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“¿Quién golpeó a Karla Silva?”

El jefe de policía señalado por haber ordenado la golpiza a una reportera mexicana había sido escolta de la familia del alcalde

El alcalde de Silao, Enrique Solís Arzola, el día de la protesta contra la agresión a Karla Silva.
El alcalde de Silao, Enrique Solís Arzola, el día de la protesta contra la agresión a Karla Silva. ZONA FRANCA

Aquel 4 de septiembre, Karla Silva miraba la pantalla de su ordenador mientras escribía un correo a su jefe, cuando escuchó una voz que la llamaba.

-¡Karla!

Se volvió y recibió un puñetazo en el ojo que le impidió ver con claridad quién la estaba atacando. “En ese momento estaba enviando un mensaje a mi editor para advertirle de que unos malandros habían ido a preguntar por mí. Entonces me tiró al suelo y siguió golpeándome en el rostro, con mucha saña. No alcancé a reconocer lo que era, pero tenía un fierro en la mano”. Ella preguntó qué quería y entonces el hombre gritó que “le bajara de huevos” a sus noticias. Mientras uno golpeaba, otro individuo vigilaba la puerta de las oficinas del diario (ubicadas a pie de calle) y un tercero apuntaba al cuello de su compañera con un cuchillo, sujetándola contra la pared. “Fueron uno o dos minutos”, después se marcharon en una camioneta blanca. La sangre corría a borbotones por el rostro de la periodista, de 24 años y corresponsal de El Heraldo de León en el pueblo de Silao, una localidad del Bajío mexicano situada a poco más de cuatro horas en coche del Distrito Federal.

Silva publicaba entre cuatro y cinco artículos. La mayoría, relacionados con política local y servicios públicos

Una semana después del suceso, la Fiscalía estatal anunció el arresto de dos de los agresores y la búsqueda del jefe de policía preventiva del municipio, Nicasio Aguirre, como probable autor intelectual de la golpiza. Hoy Aguirre continúa prófugo y el subdirector operativo del cuerpo, Jorge Alejandro Fonseca, acaba de ser arrestado por haber llevado a los matones hasta la oficina donde perpetraron el ataque. Desde el primer día, la dirección del periódico vinculó el caso con el trato que la reportera recibía desde la alcaldía de Silao.

Cada jornada, Silva publicaba entre cuatro y cinco artículos. La mayoría, en una ciudad de tan solo 173.000 habitantes, relacionados con la política local y los servicios públicos. “Coladeras adornan pero no funcionan"; "Baches frente a escuelas dan pésima imagen"; "Temen a los asaltos debido a oscuridad”, rezan sus últimos titulares. De entre las decenas de notas publicadas en las semanas previas, solo en una aparece registrado el nombre del mando de seguridad que supuestamente ordenó el ataque. En la crónica se critica la dejación de funciones de la dependencia municipal al consentir que varias empresas de seguridad privada operen sin contar con los permisos exigidos. Una de estas compañías había sido noticia días antes por el maltrato a un animal y el diario comprobó que no tenía los papeles en regla.

“Karla sacaba muchas noticias, pero nada grave, trataban sobre denuncias de ciudadanos descontentos con algún servicio. Después preguntaba al presidente municipal [el priísta Enrique Benjamín Solís Arzola] sobre estas declaraciones, y eso le irritaba mucho”, comenta un veterano periodista conocedor del entorno. “Probablemente ella hacía un periodismo más crítico que otros compañeros. Aquí los medios dependen del Gobierno para sobrevivir. Nunca había sucedido un ataque, pero lo normal es que te castigan sin publicidad si no les gusta lo que publicas. De ahí puede venir el conflicto con El Heraldo”, declara esta fuente.

Probablemente ella hacía un periodismo más crítico que otros. Aquí los medios dependen del Gobierno para sobrevivir

A las nueve de la mañana del jueves, en la reunión de cabildos del consistorio, los ediles del Partido Acción Nacional solicitan al presidente municipal que renuncie temporalmente al cargo para que las investigaciones se lleven a cabo sin interferencias, cuestionando su participación en los hechos. Hoy las sillas de prensa están llenas, con los diez reporteros instalados permanentemente en el pueblo y algún enviado de los diarios de circulación nacional. En Silao se lee, sobre todo, El Heraldo de León, AM, Al día, El Sol de León y El Correo. No existen emisoras de radio locales. La corporación está formada por cuatro concejales del PRI, cuatro del PAN, una del Verde Ecologista y un independiente. El alcalde, el síndico y el secretario son también priístas, por lo que gana el no. Solís observa la jugada callado, mirando a los reporteros y no entra en las provocaciones que lanzan los concejales.

“El presidente municipal no es buen político”, comenta Arnaldo Cuéllar, director del medio electrónico Zona Franca, “no ha sabido manejar este tema”. Antes de presentarse a las últimas elecciones, por el Partido Revolucionario Institucional, el actual edil llevaba una vida tranquila como notario, pero el candidato a gobernador por Guanajuato, el fallecido Juan Ignacio Torres Landa, le pidió que se postulara. Solís no se encuentra cómodo en la confrontación, admite, y prefiere el diálogo sosegado, sin cámaras, para lograr acuerdos como los que le han permitido incorporar importantes partidas de la federación al municipio para este año. “No todo es malo en Silao”, dice con una sonrisa nerviosa.

