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El terrorismo en Egipto apunta también contra la población civil

Tres personas mueren en una explosión en un tren de cercanías

El lugar del atentado en la provincia de Menufía, el 6 de noviembre / Foto: AFP | Vídeo: Reuters

Dos policías y un civil han fallecido como consecuencia de la explosión de una bomba colocada en un tren de cercanías de la provincia egipcia de Menufía, según informó el ministerio de Sanidad. El atentado tuvo lugar el miércoles por la noche y aún ningún grupo ha asumido la autoría, pero se sospecha que está detrás alguno de los grupos yihadistas alzados contra el Gobierno egipcio después del golpe de Estado del verano pasado contra el presidente islamista Mohamed Morsi. Este es el primer ataque mortal contra un medio de transporte público, lo que podría indicar el inicio de una escalada de la violencia. Hasta ahora, la práctica totalidad de los atentados habían sido dirigidos exclusivamente contra las fuerzas de seguridad.

Según la agencia oficial de noticias egipcia MENA, el artefacto explosivo estalló mientras los agentes de policía estaban inspeccionando el tren tras haber sido advertidos por parte de los pasajeros de la existencia de un paquete sospechoso en el último vagón. En el momento de la explosión, el tren se encontraba detenido en la estación de la ciudad de Menuf, situada a unos 60 kilómetros al norte de El Cairo, en el Delta del Nilo. Además de las tres víctimas mortales, varios pasajeros resultaron heridos.

El jueves por la mañana, tan solo unas horas después del atentado de Menufía, estalló otra bomba a unos 100 metros del Palacio Presidencial de Ittihadiya, en el barrio cairota de Heliópolis. En este caso, el artefacto era de poca potencia y solo provocó heridas menores a una mujer que se encontraba cerca en el momento del estallido, de acuerdo con fuentes del ministerio del Interior. A diferencia de su predecesor, el raís Abdelfatá al Sisi, el general que ejecutó el golpe y unos meses después se impuso claramente en unas elecciones presidenciales, no acude al palacio diariamente.

Desde la deposición de Morsi, el primer presidente electo de Egipto, se han producido centenares de atentados en el país árabe, pero raramente han sido indiscriminados. Hasta ahora, solo habían tenido lugar dos ataques mortales contra objetivos civiles. El primero fue un atentado suicida contra un autobús de turistas que se dirigía a Israel, y el segundo, una bomba contra un centro de telecomunicaciones. La gran mayoría de las víctimas de la ola de atentados yihadistas pertenecían a las fuerzas de seguridad. Según las autoridades, entre soldados y agentes de policía, han muerto cerca de 500 personas en los últimos 15 meses. El atentado más sangriento tuvo lugar a finales de octubre en la península del Sinaí, y segó la vida a más de 30 soldados.

Ansar Bait al-Maqdis (o "partisanos de Jerusalén") es el grupo que ha reivindicado los atentados más espectaculares. Fundado en 2011, después de la asonada de julio del 2013 redirigió el blanco de sus acciones de Israel al Estado egipcio. Aunque su base de operaciones se encuentra en la península del Sinaí, un territorio remoto e históricamente marginado por los sucesivos Gobiernos egipcios, el grupo ha conseguido extender sus actividades a algunas de las principales ciudades del país.

A principios de esta semana, circuló por las redes sociales un presunto comunicado de Ansar Bait al-Maqdis en el que juraba lealtad a Abubaker al Bagdadi, el líder del autodenominado Estado Islámico, la milicia yihadista que controla una parte de Siria e Irak. El anuncio se produjo tras la publicación durante las últimas semanas de diversas informaciones que apuntan a la existencia de vínculos entre ambas organizaciones. No obstante, unas horas después, el grupo terrorista egipcio negó la veracidad del comunicado a través de su cuenta de Twitter.

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