Sarkozy se da un baño de masas en su regreso a la política francesa

El expresidente acepta primarias en la derecha para las presidenciales de 2017

Nicolas Sarkozy se dio este jueves en Lambersart, cerca de Lille, su primer gran baño de masas tras la vuelta al primer plano de la política. En el primer mitin de esta nueva etapa, en un pabellón de deportes a reventar y con miles de personas en el exterior, con su discurso retransmitido en directo por radio y televisión, interrumpido continuamente con gritos de “¡Nicolas, Nicolas!”, el expresidente de Francia se presentó con todo un programa de Gobierno, como un hombre de Estado por encima de divisiones clásicas entre izquierda o derecha, dispuesto a “reformar Francia en profundidad” y presentándose como una opción frente al “vengativo” François Hollande y “el conformismo” ante el avance del Frente Nacional (FN).

Su primera gran promesa fue la de reducir el gasto del Estado, que ahora llega al 57% del PIB. “El peso del gasto público es demasiada carga para nuestra economía”, aseguró. Para rebajarlo, Sarkozy propone, entre otras polémicas medidas, reducir el número de funcionarios y ajustar la actual organización territorial. “Hay que reformar la clase política”, clamó, tras señalar que el actual Gobierno es “reaccionario” a la hora de acometer los cambios derivados de la mundialización. En una clara referencia al plan de su partido de acabar con el límite de las 35 horas semanales, el expresidente dijo que “hay que desacralizar el trabajo”, promocionar a los más válidos en lugar de practicar el “igualitarismo” y hacer frente a unos “sindicatos politizados” en aras a “abandonar la lucha de clases”.

Quiere rebajar el gasto público, ahora en el 57% del PIB

Pero antes de poner en marcha cualquiera de sus propuestas, Sarkozy tiene que hacerse con el control de su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), que pretende “refundar” y hasta cambiar de nombre. El mitin de este jueves fue toda una demostración de fuerza frente a sus adversarios, como Alain Juppé, François Fillon o Bruno Le Maire. “Los necesitamos”, afirmó en un gesto que más pareció de condescendencia hacia quienes parece estar seguro de derrotar ante la elección de presidente del partido el próximo 29 de noviembre. Aceptó que haya primarias para ser candidato a las presidenciales de 2017, “pero la cacofonía ha terminado”, advirtió en un tono que más sonó a una orden de acabar con los mensajes contradictorios entre los aspirantes.

En todo caso, Sarkozy se dirigió sobre todo a Hollande y a Marine Le Pen, la líder del FN, en otro gesto para dejar claro que, aunque debe superar el trámite previo de liderar la UMP, su objetivo es ya el palacio del Elíseo y las elecciones presidenciales de 2017. A Hollande le acusó de haber decepcionado a sus electores, de mezclar vida pública y privada, de disparar las cifras de paro y de ceder a las presiones de la calle. Y enlazó a Hollande con el FN. “Rechazo lecciones de moral de quienes han utilizado el FN para sus cálculos electorales”, elevó la voz al referirse a los socialistas que alertan sobre la posibilidad de que la ultraderecha llegue al poder.

Insta a “abandonar la lucha de clases” y arremete contra los socialistas y el FN
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En un mensaje dirigido precisamente a los electores de Le Pen, Sarkozy señaló que la inmigración puede convertirse en un problema “irresoluble” si no se pone freno a la situación actual, tanto en número como respecto a las características de algunos de los extranjeros que llegan a Francia. “Toda diferencia es riqueza, pero si alguien no se va a adaptar, no se le puede acoger”, dijo.

Se da la circunstancia de que Lambersart, la localidad elegida para este primer mitin, está en la región de Norte-Paso de Calais, donde el apoyo al FN ha crecido considerablemente. Aunque había asistentes llegados de toda Francia, el pabellón fue ocupado por unos 2.500 militantes o simpatizantes, pero otros miles siguieron el discurso desde el exterior.

Tanto al inicio como al final del mitin, el expresidente quiso dejar claro ese mensaje de hombre de Estado. Comenzó pidiendo un minuto de silencio por el asesinato del guía francés Hervé Gourdel en Argelia. “Francia debe estar unida”. Y acabó cantando La Marsellesa, que empezó a sonar por la megafonía tras estas frases: “Mi compromiso y mi fuerza están al servicio de Francia. Francia necesita nuestra esperanza común”.

Sobre la firma

Carlos Yárnoz

Es Defensor del Lector, llegó a EL PAÍS en 1983 y ha sido jefe de Política, subdirector o corresponsal en Bruselas y París. El periodismo y Europa son sus prioridades. Como es periodista, siempre ha defendido a los lectores. Ahora, oficialmente.

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