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La maquinaria de Martinelli es derrotada por Varela, una cuña de su mismo palo

Panamá opta por un cambio en el partido de gobierno y derrota al candidato oficialista

Juan Carlos Varela, presidente electo de Panamá, este lunes.
Juan Carlos Varela, presidente electo de Panamá, este lunes. AFP

La aplanadora Martinelli, que aniquiló rivales y devoró instituciones estatales para controlarlas pero que, implacable, modificó el paisaje estructural panameño con cuestionados meganegocios en obras públicas—construyó un metro de transporte urbano y robó tierra al mar para edificar una isla artificial—y pretendió prolongar su dominio gubernamental por vía electoral, encalló en una cuña de su mismo palo: Juan Carlos Varela, ganador de los comicios presidenciales del pasado domingo y ahora convertido en presidente electo de Panamá.

Varela, un ingeniero industrial, de 50 años, casado, con tres hijos y del Partido Panameñista, fue subalterno de Ricardo Martinelli, dueño del partido Cambio Democrático (CD) y a quien acompañó como candidato a la Vicepresidencia en los comicios de 2009. Tras 26 meses de gobernar juntos, uno en la Presidencia y con un estilo demoledor que le permitió llegar a controlar los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo y varias instancias estatales, y otro en la Vicepresidencia y el Ministerio de Relaciones Exteriores, los celos políticos y las pugnas partidistas y gubernamentales hicieron que la alianza estallara por los aires y Varela y Martinelli se convirtieron en férreos enemigos.

Las vueltas del calendario político permitieron a Varela derrotar al oficialista José Domingo Arias, candidato presidencial del CD y pieza vital del presidente para buscar lo que sus opositores catalogaron como “reelección disfrazada”, consolidada al postular a Marta Linares, esposa de Martinelli, a la Vicepresidencia de la misma fórmula partidista.

“Los panameños queríamos cambio y no la continuidad de Martinelli y su gente”, afirmó Yamileth Hernández, de 40 años y cajera de un supermercado capitalino. “Ahora queremos que Varela cumpla lo que prometió, principalmente con los precios de la canasta básica", adujo.

El Canal, sin turbulencia partidista

La victoria del opositor Juan Carlos Varela en las elecciones panameñas no interferirá en la ampliación del Canal de Panamá. La estatal Autoridad del Canal de Panamá, que administra la vía interoceánica inaugurada en 1914 y controla la expansión, es una institución autónoma, apolítica, apartidista e independiente y está exenta de los vaivenes electorales.

“Martinelli perdió por su arrogancia, que de paso dañó a Arias”, dijo Stanley Bryan, abogado, de 59 años, mientras caminaba por un barrio capitalino. “El presidente no fue humilde. Ha hecho cosas buenas, pero su arrogancia quedó demostrada cuando la noche del domingo dijo que ‘Dios nos agarre confesados’ con Varela. Ese no debió ser el discurso de un presidente”, añadió, sin revelar por quién votó.

Por eso es que Claudina Vásquez, de 51 y que trabaja en limpieza de oficinas bancarias, tampoco se declaró sorprendida por el resultado electoral. “Martinelli perdió porque aunque hizo buen gobierno, no cumplió las promesas para los pobres, que merecemos agua potable, vivienda y que bajen los precios” de artículos esenciales, aseguró.

“¿Cómo es posible que en el piso 30 del edificio en que trabajo haya agua potable y en mi casa, al nivel de la calle, no tengamos agua? Los panameños no nos merecemos eso, por eso dimos el voto a Varela y no al candidato de Martinelli”, puntualizó, al señalar el rascacielos donde labora.

No obstante, Alexánder Coley, analista de cómputo, seguía sin comprender la derrota, ya que votó por Arias “por sus buenas propuestas” y porque quería la continuidad de las ideas de Martinelli. “No me la explico. Es probable que se deba a que muchos panameños están hastiados de Martinelli, aunque es de los pocos presidentes que se ve que hace cosas: vivienda, salud, deportes, infraestructura, carreteras, puentes”, explicó en la zona bancaria de la ciudad.

Varela, cuya candidatura es una alianza del Panameñista con el opositor Partido Popular, ganó tras emerger como opción de cambio en un país con pasado reciente de continuismo. De 1968 a 1989 Panamá fue gobernada por un régimen militar instalado en un golpe de Estado por el ya extinto general Omar Torrijos (1929-1981) y derribado—en el crepúsculo de su “narco-dictadura”—por la intervención armada de Estados Unidos.

En un encendido mensaje de triunfo el domingo a sus seguidores, Varela admitió que aunque en los 26 meses con Martinelli cumplió sus promesas como aspirante a la Vicepresidencia en 2009, solo falló en una: en derrotar a la corrupción.

Tras ratificar que bajará los precios de la canasta básica a partir del primero de julio, Varela proclamó que en su gobierno habrá “separación de poderes” y que “la política va a pasar de ser un negocio a ser un servicio. No más corrupción: eso se acabó”.

Al comprometerse a sacar del gobierno a los que pretendan enriquecerse con dineros estatales, prometió: “¡Gobernaré con temor a Dios!”.

Pero en el otro bando, y molesto e incómodo, Martinelli apenas atinó a decir, al preguntársele si llamaría a Varela para felicitarle, que había extraviado el número de teléfono del ganador. Ambos tendrán que verse las caras el primero de julio, cuando el presidente saliente entregue la banda presidencial al entrante y la aplanadora Martinelli sea desconectada… temporalmente.