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Uruguay vota en primera ronda al sucesor de José Mujica

Hay un panorama incierto en el que el Frente Amplio podría perder su mayoría

José Mujica, desposita su voto, este domingo. Ampliar foto
José Mujica, desposita su voto, este domingo.

El presidente José Mujica fue, como siempre, tempranero y acudió a su colegio electoral del barrio popular de El Cerro a las 8 de la mañana. Saludó a los “compatriotas de todos los pelos” y repitió que esta elección “no es una guerra, ni el principio ni el fin de Uruguay”. Los primeros sondeos vaticinan una segunda vuelta entre el candidato de Frente Amplio,Tabaré Vázquez, y el del partido Blanco, Luis Lacalle Pou.

A pesar de que la campaña ha sido tranquila y algo fría, el periodo preelectoral ha estado marcado por una fuerte tensión que este domingo de votación se siente con especial intensidad. Los sondeos hasta hoy mostraban un nuevo escenario, en el cual el gobernante Frente Amplio (FA) podría perder su hegemonía y encontrarse en una delicada situación ante sus dos contrincantes del centro derecha: el Partido Nacional (o Blanco) y el partido Colorado. Los observadores dan por sentado que Tabaré Vázquez (74 años) no podrá repetir su victoria arrolladora de 2004, cuando se convirtió en el primer presidente de izquierdas de la historia de Uruguay en la primera vuelta. Así, una segunda ronda el 30 de noviembre parece segura.

Aunque toda la campaña se ha centrado en la elección del candidato presidencial, con Tabaré Vázquez, del FA, como favorito y Luis Lacalle Pou, pisándole los talones, lo cierto es que este domingo poco más de 2.600.000 uruguayos eligen también la composición de su Parlamento. El equilibrio de fuerzas en las dos cámaras legislativas (diputados y senadores) podría ser crucial en un escenario sin mayorías.

Las encuestas vienen mostrando en las ultimas semanas un estancamiento del Frente Amplio (al que votarían del 42 al 46% de los electores), una lenta y constante progresión del Partido Nacional (del 32 al 35%) y un avance del Partido Colorado (del 14 al 17%). Pero los analistas de las consultoras insisten en que una parte del electorado uruguayo se ha vuelto inasible, con fenómenos nuevos de voto en blanco y una fuerte presencia de indecisos. Todo puede pasar, insisten analistas políticos y sociólogos. Nueve años de bonanza económica y de gestión reformista del Frente Amplio han cambiado las expectativas de los electores, especialmente en la clase media. Al mismo tiempo, el discurso de la izquierda se ha visto desgastado mientras que el centro y la derecha han sabido disipar el miedo a una regresión conservadora.

Hace tan solo un año estas elecciones parecían un paseo triunfal para Tabaré Vázquez, que sigue siendo el político mejor valorado de Uruguay. Pero su lema de campaña, “Vamos bien”, dejó traslucir autosatisfacción e inmovilismo. El Frente Amplio cambió su lema por un “Vamos por más”. Pero para aquel entonces el candidato más joven, Luis Lacalle Pou (41 años), del Partido Nacional e invitado sorpresa de estos comicios, ya se había apoderado de esa energía de ilusión por el cambio.

Lacalle Pou ha repetido hasta la saciedad que no tiene “complejos refundacionales” y que no cambiará las grandes reformas del Frente Amplio en economía, salud y avances sociales. Asegura que derogará algunos capítulos de la legalización de la marihuana, pero mantendrá el autocultivo. En relación a la despenalización del aborto, promete que su Gobierno no propondrá un cambio en el Parlamento, aunque dejará libertad de conciencia a sus legisladores si otro partido propone volver a prohibir la interrupción del embarazo.

Por su parte, la izquierda ha denunciando la supuesta inconsistencia de sus propuestas, calificadas de “pompitas de jabón” por Tabaré Vázquez en varias ocasiones. Pero el FA ha resistido a la tentación de demonizarlo como un restaurador de la derecha dura.

Este domingo tendrá lugar también un referéndum sobre la bajada de la edad penal a los 16 años, principal propuesta para luchar contra la inseguridad ciudadana del Partido Colorado y sectores del Partido Nacional. La consulta ha dividido al país entorno a un tema sensible y que las encuestas señalan (junto a la educación), como uno de las principales preocupaciones de los uruguayos. La campaña por el “no a la baja” ha movilizado a la juventud montevideana y ha sido la manifestación más fresca de militancia dentro de la izquierda. Aunque todo indica que la iniciativa no alcanzará la mayoría necesaria para ser aprobada, la derecha ha logrado una fuerte adhesión a la consulta, que ronda el 45%.

Ha sido una campaña civilizada y crucial para el país. Los colegios electorales cierran a las 19:30, hora local, y los candidatos acudirán a sus respectivas sedes electorales para conocer el final de una primera ronda con muchas incógnitas.

También mirarán de cerca los resultados de las presidenciales en Brasil: el propio presidente Mujica reconoció que a los uruguayos “se juega la vida” en los comicios de la potencia regional. La pequeña República Oriental de Uruguay, enclavada entre dos gigantes, atraviesa uno de los peores momentos de sus relaciones con Argentina, debido al establecimiento de una fábrica de papel en un río común y a las medidas proteccionistas del Gobierno de Buenos Aires. En los últimos años, su principal aliado ha sido el Gobierno de Dilma Rousseff y por ello este domingo, los uruguayos también están pendientes de lo que pasa en Brasil.

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