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El laborismo gira a la izquierda para conquistar el poder en Reino Unido

Miliband promete mejorar la sanidad, la vivienda y subir el salario mínimo

Miliband saluda tras su discurso en Manchester. / Foto: AFP | Vídeo: Reuters

Ed Miliband quiso dejar claro, en el discurso con el que arrancó este martes su carrera hacia las elecciones de mayo, que ha aprendido la lección. “Tenemos la responsabilidad de explicar por qué el 45% de los escoceses votó por separarse de Reino Unido”, dijo el candidato laborista. “Este país no funciona. ¿Alguien va a construir un futuro mejor para los trabajadores? Esa es la pregunta, no solo del referéndum, sino de las próximas elecciones”, dijo en la conferencia anual del partido en Manchester, la última antes de las elecciones.

Cientos de miles de votantes laboristas escoceses se sienten tan desilusionados con el estado de las cosas que votaron por montar otro país. Y ese descontento, expresado de diferentes modos, existe también al sur de la frontera. El líder del partido dijo este martes haber tomado nota. Se dirigió a “la gente que ha perdido la fe en el futuro”, habló a “una generación que está cayendo en un agujero negro”. “Se quejan de que su país no trabaja por ellos, y tienen razón”, admitió. Pero la manera de arreglarlo “no es romper el país, sino romper con el pasado”.

La solución “no es romper el país, sino romper con el pasado”, proclama

Era un discurso crucial para Miliband, un candidato que, aunque sigue por delante en las encuestas, ha visto cómo su ventaja se ha recortado a la mitad en año y medio. Se critica a los laboristas porque carecen de una propuesta que llegue con claridad a la gente. Por eso su intervención de fue clara, didáctica y concreta, incluso aburrida, según algunos.

La popularidad del líder laborista es aún más baja que la ya pobre de su adversario, David Cameron, y los votantes confían menos en su capacidad para gestionar la economía. Se puede llegar a primer ministro con alguna de estas dos taras, pero no se recuerda a nadie que lo lograra sumando ambas. Pero hay un factor que juega a favor del laborista: la sanidad pública está casi a la altura de la economía en la lista de preocupaciones de los británicos. Y en ese terreno la confianza en Miliband duplica a la que recibe el primer ministro conservador.

Por eso la sanidad fue el plato fuerte del discurso. Miliband prometió que le inyectará 2.500 millones de libras (3.180 millones de euros), que saldrán de un gravamen a las industrias tabacaleras, a las viviendas más caras y de mayor lucha contra el fraude fiscal. Con ellos financiaría 36.000 nuevos puestos de trabajo para una sanidad pública que, dijo, “está desvencijada”, porque “la están privatizando y fragmentando”.

Otro de los ejes del plan de los laboristas para ganar las elecciones es convertir Reino Unido “en líder mundial de la economía verde, creando un millón de nuevos empleos”. La economía verde —término en el que se incluye desde la gestión de residuos hasta las energías renovables, pasando por la prevención de inundaciones— es ya uno de los sectores que crecen con más fuerza (5% al año). Miliband también anunció su intención de reducir a la mitad el número de trabajadores que cobran por debajo del salario mínimo. “Son más de cinco millones, una quinta parte del total, una de las proporciones más altas de los países desarrollados”, dijo. El laborista prometió subir 1,5 libras por hora el salario mínimo hasta dejarlo en ocho (10,2 euros).

Hubo tres promesas más: que los trabajadores compartirán el crecimiento de la economía con subidas proporcionales en sus salarios, que obligará a las empresas a que pongan puestos de aprendices a disposición de los estudiantes que salgan de la escuela, y que incentivará la construcción de viviendas para “adecuar la oferta a la demanda por primera vez en medio siglo”. En total, seis puntos que constituyen la hoja de ruta del proyecto laborista para el país. “Seis objetivos nacionales”, no para la próxima legislatura, sino para alcanzar en los próximos 10 años. “La gente está harta de dirigentes que dicen que lo transformarán todo en un día”, justificó el líder laborista. “Eso genera pérdida de confianza en la política”.

Ed Miliband —que reiteró su voluntad de seguir en la UE— no obvió otro de los debates estrella de la campaña: la definición de la nueva realidad territorial de Reino Unido; el tema de “votos ingleses para leyes inglesas” que el primer ministro dejó caer como una bomba tras conocer los resultados del referéndum de Escocia. Miliband apoyó avanzar en la descentralización y propuso transformar la Cámara de los Lores en “un Senado de naciones y regiones”. “Más que nunca somos cuatro naciones y una”, dijo, y criticó las “tácticas políticas en Inglaterra” de Cameron. “Lo hace porque piensa todo el rato en la presión del UKIP”, lanzó un guante que sin duda recogerá el primer ministro en la conferencia del Partido Conservador, que empieza este fin de semana.

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