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La izquierda presionará a Cañete en la Eurocámara

Hasta cinco candidatos a ocupar el cargo de comisario europeo suscitan dudas en la Eurcámara

El exministro español de Agricultura Miguel Arias Cañete. Ampliar foto
El exministro español de Agricultura Miguel Arias Cañete.

La Comisión “más política y menos tecnocrática” de los últimos tiempos, según la declaración de intenciones del presidente Jean-Claude Juncker, se enfrenta a partir de hoy a su primera prueba de fuego: las audiencias del Parlamento Europeo, una suerte de examen para los 27 comisarios del equipo de Juncker. La Eurocámara se ha servido de esas comparecencias para dar varios mordiscos en los últimos años. En su día obligó a José Manuel Barroso a rehacer su Ejecutivo. El parlamento ha ganado poder y no pierde la ocasión de gesticular: en las últimas semanas ha dejado patente que pondrá las cosas difíciles a varios candidatos. El más señalado, según las fuentes consultadas, es el español Miguel Arias Cañete, con una retahíla de potenciales conflictos de interés que le han granjeado enemigos íntimos entre la izquierda europea, los Verdes y la práctica totalidad de los eurodiputados españoles, salvo los de su partido.

Cañete tiene a su favor el pacto de no agresión entre socialdemócratas y conservadores, pero “debe protagonizar una audiencia irreprochable: al menor desliz se convertiría en el más firme candidato a tener un disgusto serio”, apuntan fuentes parlamentarias.

Salvo error de bulto, en Bruselas no se espera un batacazo, ni de Cañete ni de nadie: la Comisión no puede demorar su puesta en marcha, con incendios en varios frentes, desde los nuevos crujidos de la crisis económica a las negociaciones con Irán y Rusia o el tratado comercial con EE UU. Pero sí puede haber una reorganización en algunas carteras, en función de cómo vayan las audiencias. Cañete es el más marcado por la prensa continental —ayer mismo, con un dardo envenenado en los titulares del Sunday Times—, pero hay al menos media docena de nombres más en el candelero. Esta es la lista de los posibles comisarios problemáticos, a la que en las últimas horas se ha sumado el irlandés Phil Hogan, por un antiguo lío con la comunidad gitana.

Miguel Arias Cañete

Siempre al filo del conflicto de intereses, el exministro de Agricultura vuelve a Bruselas —fue eurodiputado entre 1986 y 1999— con la vitola de potencial descartable en los exámenes parlamentarios. El miércoles, Cañete deberá enfrentarse ante las comisiones de Industria y Medio Ambiente en el que se prevé como una de las audiencias más tensas. Acaba de vender sus acciones en dos empresas del sector petrolero, pero su familia aún mantiene más del 70% de ambas compañías. En Bruselas tampoco olvidan su exabrupto machista en plena campaña electoral ni su anterior etapa en el Parlamento Europeo: simultaneó diversos negocios agrícolas con un puesto en la Comisión de Agricultura y omitió incluir en su declaración de intereses que era consejero de una empresa agraria. La Izquierda Unitaria y los Verdes son, a priori, los grupos con más ganas de ponerle en apuros. Y en las filas socialdemócratas, las voces críticas con la candidatura del exministro van más allá del PSOE. “Parece el hombre equivocado para el trabajo equivocado”, subrayó esta semana el eurodiputado alemán Jo Leinen, poniendo negro sobre blanco las dudas que suscita en su grupo.

Alenka Bratusek

El nombramiento de la liberal eslovena como vicepresidenta de energía está en tela de juicio por un creciente grupo de eurodiputados que rechazan su autoproclamación como candidata. Bratusek se propuso a sí misma poco antes de abandonar la jefatura de Gobierno pese a no contar con el respaldo de los diputados del Parlamento esloveno ni con el de su sucesor, Miro Cerar. En Bruselas tampoco gusta su excesivo personalismo, que se ve reflejado en el nombre del partido con el que concurrió a las últimas elecciones generales: Alianza de Alenka Bratusek.

Jonathan Hill

Su pasado como lobista —y su pasaporte británico, por los lazos con la poderosa City— es el mayor escollo que debe superar lord Hill para lograr una de las carteras clave: Servicios Financieros. Antes de asumir el Ducado de Lancaster —lo más parecido a un ministro sin cartera en el Gabinete de David Cameron—, el entonces semidesconocido Hill cofundó Quiller Consultant, una empresa que velaba por los intereses de, entre otros, el HSBC (el mayor banco de la UE por activos). Si pasa el corte, el británico tendrá que defender los intereses de los ciudadanos europeos frente a la industria financiera, la misma que contrató sus servicios en repetidas ocasiones. No es de extrañar que la propia City le diese, hace semanas, una calurosa bienvenida a su designación. “Es como meter a la zorra en el gallinero”, atizan fuentes diplomáticas.

Tibor Navracsics

El candidato de Educación y Cultura suscita, junto con Hill, las mayores críticas de los socialistas por su estrecha relación con el primer ministro húngaro Víktor Orbán. Hasta principios de año fue la mano derecha de Orbán en un Gobierno de fuerte carácter autoritario, que ha llegado a alabar los modelos de “democracias no liberales” como China y Rusia. A su favor juega la pertenencia de su partido (Fidesz) al Grupo Popular, que ostenta una holgada mayoría en Estrasburgo y en la comisión que le examina.

Karmenu Vella

La candidatura del laborista maltés para la cartera de Medio Ambiente y Pesca está en peligro por su doble condición como representante en el Parlamento nacional de su país y alto cargo de varias multinacionales turísticas. Vella, además, fue consejero de Betfair, primer operador mundial de apuestas, sin dejar su acta de parlamentario.

Dos suspensos en la última década

I.F.

"Nos hemos cansado de oír que el Parlamento era un tigre de papel". Corría el año 2004 y el entonces presidente de la Eurocámara, Josep Borrell, resumía a la perfección el recién estrenado protagonismo del Parlamento en la elección de comisarios. El presidente del Ejecutivo comunitario, Durão Barroso, acababa de verse obligado a reestructurar su Gabinete ante el rechazo de socialistas, verdes y liberales por la inclusión del ultracatólico Rocco Buttiglione, ministro italiano de Relaciones Europeas con Silvio Berlusconi que calificaba la homosexualidad de “pecado” y que gritaba a los cuatro vientos que“la familia existe para permitir a la madre tener hijos y tener la protección de un varón que cuide de ellos”.

Un lustro después, al inicio del segundo mandato de Barroso, otro suspenso en la Eurocámara volvió a tambalear la Comisión Europea y dejó patente el creciente poder del Parlamento. Rumiana Jeleva, candidata a la cartera de Desarrollo se quedó en la estacada por una mezcla de desconocimiento de la materia con la que tendría que lidiar en Bruselas con dudas sobre sus negocios privados en el pasado.

Conseguido el papel de protagonista en la formación de la Comisión Europea, el entorno de la Eurocámara ve poco probable que, en esta ocasión, el Parlamento dé un paso atrás. Lo que se da por seguro es que pondrá contra las cuerdas a los candidatos a comisario.