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El UKIP logra por primera vez un escaño en el Parlamento británico

El exdiputado conservador Carswell logra un 60% de los votos en Clacton

El UKIP sigue reclamando su papel protagonista para las próximas elecciones generales británicas de mayo de 2015. El partido populista y antieuropeo logró ayer su primer escaño en el parlamento de Reino Unido, al imponerse el candidato de esa formación, Douglas Carswell, en las elecciones parciales en la circunscripción electoral de Clacton, en Essex, en la costa este del Inglaterra. Carswell había abandonado en agosto el Partido Conservador, por el que ocupaba su escaño en Westminster desde 2005, para incorporarse a las filas del partido de Nigel Farage. La posterior renuncia a su escaño es la que provocó la celebración de esas elecciones parciales que Carswell ha vuelto a ganar, esta vez para otro partido y con un porcentaje algo mayor del que obtuvo en 2010.

La victoria no es solo simbólica para el partido que ganó las pasadas elecciones europeas en Reino Unido. Con su nuevo escaño en Westminster, el UKIP podrá realizar preguntas parlamentarias al primer ministro, votar y participar en los debates. El asiento le da al partido acceso a dinero público, no solo el presupuesto que le corresponde al diputado para sus gastos de oficina y personal, sino también a la cantidad anual a la que tienen derecho los partidos con más de 150.000 votos en las últimas elecciones y un escaño (UKIP tenía 900.000 votos pero, hasta ahora, ningún escaño). Además, la victoria de Carswell de ayer hace difícil negar al partido de Farage un puesto en los debates televisivos previos a las elecciones generales del próximo mes de mayo.

En las otras elecciones parciales que se celebraban ayer el UKIP se quedó a las puertas de un segundo escaño, que hubiera supuesto un golpe aún mayor, por menos esperado, al establishment político. Estaban llamados a las urnas los votantes de Heywood and Middleton, en el gran Manchester, después del fallecimiento a principios del mes pasado de su diputado laborista Jim Dobbin. La candidata de ese partido, Liz McInnes, se impuso con un 40,9% de los votos. Pero el UKIP se quedó a solo 600 votos de ella, multiplicando por 10 el número de votos que obtuvieron en 2010 en esta circunscripción del feudo laborista del norte de Inglaterra. “Somos el más nacional de todos los partidos”, dijo Nigel Farage, líder del UKIP, mientras se terminaba el recuento. “Somos los únicos que podemos obtener grandes porcentajes de votos en feudos tories y en feudos laboristas. Ningún otro partido cruza esas fronteras, las que separan las clases, y la izquierda de la derecha”.

Las dos elecciones parciales de ayer podrían ser dos episodios menores si no fuera porque forman parte de la gran historia que está marcando la política británica de cara a las próximas elecciones generales: la irrupción del UKIP y la tendencia hacia el fin del bipartidismo. Ni los laboristas ni los conservadores -que en las elecciones de 1951 sumaron entre los dos el máximo 98%- alcanzarían ahora, según las encuestas, el 35% de los votos. El bipartidismo sufrió su último golpe con la aparición del Partido Social Demócrata en 1981 y su posterior fusión con los liberales en 1988 para formar el Partido Liberal Demócrata. Pero ahora este partido, que gobierna en coalición con los conservadores desde 2010, asiste a la pérdida de tres cuartas partes de sus votos en las encuestas. El voto de protesta, aunque con planteamientos políticos muy diferentes, se lo lleva ahora el UKIP. Y, de paso, tira de los conservadores, temerosos de la sangría de votos, hacia posiciones más claramente antieuropeas, como se pudo ver en el discurso del primer ministro, David Cameron, en el reciente Congreso de su partido.

En otro discurso, el que pronunció tras su victoria de ayer en las elecciones parciales de Clacton, Douglas Carswell lanzó una especie de advertencia contra las tendencias xenófobas de su nueva familia política. “Somos un partido para toda Gran Bretaña y para todos los británicos, de primera y segunda generación igual que de cualquier otra”, dijo. Pero sus palabras se encontraron con otras más polémicas de su líder, Nigel Farage, recogidas en una entrevista en Newsweek publicada precisamente ayer, en las que dice que prohibir la entrada en Reino Unido a quienes hayan dado positivo en VIH sería “un buen comienzo” para controlar las fronteras del país.

Todavía queda por celebrarse otra elección parcial, la de Rochester and Strood, después de la deserción del diputado conservador Mark Reckless a las filas del UKIP, anunciada la víspera del Congreso de los tories. La votación, que se espera para principios de noviembre y en la que las encuestas dan la victoria al UKIP, puede ser aún más interesante en la medida en que permitirá ver cómo funciona el partido con un candidato local que no es tan fuerte como Carswell y en una región que demográficamente, en los estudios que manejan los tories, no parecía inclinada a votar al partido de Farage.

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