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Los combates en Ucrania impiden crear una zona desmilitarizada

El primer acuerdo militar no frena el fuego de artillería sobre Donetsk ni el cerco del aeropuerto

Intercambio de prisioneros ayer en Donetsk.
Intercambio de prisioneros ayer en Donetsk. REUTERS

El nuevo acuerdo para crear una zona desmilitarizada de 30 kilómetros entre las fuerzas beligerantes en el este de Ucrania, consensuada después de difíciles negociaciones la noche del viernes al sábado en Minsk, no ha hecho callar los cañones. Numerosas violaciones del alto el fuego se han registrado luego de la firma del memorando y los bombardeos han sido especialmente intensos en Donetsk, en cuyas afueras unos proyectiles cayeron en una armería, lo que causó una gran explosión.

Tampoco el frente ha permanecido inmóvil en las últimas horas: los separatistas afirman que la Guardia Nacional ucrania abandonó el pueblo de Zhdánovka, en los alrededores de Donetsk. Según los rebeldes, las fuerzas de Kiev “temieron caer en un cerco” y prefirieron retirarse para “nivelar la línea del frente”.

Los militares ucranios han asegurado que rechazaron un ataque de los separatistas contra el aeropuerto de Donetsk, donde las tropas gubernamentales, aunque semicercadas, mantenían el control al momento de la firma del alto el fuego. Andréi Lisenko, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, dijo que dos soldados habían perecido en las últimas 24 horas. El número total de militares muertos según este organismo era de 873 al 12 de septiembre, última fecha en que dieron datos globales. Según la ONU, desde que comenzaron los combates en abril ha perecido un mínimo de 3.219 personas, y 8.198 han sido heridas.

El acuerdo cerrado en la madrugada del sábado prevé que las dos partes retiren a 15 kilómetros su armamento pesado, formando así una franja de seguridad de 30 kilómetros. Este es un paso vital para estabilizar la línea del frente en las provincias de Donetsk y Lugansk. El acuerdo también prohíbe los vuelos militares, incluidos los no tripulados, aunque sí podrán sobrevolar la zona los drones de la OSCE para vigilar el cumplimiento del alto el fuego y controlar que no haya incursiones por la frontera rusa.

Los separatistas controlan cerca del 30% del territorio de esas regiones, incluidas las capitales provinciales. En sus dominios -donde han proclamado las "repúblicas populares" de Donetsk y Lugansk- Kiev prevé que rija el estatus especial que el presidente ucranio Petró Poroshenko logró hacer aprobar en la Rada Suprema. Uno de los problemas no resueltos de las últimas conversaciones de Minsk fue precisamente el tema del autogobierno de los rebeldes y de las facultades reales que tendrán. El tema ha quedado pendiente para las próximas reuniones, lo que es comprensible si se tiene en cuenta que en Kiev existe una gran oposición a la nueva ley autonómica de Poroshenko y son muchos los que la quieren ver anulada". Algunos parlamentarios incluso insisten en que el texto fue cambiado, y que no era el que había presentado originalmente, lo que significaría que la votación no tiene validez jurídica.

En Donetsk, los habitantes se preparan para recibir los alimentos enviados por Rusia. El sábado entró en territorio ucranio el tercer convoy de ayuda humanitaria y el primero destinado a esa ciudad, que es el bastión rebelde más importante. Los cerca de 200 camiones llevaron, además de productos alimenticios, medicina, agua y generadores.

Rusia es la gran aliada de los separatistas, y según Ucrania y la OTAN, sus soldados combaten directamente al lado de los rebeldes, algo que Moscú niega categóricamente, aunque sí reconoce que hay voluntarios rusos luchando en el este del país vecino.

Mientas tanto, la oposición convocó esta tarde a una Marcha por la Paz en Moscú en la que participaron varios miles de personas que recorrieron los bulevares desde la plaza Pushkin hasta  la avenida Sákarov, lugar conocido por las multitudinarias manifestaciones que allí se celebraron contra los presuntos fraudes en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2011. En otras ciudades rusas -como Novosibirsk, Perm, Sarátov o Yekaterimburgo-, donde también se llamó a marchar por la paz y, de hecho, contra la política del Kremlin, la convotaria reunió a solo unas decenas de manifestantes.