que EE UU no es país firmante del Estatuto de Roma, que sentó los cimientos de la Corte.

Considerado el lugarteniente de Kony, sobre Ongwen pesan asimismo los cargos de asesinato, pillaje y torturas. El LRA es uno de los grupos rebeldes más violentos de África, y entre sus prácticas figura la de mutilar con machetes a sus oponentes, aunque sean civiles indefensos. El Ejército ugandés califica de “golpe histórico” la detención porque “Ongwen estaba harto de esconderse en la selva”.

En julio de 2004, la Corte -a petición de Uganda- abrió una investigación sobre la situación en el Norte del país donde eran pisoteados los derechos humanos de poblaciones enteras. En octubre de 2015, se hicieron públicas las órdenes de arresto contra Kony y el propio Ongwen, además de otros tres jefes del LRA : Vincent Otti, Okot Odhiambo y Raska Lukwiya. Solo Kony y Odhiambo siguen hoy huidos. En su lucha contra el Gobierno de Kampala, los cinco habrían sido responsables de secuestros, violaciones de mujeres y niñas, alistamiento forzoso de menores y masacres. Aunque sus principales víctimas son ugandesas, los guerrilleros de Joseph Kony también actúan al Sur de Sudán, donde se presume que tienen bases secretas.

Kony actúa como un jefe espiritual que pretende derrocar al presidente del país, Yoweri Museveni, para gobernar en su lugar según los Diez Mandamientos. Aunque se calcula que ya no tiene más de unos centenares de guerrilleros bajo su mando, lleva tres décadas en armas y ha secuestrado a más de 50.000 niños, calcula UNICEF. Una vez en su poder, les obligan incluso a matar a sus padres para impedir el reencuentro, y utilizan drogas y castigos para conseguir que peleen. Las niñas son esclavizadas, y en ocasiones, enviadas también a luchar. Informes todavía sin confirmar apuntan que Dominic Ongwen fue raptado a los 10 años y convertido en un niño soldado.

En mayo de 2012, cayó en una emboscada Caesar Achellam, otro de los comandantes de Kony. Fue en la República Centroafricana y se consideró un gran paso hacia la detención de su jefe máximo. Dos meses antes, la ONG Invisible Children había publicado un vídeo de 30 minutos de duración sobre el Ejército de Resistencia del Señor que se convirtió en un fenómeno mundial en YouTube. También concitó innumerables críticas por su falta de rigor. Entre otras cosas, porque expertos militares ugandeses y estadounidenses señalan que el LRA ya no está allí, sino repartido entre Sudán del Sur, la República Centroafricana y la República Democrática de Congo. El vídeo consiguió, eso sí, que el caso de Kony volviera a la actualidad.