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Erdogan pide reformar la Constitución para crear un sistema presidencialista

El primer ministro turco presenta su programa para las elecciones del próximo 10 de agosto

Erdogan y su esposa, este viernes en Estambul. Ampliar foto
Erdogan y su esposa, este viernes en Estambul. afp

El actual primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, presentó este viernes oficialmente su campaña para las elecciones presidenciales del próximo 10 de agosto, con un programa destinado a crear “una nueva Turquía en vanguardia”, y que prevé reescribir la Constitución para dar más poderes al jefe del Estado, reforzar al país en la escena internacional y profundizar la democracia. Erdogan también aludió al proceso de diálogo con los kurdos. “Si Dios quiere y me convierto en presidente, seguiré dirigiendo las instituciones involucradas en el proceso de resolución [del conflicto kurdo] y enviando mensajes en línea con este proceso”, aseguró Erdogan.

El primer ministro desveló su “visión” para Turquía de aquí a 2023, cuando la actual República turca cumplirá 100 años. “Si Dios quiere, vamos a finalizar este proyecto de hermandad juntos”, insistió Erdogan, que no ha escatimado referencias a Dios a pesar, precisamente, de que Turquía fue fundada en 1923 como una República estrictamente laica por Mustafá Kemal, Atatürk.

El primer ministro presentó un documento titulado Hacia una nueva Turquía y dijo que la “vieja Turquía” es “cosa del pasado”. “Una nueva Constitución hacia una nueva Turquía será una de nuestras prioridades si soy elegido presidente. Una nueva Constitución significa un nuevo futuro”, dijo Erdogan.

La redacción de una nueva Ley Fundamental serviría también para modificar la forma del Estado y que el puesto de presidente pasara a tener poderes ejecutivos, ya que hasta ahora el cargo es sobre todo ceremonial y de mediación entre los diferentes actores políticos.

El primer ministro y su entorno en el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, en turco; islamista moderado) llevan ya tiempo incidiendo en esta idea. De hecho, Erdogan aspira a la presidencia porque la normativa interna de su partido le impide volver a presentarse al puesto de primer ministro, que actualmente ocupa por tercera vez consecutiva.

El Gobierno y la milicia del Partido Kurdo de los Trabajadores están actualmente negociando un proceso de paz para poner fin al conflicto armado que se inició en 1984 y en el que han muerto más de 45.000 personas, la gran mayoría militantes y civiles kurdos. Las conversaciones se iniciaron a finales de 2012 y en las últimas semanas han revivido con la propuesta de una ley, aprobada el jueves, que oficializa el proceso de paz y protege a quienes participen en él.

El AKP y Erdogan llevan en el poder desde 2002 y han sido alabados por el rápido crecimiento económico del país y por el aumento de ciertas libertades en este periodo. Sin embargo, en los últimos 12 meses el Gobierno ha sido acusado de “autoritarismo” y ha sufrido protestas multitudinarias, además de ser objeto de un escándalo de corrupción que llegó a salpicar al propio Erdogan y a uno de sus hijos. Sus críticos aseguran que el objetivo de una nueva Constitución sería que la figura del primer ministro mantenga el poder desde su nuevo puesto.

“Creo que, desde su última victoria electoral, [Erdogan] se ha convertido en un factor negativo debido a su liderazgo cada vez más arbitrario y autoritario, y a unas políticas divisivas y polarizadoras”, comenta Sahin Alpay, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Bahcesehir en Estambul. “Yo preferiría que rindiera cuentas por el escándalo de corrupción en el que su familia y él están involucrados antes que verlo elegido presidente”.

Diferentes encuestas y analistas coinciden en que Erdogan será elegido presidente frente a los otros dos candidatos. Estos son Ekmeleddin Ihsanoglu, un islamista moderado y conservador, apoyado por el principal partido en la oposición y que quiere dejar la religión fuera de la política; y Selahattin Demirtas, del prokurdo y progresista Partido Democrático de los Pueblos. La única duda sería si hoy el primer ministro obtendría la mayoría de los votos en la primera ronda o si sería necesaria una segunda vuelta, entre Erdogan e Ihsanoglu, en la que precisamente el voto kurdo podría ser crucial.

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