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Irlanda del Norte pacta un acuerdo político y económico de autogobierno

El acuerdo proporciona además el acceso a la verdad a las víctimas del conflicto

El íder del Sinn Fein president Gerry Adams (derecha) y el vicepresidente de Irlanda del Norte, Martin McGuinness, tras la firma del pacto en Stormont.
El íder del Sinn Fein president Gerry Adams (derecha) y el vicepresidente de Irlanda del Norte, Martin McGuinness, tras la firma del pacto en Stormont. AP

El conjunto de espinosos asuntos que permanecen abiertos en Irlanda del Norte desde los Acuerdos de Viernes Santo, que pusieron fin en 1998 a treinta años de lucha armada e instauraron el gobierno compartido, está ya cerca de cerrarse, después del acuerdo político y económico alcanzado tras 11 semanas de intensa negociación. Calificado de “paso adelante monumental” por el ministro principal irlandés, Peter Robinson, del Partido Democrático Unionista (DUP), el acuerdo alcanzado el martes entre los partidos de la región, con el respaldo de los gobiernos británico e irlandés, abarca la reforma de la Administración regional y su presupuesto, además de establecer mecanismos para tratar de arrojar luz sobre los crímenes no resueltos de los años de conflicto.

La urgencia de la negociación, que llevó a una maratoniana última sesión de 30 horas, procedía de la necesidad de alcanzar un acuerdo económico que, de no producirse, podría haber provocado la disolución del parlamento regional el año próximo. Londres se ha comprometido a asignar 2.000 millones de libras (2.500 millones de euros) para amortiguar el impacto del adelgazamiento de la Administración y las reformas en el sistema de la seguridad social a las que se compromete Irlanda del Norte, y que tendrá que tener listas para dentro de dos años. Además, el Gobierno británico transferirá, como ya a anunció el ministro de Economía en su declaración de otoño, el impuesto de sociedades para abril de 2017.

Los acuerdos más llamativos se dieron en el tratamiento de la memoria de lo ocurrido en los años de un conflicto que dejó más de 3.500 muertos. Se crea una Comisión Independiente para la Recuperación de la Información, al servicio de aquellos familiares de víctimas que deseen recibir información privada acerca de las circunstancias en las que murieron sus seres queridos. Las personas que participaron en los actos violentos podrán prestar su testimonio voluntariamente a la Comisión, que gozará de inmunidad y no tendrá contacto con el sistema judicial, y así establecer un mecanismo de comunicación entre unos y otros. Habrá también un Equipo de Investigaciones Históricas para revisar los 1.800 casos de violencia con víctimas no resueltos. El acuerdo incluye, además, la puesta en marcha de un Archivo de Historia Oral, para 2016, que recogerá testimonios sobre la experiencia de personas de uno y otro bandos del conflicto.

Quedó aplazada la resolución de dos cuestiones relevantes: el contencioso sobre las banderas en los edificios públicos y la organización de desfiles protestantes. Los dos asuntos, que todavía generan disturbios en la provincia británica, se volverán a discutir en posteriores negociaciones. El documento acordado, de 14 páginas, propone que los poderes para gestionar los desfiles sean traspasados de Westminster a la Asamblea norirlandesa, y ordena la creación de una comisión que tratará estos asuntos en un plazo de 18 meses.

El primer ministro conservador David Cameron se mostró “encantado” tras haberse alcanzado “un acuerdo sobre el que se puede trabajar”. “Este acuerdo”, añadió, “significa que el Gobierno británico ha sido capaz de ofrecer un paquete financiero significativo que abre la puerta a mayor prosperidad, estabilidad y seguridad económica para Irlanda del Norte”.

 

 

 

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