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La deriva ultraderechista desgarra a los eurófobos alemanes

Dirigentes de Alternativa cuestionan el liderazgo “despótico” de Lucke

Bernd Lucke, líder de Alternativa por Alemania, el pasado septiembre durante las elecciones en Brandeburgo. Ampliar foto
Bernd Lucke, líder de Alternativa por Alemania, el pasado septiembre durante las elecciones en Brandeburgo. EFE

En vísperas de cumplir dos años de vida como partido político, Alternativa por Alemania (AfD, en sus siglas en alemán) que ya ha logrado sendos triunfos electorales en tres Estados federados y en el Parlamento europeo, gracias a un programa que rechaza el euro y combate los rescates financieros a países periféricos, quedó inmerso en una peligrosa lucha fratricida, cuando varios líderes prominentes del partido cuestionaron el liderazgo de Bernd Lucke, el hasta ahora máximo líder del partido, y sus planes de acabar con una dirección colectiva.

Dos miembros de la cúpula nacional y otros tres líderes regionales de AfD, denunciaron en una carta, que fue filtrada a los medios alemanes, el “estilo despótico” de Lucke y le reprocharon su deseo de acabar con la dirigencia colectiva de la organización, que está integrada por el propio Lucke, Frauke Petry, jefa del partido en Sajonia, y el exredactor del periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung Konrad Adam.

“Nos dirigimos a usted con el deseo de mantener una conversación abierta y sincera”, señalan los firmantes de la carta. “Le escribimos porque estamos preocupados por la unidad del partido, que es muy importante para el panorama político del país”, añaden los líderes rebeldes, que fijan una fecha y un lugar para el encuentro: el 18 de enero próximo en Fráncfort. “Hace ya tiempo que Afd dejó de ser ‘su partido’ y se ha convertido en el partido de miles de personas. Queremos que usted siga siendo uno más en la dirección colectiva de tres personas”.

La fecha del encuentro tiene una connotación especial. Ese mismo día, el partido tiene previsto un encuentro en Fráncfort, y una de las medidas que debe ser aprobada es acabar con la dirigencia colectiva de la organización y convertir a Bernd Lucke en el único dirigente nacional.

Pero la misiva encierra un conflicto que tiene una connotación nacional. Afd, que obtuvo un 4,7% de los votos en las últimas elecciones nacionales y que logró sendos triunfos en los estados de Turingia, Sajonia y Brandeburgo, desea consolidar su imparable ascenso apoyado en el creciente número de alemanes que se opone a la llegada de refugiados e inmigrantes pobres al país, la mayoría procedente de países musulmanes.

Según encuestas recientes, un tercio de la población rechaza la llegada de inmigrantes y refugiados, una mayoría que no se siente protegida por las formaciones conservadoras tradicionales de Alemania, la CDU, el partido que dirige la canciller Angela Merkel y la CSU de Baviera. La AfD desea conquistar el voto de la ultraderecha para asegurarse un nuevo éxito electoral que en las elecciones federales de 2017.

En la carta dirigida al principal líder de la formación, los líderes rebeldes señalan que desean abrir la formación a la “gente que teme la islamización del país” y también para aquellos que reflexionan sobre la influencia de la banca estadounidense en la política o la soberanía de Alemania. En otras palabras, todos los simpatizantes del movimiento xenófobo Pegida y teóricos de la conspiración están cordialmente invitados a militar en AfD.

Pero Bernd Lucke es reacio a la derechización del partido, mientras que sus dos colegas de la cúpula del partido, Frauke Petry y Konrad Adam, además del líder regional de Brandeburgo, Alexander Gauland, están a favor de engrosar las filas del partido con los simpatizantes de Pegida, una idea que podría fertilizar el terreno político germano para dar vida a un inédito Frente Nacional en el país a semejanza del francés que lidera Marine Le Pen.

Gracias a una iniciativa de Petry, esta semana tendrá lugar en Dresde una crucial ronda de conversaciones en la que participarán la representación parlamentaria regional de Afd y líderes de Pegida para estudiar una posible alianza política entre ambos.