Aguirre perteneció al cuerpo de seguridad del alcalde, pero a veces mi esposa también necesitaba a alguien

La entrevista se lleva a cabo en su despacho oficial, a un lado de la sala de cabildos. Detrás de él entran tres miembros del departamento de comunicación y los seis ediles del PRI en la corporación. Solís habla por fin:

“Estamos consternados, no debemos permitir que este tipo de hechos sucedan, es reprochable y nos causa gran indignación porque además es una mujer. En segundo lugar, porque es una corresponsal de un medio y en tercer lugar, porque es una conciudadana más y al presidente municipal le duele”. Su tono se adivina como un lamento, pero siempre guarda las formas.

El alcalde se declara sorprendido por la situación y asegura haberse enterado por los medios del suceso. También de la supuesta participación del jefe de policía, el tercero que ocupa el cargo esta legislatura. Los concejales de la oposición han denunciado que en su momento le dieron el visto bueno porque el propio alcalde les pidió un voto de confianza para él. Solís lo niega.

- Creo que fue una persona de la confianza de todo el Ayuntamiento porque la corporación lo aprobó por unanimidad. Todo el Ayuntamiento en su momento asumió una responsabilidad de aprobar al director para su función.

Pero los lazos entre Nicasio Aguirre y Solís eran más estrechos.

-¿Perteneció el jefe de policía antes al cuerpo de seguridad de su esposa?

-Perteneció al cuerpo de seguridad del alcalde, pero a veces mi esposa también necesitaba a alguien.

-¿Cómo era la comunicación con él?

-La misma que puedo tener con todos mis directores.

 -¿Desde cuándo conocía usted a la reportera?

-Desde que entré en la Administración. Ella trabajaba aquí [en las oficinas del Ayuntamiento]. Estaba con la administración pasada [del PAN] y al llegar hicimos los cambios, yo tenía que traer a mi gente de trabajo. El nuevo director de comunicación analizó quién se quedaba y quién se iba.

-¿Cuál es la relación con ella?

-Pues nada más el trato normal, igual que con todos los medios de comunicación, la atención.

-La han agredido con amenazas por su trabajo periodístico.

-Eso, mire, la verdad, a mí no me consta. Eso sí no puedo decirlo.

-¿Cree que se lo ha inventado?

-No puedo decirlo tampoco. Eso es una cuestión de ella. Y la respeto mucho. La respeto mucho. Mi trato es cordial con todos los medios de comunicación. A nadie he rechazado, a nadie le he negado una entrevista, incluso en la calle, que me abordan, siempre los he atendido. Tengo mis valores muy bien definidos y todos merecen mis respetos.

-¿Cómo cree que se puede recuperar la imagen de Silao después de esto?

Trabajando y siguiendo nuestro cauce normal. No podemos dejar de cumplir con una obligación que el pueblo nos encomendó. No podemos buscar mejor manera que reforzar nuestras instituciones para garantizar la seguridad.

Afuera de la Casa Consistorial, las calles están levantadas porque el Ayuntamiento ha decidido rehabilitar parte del casco histórico. La Avenida 5 de Mayo cruza el centro del pueblo, constituido en su mayoría por casas de dos o tres plantas. Al lado de la plaza principal se encuentra la bella parroquia de Santo Domingo y más alejado, la gran atracción turística del lugar, El Cristo Rey del Cubilete, con 3 millones de visitantes al año. Hace tiempo Silao era un municipio agrícola, pero el aeropuerto y el impulso al Guanajuato Puerto Interior en el sexenio de Vicente Fox (2000-2006) transformó la zona en un punto industrial estratégico sin precedentes en América Latina. En la actualidad 82 empresas, muchas de ellas japonesas, han creado 16.000 puestos de trabajo en la región.

El Estado de Guanajuato no destaca como una zona conflictiva dentro del país, pero la violencia ha aumentado últimamente. “Estamos peor que antes, con alrededor de seis asesinatos a la semana”, afirma Arnaldo Cuéllar. “Aquí hay narcomenudeo, no un cártel, esta es zona de tránsito de droga y hay peleas por el control de la plaza, pero es algo que no afecta a quienes no están metidos en el negocio”. La seguridad en la región también ha empeorado para las mujeres. El año pasado Guanajuato se ubicó como el primer estado en feminicidios, al registrar 63 asesinatos, por delante de entidades como Chihuahua (donde está Ciudad Juárez) o el Estado de México.

Estos días la agresión contra la reportera ha alterado la vida del pueblo y el suceso se comenta en los cafés y los puestos de comida ambulante. “¿Quién golpeó a la periodista Silva?”, se preguntan los vecinos. Un diario local publica que los músicos de la plaza central han comenzado ya una nueva composición: el corrido de Karla. El periódico cuenta que los artistas esperarán a que avance la investigación para afinar los detalles de la partitura. Algunos dudan de que las pesquisas lleguen hasta el último responsable.

 

Reporteros protestan en Silao por la agresión a Karla Silva.
Reporteros protestan en Silao por la agresión a Karla Silva.